La rebelión de los peones

Dicen los expertos que el ajedrez es »la guerra encerrada en un tablero». En este juego mental y táctico podemos ver en figuras de marfil, los escalones sociales en el que nuestros antepasados vivieron en la Edad Media:

-REYES: Simbolizando la alta nobleza.

-CABALLOS Y TORRES: La media y baja nobleza.

-ALFILES: Representando el poder clérigo. La Iglesia.

PEONES: El pueblo llano. El campesinado y demás vasallos.

La rebelión de los peones
La rebelión de los peones

 

De entre todos estos, ayer Zinedine Zidane en su partida contra el maestro Sampaoli, usó para ganar el partido a sus meritorios peones, sí sus suplentes. Ya lo volvió a hacer en la otra partida que estos dos ajedrecistas disputaron este verano en Noruega, con la Supercopa de Europa (y el frío) por medio.

De esta forma, el entrenador del Real Madrid ‘despreció’ a sus mayores piezas disponibles, a sus Reyes, Caballos, Alfiles y Torres, para con una táctica más propia de la guerra que del fútbol, aniquilar a su rival, asfixiarlo en su propio zulo, hasta desear el final del partido casi o más, que ellos marcar un gol.

Cristiano, Benzema, Keylor Navas e Isco estaban disponibles, a los que Zidane decidió reservarlos para batallas con otras características de asalto. A estas bajas se le sumaban otras de suma importancia como fueron, Ramos, Pepe, Bale, Kovacic y Lucas Vázquez. Con estas piezas que ayer no estaban, los lesionados y los reservados, un general ciego, sordo y mudo conquistaría un país. Zidane, ese caballero francés con aires de monje inglés ni se inmutó. Miró, pensó y conquistó, como miran, piensan y conquistan, los que llevan toda la vida haciéndolo.

La táctica por encima de todo. Arqueros a las torres. Peones disfrazados de leyendas y Asensio, Modric, James y Kroos corriendo como nunca habían corrido. Como escuderos asaltando línea enemiga, con un solo fin, con un solo amor; la gloria de su equipo, el honor de su familia.

El Sevilla, que en el proceso de sacar el balón jugado desde atrás es un experto, ayer no tuvo el espacio (ni el oxígeno) ni para pensar, ni para ejecutar dicho proceso de extracción. La táctica de Zidane, hizo levantar una imaginaria muralla en la línea de cal del centro del campo, que provocó o fue provocado por el extraordinario entusiasmo de los sedientos peones del Madrid. Un equipo con balón, es la suma de sus talentos. Un equipo sin balón, es »callar y correr». Y eso hicieron las amarfiladas piezas blancas. Perros blancos corriendo tras un balón.

-»Empiezan a sangrar chavales. ¡A por ellos!»-les tuvo que gritar Zinedine Zidane desde el banquillo, mientras lucía abrigo con el mismo plomo, con que el Rey Arturo portaba su armadura. Hombros anchos, espalda recta y grandeza de arriba a abajo. Que gran entrenador, para que gran equipo ha encontrado el Madrid. Calla y ejecuta, como los grandes.

Los minutos fueron pasando y jugada tras jugada, los peones madridistas fueron adueñándose de la totalidad del tablero, al mismo tiempo que los Reyes, Caballos y Gansos del Sevilla iban entregando armas, tan rápida y noblemente como los hidalgos del Madrid se comportaron. Digno rival es este Sevilla, que sin lugar a dudas en próximos enfrentamientos nos terminarán complicado la partida (y el partido) aún más.

En aquella época, en la Edad Media, la brujería era perseguida hasta besar la muerte. Ayer noche, varios brujos se alinearon sobre el verdoso tablero del Bernabeu, sin que ninguna Santa Inquisición Sevillana fuera capaz de pararles. Modric, James y sobre todo Marcelo, provocaron en el sistema ajedrecístico de Sampaoli, varios asesinatos de sus piezas más ilustres. Trucos, fakires y cambios de juego, provocaron la mejor partida de ajedrez que se ha visto por las mágicas hierbas de La Castellana en mucho tiempo.

-»Abracadabra, pata de James…»

La rebelión de los peones, la aristocracia del campesinado, el principio del fin de la Edad Media. La muerte de las diferencias sociales. Eso es Zidane señores. Y es que ayer Zidane nos demostró a todos que Asensio, Nacho o Morata son tan nobles como el más noble de los nobles. Que sus piernas corren tanto o más como las piernas de sus equivalentes en el tablero y que un equipo (una sociedad) empieza a hacerse grande por sus peones (su banquillo).

Eso es Zidane, señores. El principio del fin de la Edad Media.

Ayer, cuando Sampaoli se montó en el autobús para volver a su hotel, tuvo que pensar que algo había hecho mal para dar la imagen que dio su equipo. Probablemente pensó en su planteamiento, en la colocación de sus piezas, en la inclusión de jugadores que no rindieron (Ganso por ejemplo).

-»Error, Señor Sampaoli».

Su verdadero error fue cuando el día antes del partido, declaró en una entrevista al diario Marca que:

-»Nuestra idea es meter al Madrid en su campo. Ahogarlos».

Ahí querido Jorge Sampaoli, perdisteis el partido. Ahí nació la táctica de Zidane, en justo hacer lo que tú dijistes que harías. Insensato.

¿Qué el Sevilla nos quieren asfixiar arriba? Pues asfixiemosles nosotros. ¿Que el Sevilla va a poblar el centro del campo con centrocampistas? Pues pongamos nosotros a todos los centrocampistas que tengamos.

Y así, pieza a pieza, fue ganándole Zidane la partida a Sampaoli, mediante la técnica del espejo. Hacer lo que tú haces. Pensar lo que tú piensas. Táctica solo al alcance de las mentes más próximas a la divinidad, que a lo mundano.

Zinedine Zidane, Jorge Sampaoli y la rebelión de los peones. He aquí otro capítulo más de esta maravillosa Historia que el monje francés está escribiendo en el fútbol mundial.

JAQUE MATE al señor Sampaoli.

Y el peón se comió al Rey con la táctica del espejo. Cristales rotos alfombran Sevilla.

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