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Se jugaba ayer el equipo blanco la clasificación para los octavos de final en un partido trampa: Un simple empate clasificaba a los blancos aunque no fuera como primeros de grupo, pero una derrota (con el fantasma del Wolfsburgo en la memoria) dejaba al conjunto madrileño en el alambre, necesitando ganar en la última jornada al Borrusia para evitar caer por primera vez en su historia en la Europa League.
El Madrid salió con prácticamente el mismo once que en el derbi, pero con un par de matices: Primero entraba Ramos en vez de Nacho, además como central diestro (cosa que no se veía desde el primer año de Mourinho) para aprovechar la velocidad de Varane en la izquierda y evitar que Gelson castigara en exceso a Marcelo. La segunda fueron las posiciones de Bale y Cristiano, ya que el galés tubo mucho menos recorrido defensivo que en el partido frente al Atlético y el portugués retraso varios metros su posición hasta estar casi en línea con Isco.
Esto provocaba una serie de situaciones interesantes: La posición de Ramos obligaba al Madrid a salir más en su banda derecha, el lado débil con Carvajal y Lucas, y además aislaba ligeramente a Isco que al estar con Cristiano al lado no tenía referencia arriba y perdía su función de mediapunta.
Sin embargo esto permitía a Marcelo vivir mucho más tranquilo que en el partido de ida, ya que con el central francés a su lado, Gelson no sacaba partido de las veces que le pillaba la espalda. Además la posición libre de Bale le permitía al brasileño buscar pases largos a su carrera que hicieran innecesario sacar el balón jugado por su zona.
La primera parte transcurriría sin excesivos problemas para el equipo blanco, ya que se adelantaría con el enésimo gol de un zaguero (Varane en este caso) y controlaría bastante bien las acometidas del Sporting, que veía como su mejor arma en el partido de ida no podía superar a su par. Lo de los goles de la defensa del Madrid merece un punto a parte: Ya llevan 11 goles esta temporada, es decir tan solo 4 menos que los tres delanteros (Morata-Karim-Mariano) del Madrid juntos. Solamente Coentrao ha faltado en su cita con el gol esta temporada.
El segundo tiempo sin embargo traería una serie de problemas: La necesidad de ganar del Sporting le obligó a salir con una intensidad y presión por encima de lo normal que mostraron los problemas de salida del equipo blanco, ya que con Ramos en la derecha el equipo no progresaba, y sin Kroos en el doble pivote, ni Modric ni Kovacic eran capaces de bajar y sacar la pelota en condiciones. Los blancos tenían pérdidas cada vez más frecuentes y para colmo su salida más sencilla (balón largo de Marcelo a la carrera de Bale) quedaría completamente anulada con la lesión consecutiva de sus componentes.
Las entradas de Karim, Asensio y Coentrao serían más un problema que una solución: El francés sumaba remate arriba, pero con él en el campo Cristiano tenía que bajar cada vez más a recibir (estamos ante el Karim más goleador y menos “delantero combinativo” de su carrera), obviamente con mucho menos acierto del que tenía Isco. Asensio por su parte sufría en la izquierda, ya que como mediapunta que es sufría en la ida y vuelta constante del partido, y Coentrao…que decir de Coentrao. A pleno rendimiento es quizás junto con Filipe Luis el mejor lateral izquierdo defensivo del continente, pero ahora mismo no está. Bueno esta, pero mal, muy mal. Y no lo digo yo, lo dijo él.
Justo cuanto más estaba encerrando el conjunto luso al Madrid en su área se produjo la polémica expulsión de Pereira. Y lo que parecía que iba a ser la sentencia para los portugueses se convirtió en un ejercicio de combatividad extrema: Contra la pared y con uno menos en una acción injusta, el Sporting olió la sangre y la relajación de los blancos y se lanzó a la yugular.
El Madrid no salía de su campo y finalmente llegó el penalti que oposita a tragicomedia de la temporada: Fabio pidió una mano lusa en la frontal del área estando él dentro de la misma, y en la continuación inmediata de la jugada el balón pegó a la mano que tenía levantada pidiendo la sanción del árbitro. Penalti. Y segundos de grupo….o quizás eliminados si el Sporting completaba la hazaña.
Anduvo sin embargo listo Zidane, y viendo el poco juego por dentro de los blancos y la poca presencia de Asensio en la banda izquierda, que no conseguía socorrer a un superado Coentrao, intercambió su posición con Cristiano, devolviendo la banda al portugués y dando un referente a Kovacic y Modric para asentar el balón arriba.
No tardó mucho en llegar el gol: Con un jugador menos, demasiadas revoluciones y necesitados de marcar el segundo cuanto antes, los portugueses perdieron él toma y daca con la calma del triángulo Kovacic-Asensio-Modric y con ello, el partido. En una de las posesiones en campo contrario (como no había habido casi en toda la segunda parte) Ramos aprovechó la única clara ventaja de su posición en la derecha para subir como en sus tiempos de lateral y mandar un centro a lo “David Beckham” para que Karim pusiera el 1-2 y cerrara el encuentro.
Los últimos minutos fueron una agonía para el conjunto lisboeta, ya que no eran capaces de quitar el balón a un Madrid mucho más sereno y solo consiguieron evitar que la derrota fuera mayor.
Así llegara al Madrid a la última jornada de la Champions, necesitando ganar al Borrusia para lograr un primer puesto que quizás conviene menos de lo que debería, y con dos duras bajas en la forma de Marcelo y Bale que habrá que ver si son capaces de regresar de cara al clásico. Además deberes serios para Zidane: Recuperar a Coentrao. Tiene que hacerlo, porque cuando Fabio está bien, el Madrid está más cerca de la Copa de Europa.
