Trump, Trueba y el Real Madrid

Dijo una vez Clint Eastwood: “Soy blanco, hombre y heterosexual…no tengo nada que hacer en este país”. Nunca una frase tuvo tanto sentido actualmente en EEUU y casi ahora en España. Y antes de pasar a deciros el por qué, os diré que yo me siento de esta misma manera, y sentando en unas escaleras a veces digo “Soy del Real Madrid, no soy pipero, y no deseo que el Atleti gane una Champions…no tengo nada que hacer en este país”. Seguro que muchos de vosotros os sentís igual que Clint y que este impresentable que escribe este artículo. Porque somos unos impresentables. Somos impresentables porque el 8 de Noviembre no votamos a Hillary (aunque no pudiéramos por no ser de EEUU). Somos unos impresentables por no ir a ver la película de Trueba. Somos unos impresentables por haber ganado 11 Champions, 32 Ligas y un sinfín de títulos y no pedir perdón. Soy del Real Madrid y no tengo cabida en mi propio país, así es como me siento. ¿Y quién provoca que Clint,Trump, yo y tú tengamos este sentimiento? Pues un lobby llamado Establishment que ha conseguido establecer un dominio mundial que da miedo. Controlan los medios de comunicación de todo el mundo, algo que es importantísimo ya que los Medios de Comunicación son el gran poder de este Siglo. El Establishment es un término inglés usado para referirse al grupo dominante visible. En Estados Unidos y el mundo occidental se trata de una estructura que va desde los grandes empresarios que dominan los mercados, pasando por gobernantes y hombres en puestos clave hasta la propia Prensa. En la política no hicieron más que apoyar a Hillary Clinton, en el cine a Trueba y en el fútbol al Barcelona. Y aquí viene lo mejor, la Prensa deportiva española también tiene su propio Establishment, un grupo dominante que ha terminado por controlar el 95% de todo los medios y que entres 4 o 5 dirigen y controlan lo que llega al espectador.

Trump
Trump

No se piense usted que esta gente se levanta por la mañana, investigan noticias y las ponen claras, concisas y precisas para que se sepa la verdad. Esta gentuza se levanta por las mañanas con un plan trazado desde arriba, desde esos 4 o 5 jefazos que controlan todo y que les llevan a generar titulares odiosos, noticias manipuladas e información sesgada. Generan una opinión que termina por convencer a la gente que España es un país atlético con mucho cule y un madridista cada vez menor. Luego claro, llegan las encuestas y descubres que hay tanto madridista como el resto de equipos juntos. Pero los medios provocan que se vea una percepción distinta. Lo que pasó con Trump y al final terminó por resultar que no salieron las encuestas. Y es que ni se pusieron colorados los analistas políticos que durante días te contaban cómo iba a ganar Hillary y que tras las elecciones te contaban como iba a ir todo. Si, los mismos, sin ponerse colorados, como si supieran una mierda de cómo se mueve la gente y el mundo. Así pasa en lo deportivo, todos los años el Real Madrid es una mierda que no va a ganar una mierda y terminará en la mierda. Pero en la mierda, todos los años por mayo, termina la Prensa. A la que por cierto le va como la mierda.

Trump no es el Real Madrid, no nos equivoquemos. Quizás haya un símil en su victoria en el último momento con las victorias épicas en los descuentos del Real Madrid. También la semejanza con la campaña en su contra igual a la que sufre el Madrid. Incluso es parecido Hillary con el Barcelona ya que la mandataria es hipócrita, mentirosa, manipuladora y encima ayudada por el lobby (acojona la semejanza). Pero no me comparen a Trump con el Real Madrid. El Real Madrid está por encima de todo y todos, no tiene semejanza con nada. Y eso que se le ha echado mierda durante años y años, pero te alejas un poco del lobby y vas a la calle de muchos países y descubres que al Madrid, mandril, al Real de Madrid y le llaman de otra manera. Le llaman “Real” con un respeto que asusta. Te vas a Inglaterra y allí al Real Madrid se le respeta más que en la capital de España. También preguntas por el Barcelona y te dicen pestes de ellos. Pero claro, en España ese lobby transforma la realidad en lo contrario, poniendo al Real Madrid a los pies de los caballos.

Soy del Real Madrid y no tengo cabida en un país donde el 40% declaran ser del Real Madrid. Acojonante. Pero el lobby me explica que soy una minoría. Si no tengo cabida siendo del equipo de la inmensa mayoría del aficionado al fútbol de este país, imagino que Clint le pasaba lo mismo siendo blanco, heterosexual y hombre. Allí en EEUU Clint es de la inmensa mayoría de la población, pero el lobby que controla la opinión pública le hace sentirse en la minoría. Al final tanto Clint como yo no sentimos vergonzosos de ser lo que somos. Tantos años de descredito y de manipulación terminan con que vayas a las encuestas y mientas, por vergüenza en muchos casos. Te viene un encuestador y te da miedo decir que vas a votar a Trump, porque te han estado diciendo que eres una mierda si lo haces y que estás matando a gatitos si no piensas como ellos. Aquí te pasa que a veces los que son del Real Madrid tienen miedo de decirlo, de abrirse y hablar con libertad en las retransmisiones. Al final terminas viendo unos personajes haciendo el ridículo por no ofender, casi pidiendo perdón por ser del club de la mayoría de la población.

Quiero terminar el artículo diciendo que no he ido a ver la película de Trueba. No lo he hecho por boicot o por sus palabras, sencillamente porque el cine español no me suele gustar nada por su intento de ideologizarte y no darte una simple diversión sin trampas. Soy de ese 70% de la población que le gusta el fútbol, que es un idiota para los intelectuales del país. Pues mira, soy un idiota. A mí no me gusta oír música clásica, beber vino y ver películas de Almodovar. Un domingo por la tarde no me siento en un butacón a leer un libro de feminismo. El lunes por la mañana no me dedico a mirar por la ventana y discernir sobre el bien y el mal. Soy un cateto de pueblo, como esos americanos de la américa profunda. Soy un español de la España profunda. Me gusta el fútbol porque siento que es un deporte lleno de matices, de luces, de sentimientos. Me gusta el fútbol por su táctica y a la vez por la locura de los últimos minutos donde se desoye al entrenador y mueres o triunfas llegando a la orilla por cojones y épica. Me gusta el fútbol porque no lo puede atar ese lobby asqueroso. El domingo por la tarde me siento a ver no solo a mi equipo sino a muchos otros. Y el lunes por la mañana veo resúmenes y le dedico tiempo al fútbol. Pero no soy un intelectual, porque cuatro personas me dicen que eso es de paletos. Yo leo libros los martes, desayuno y como enterándome de cómo va el mundo los miércoles. No miro por la ventana y me pongo a filosofar. Salgo fuera y escucho a todos. Al final, cuando toca saber cómo se mueve el mundo, quizás sepa algo más de las cosas que esos intelectuales que toman vino con los cuatro amigos de siempre. Si no respetan el fútbol como van a respetar al Real Madrid. Si no respetan a los que piensan como ellos, como van a respetar la democracia. Si no respetan la verdad, como van a respetar a la inmensa mayoría de la población. Pero ya nos ocuparemos aquí de que respeten al Real Madrid.

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