Crónica: Barcelona 1-1 Real Madrid

Barcelona 1-1 Real Madrid: «Punto blanco en la Republica de Cataluña»

Real Madrid
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El primer Clásico de la temporada se saldó con un empate a 1 que deja muy contento a uno de los equipos y muy decepcionado al otro. Salió Zizou con el once más esperado, con Casemiro esperando en el banquillo por su falta de ritmo, y el 442 que tan buenos resultados está dando últimamente.

El Real Madrid defendía en campo propio, impermeable a los intentos de un espeso Barcelona que no conseguía profundidad alguna, y atacaba la más débil banda izquierda del equipo azulgrana con Marcelo-Isco-Ronaldo. El partido era aburrido, con pocas ocasiones, y aunque la pelota era azulgrana, el dominio era blanco. El Barcelona no hacía peligro. Pero el Madrid sin Bale, casi tampoco.

Las ausencias del galés y en menor medida de Morata dejaban a los blancos sin capacidad de contragolpe y con muy poca velocidad arriba. Lucas es trabajador pero limitado, Benzema esa a un 60% de lo que puede ser, y Cristiano sufre con el paso de las temporadas esa tan temida pero irreversible pérdida de velocidad. El Madrid tenía las mejores ocasiones, pero siempre llegaba demasiado forzado como para definir cómodo.

Poco después de empezar el segundo tiempo llegaría el primer mazazo: El gol de Suárez a balón parado (segundo de estas lindes esta temporada) dejaba el sabor de boca del Madrid que casi siempre pasaba en el Camp Nou: Tanto para tan poco. El Madrid era mejor que el Barcelona, había tenido las mejores ocasiones y sin embargo estaba perdiendo. Y calentaba Iniesta.

El manchego puede gustarte o no, pero si es cierto que hace que la calidad de la posesión del Barcelona es muchísimo mejor con el sobre el campo. El Real Madrid vio como las posesiones del Barcelona dejaban de ser largas y estériles, costaba cada vez más robar el balón…y con Iniesta en la banda izquierda, Messi estaba empezando a soltarse. El marcaje escalonado empezaba a mostrar grietas, y está más cerca un definitivo 2-0 que el empate blanco.

Y llegaron los cambios de Zidane, tan discutidos como lógicos. La entrada de Casemiro fue ampliamente criticada pero tenía su sentido: Isco hacía varios minutos que había empezado a sufrir los kilómetros recorridos y el Madrid no conseguía enlazar con los hombres de arriba. Casemiro por un lado hizo un buen marcaje en la “zona Messi” que permitió que una vez más el argentino se fuera de vacío contra los blancos, y permitió soltar como interiores a Modric y Kovacic para enlazar mejor con los delanteros. El Madrid perdía trucos y cantidad de balón, pero se acercaba a la portería rival.

Más aún lo hizo con la entrada de Asensio, cuando el Madrid realmente empezó a cercar a los azulgrana: El mediapunta se asentó en la izquierda y empezó a combinar con Marcelo, dejando que Cristiano ocupara el puesto del sustituido Karim en la delantera. El Barcelona no salía de su campo, empezaban a llegar ocasiones y Pique y Alba empezaron a resentirse de las lesiones. Era el momento.

Zizou quemó las naves: Mariano por Kovacic y todos arriba…y funcionó. El empate de Ramos a balón parado fue el justo premio a un asedio final precioso que casi estuvo chafado por una mala salida de Navas que Casemiro sacó bajo palos en la penúltima jugada del partido. En la última, Mariano mostró lo peor y lo mejor de sí: Su potencia, su hambre, su ambición…y su poca técnica. Es un jugador de una carta: El gol. Esperemos que la use.

Así acabo el partido, aún a 6 puntos y con la visita al Bernabéu pendiente para poder ganar un posible goal-average. Primer asalto. Punto blanco.

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