
El Madrid llegó a León para la ida de los Dieciseisavos de Final de la Copa del Rey en un encuentro que en los últimos años dejó demasiados recuerdos dramáticos. Las eliminaciones del Toledo, Real Unión y especialmente del Alcorcón, además del jaleo contra el Cádiz en el caso Cheryshev de la temporada pasada hacen que estas primeras rondas contra equipos de categoría inferior siempre se acaben mirando con mala cara. ¿Como responderían los suplentes ante un equipo con tanta diferencia de nivel?
La respuesta sorprendió a propios y extraños porque el Madrid, en primer lugar, sacó un once con varios jugadores que perfectamente pueden ser titulares en el día a día en la casa blanca: Carvajal, Pepe o Kroos son titulares indiscutibles, mientras que Isco, James, Danilo, Asensio o Morata son jugadores que pese a vivir en la suplencia, entran en la rotación directa para entrar de inicio en casi cualquier partido. Tan solo Lucas, Nacho y Casilla están en el banquillo de manera continuada.
Sorprendió en cierto modo el once por las ausencias de Mariano y Coentrao, que necesitan minutos urgentemente, pero al final fue lo de menos, porque el Madrid salió como como un ciclón. La primera ocasión a balón parado se alojó en las redes leonesas, aunque fuera en propia puerta, y posteriormente un latigazo de Asensio (que jugó en el perfil derecho) dejó al modesto rival fuera de combate.
El resto de la primera parte vió como el Madrid guardó un poco la ropa ante el esperado intento de reacción Leoneses, con más fuerza y corazón que con calidad y cabeza. En una de esas se produjo la acción polémica de la tarde: Yeray le propició una dura entrada por detrás a Kroos, de esas que en las retransmisiones llaman como “tarjeta amarilla para naranja” y cuando el alemán se le encaró, el jugador rival le propició un cabezazo “a lo Zizou”. El resultado fue amarilla para ambos pese a estar el árbitro a dos palmos de distancia presenciándolo en primera plana. Un día me explicarán que reglamento siguen estos señores.
Con el descaso el Madrid volvió con intención de acabar lo empezado por la vía rápida y en 10 minutos había reventado la eliminatoria con dos goles de Morata y otro golazo de Asensio. Alcorconazo evitado y a pensar en otra cosa. Pero aún quedaba lo mejor: Pasada la media hora del partido y a la salida de un córner, Nacho remató a lo Van Basten un trallazo que acabó por la escuadra y se coló como candidato serio a Premio Puskas de la temporada. Una maravilla.
Del resto del partido había poco que contar, solamente anécdotas: Volvió Coentrao, entrando por Danilo, a quien se le vió animado y con ganas de disparar a puerta (no en vano, tras el gol de Nacho ayer es el único defensa de la plantilla que queda sin estrenar casillero), Lucas Vázquez volvió a ejercer de lateral derecho, tras la entrada de Kovacic por Carvajal, la Cultural marcó su tanto del honor y dejó claro que el Madrid no mantendrá su puerta a cero mientras Casemiro esté lesionado, y Mariano, que entro por Isco, hizo su primer tanto de la temporada.
Gol importante para el canterano: Es el último atacante de la rotación, el técnicamente más limitado, el que más opciones tiene junto con Lucas Silva de salir en enero y encima no había podido salir de titular ni ante el partido más sencillo en lo que llevamos de temporada. Pero tiene gol, mucho gol, y pese a pasar desapercibido la media hora que disputó, hizo lo que se le pide hacer: último minuto, centro al área de Lucas y cabezazo impecable a la red. De 9. Como lo es el.
