Su gran partido se vio empañado por la derrota y por la actuación de Rice, otra vez un quebradero de cabeza para los blancos, como ya viene siendo costumbre. Llull no quiso poner escusas y reconoció que la derrota le duele. «Hemos luchado hasta el final en un partido duro e igualado contra un grandísimo equipo».
«Hemos tenido opciones de romper el partido, pero nos hemos precipitado en esos momentos. En cara o cruz ha caído de su lado. Hemos hecho cosas bien y cosas mal».
«Una derrota siempre duele, a mi no me gustar perder y menos si es contra el Barça. Ellos han sido mejores, hemos peleado y hay que quedarse con lo positivo, sabiendo que tenemos margen para mejorar».

