Sevilla 2-1 Real Madrid: La «flor» de Sampaoli acaba con la imbatibilidad del Real Madrid

El Madrid puso punto final a su gran racha de imbatibilidad en Sevilla, tras un partido intenso, jugado de poder a poder, entre dos rivales que dieron lo mejor de sí mismos. Una racha, no nos olvidemos, que ha durado 41 partidos y que ha dejado al club blanco en lo más alto del fútbol español en lo que a partidos sin conocer la derrota.
Ahora bien, el destino ha querido que el Madrid haya echado el cierre a esta exitosa sucesión de la forma en la que, curiosamente, el equipo madridista ha cimentado gran parte de su éxito. Sin duda, demasiado castigo para un Real Madrid que, a pesar del resultado, jugó un magnífico partido, quizás uno de los más completos de la temporada, especialmente a nivel defensivo, pero que dos errores puntuales acabaron privándole de una merecida victoria.
A base de fe, lucha y, por qué no decirlo, gracias a ese punto de suerte que tanto le reprochan al Madrid cuando gana en el descuento, el Sevilla ha encontrado su triunfo en los últimos instantes del encuentro, remontando un partido que nadie, ni el más optimista del lugar, habría dado por ganado a falta de apenas cinco minutos para acabar.
Y es que si los críticos antimadridistas decían que Zidane tenía una «flor» en salva sea la parte por ganar así algunos de sus partidos, en justicia habría que catalogar de la misma forma que el Sevilla hiciese lo propio ante el club blanco, pero ése, desgraciadamente, es otro debate del que, seguramente, no se hablará en ninguna parte…
Revolución táctica inicial de Zidane

El partido fue quizás el más intenso y entretenido de esta serie de tres, jugados por ambos equipos entre Copa del Rey y Liga en estos 10 días. Un encuentro marcado por la revolución táctica introducida por Zidane al inicio, con una inesperada variante en el esquema habitual del conjunto blanco. En concreto, Zidane salió de inicio con una defensa de cinco, integrada por tres centrales poderosos, como Ramos, Varane y Nacho y con Carvajal y Marcelo como laterales con mucha proyección ofensiva, ocupando casi el puesto de interiores,
A esto habría que añadirle la inclusión puntual de Casemiro echando una mano a los defensas y con Modric y Kroos más sueltos y centrados en acompañados en el ataque por Benzema y Cristiano Ronaldo, con plena libertad de movimientos.
Esto se tradujo en que, desde el inico, el Madrid iba a renunciar al balón, dejándolo en manos del Sevilla pero al que dejaron absolutamente desconectado al impedirles su circulación, especialmente a partir de la línea de tres cuartos sevillista.
Así pues, en la primera mitad esta incorporación de más «músculo» en la defensa tuvo como consecuencia que el Sevilla empezó a empujar con fuerza pero, a pesar de los denodados intentos de «Mudo» Vázquez, Vitolo y Ben Yedder, una y otra vez acababan enredados en la magnífica tela de araña tejida por los de Zidane en su zona defensiva.
A pesar de la enorme pitada con la que la grada sevillista abroncaba a Sergio Ramos en cada intervención, lo cierto es que vimos a un camero ciertamente centrado, que junto a unos extraordinarios Nacho y Varane, ayudados por un inconmensurable Casemiro -que volvió a dar un clínic de lo que ha de ser un mediocentro defensivo- cortaban una y otra vez los ataques sevillistas, que apenas sí llegaban a tirar a puerta con peligro. Todo lo más, un par de acercamientos sin demasiado peligro por parte de Escudero, Nasri y N’Zonzi.
Y es que la idea de Zidane estaba basada en lograr un poderío defensivo que, unido a los huecos que la defensa sevillista estaba dejando en cada ataque, permitirían al Madrid salir a la contra, especialmente de la mano sobre todo de un excelso Modric, que se despachó una jugada memorable con un autopase genial, una auténtica delicatessen técnica, pero su pase se fue al limbo.
Sin embargo, con lo que no contaba sin duda el bueno de Zizou es que ni Benzema ni, sobre todo, Cristiano Ronaldo no iban a tener su día. El hecho de darles una mayor profundidad y libertad de movimientos a los dos atacantes blancos provocó que el Madrid quedase huérfano de «9» que, unido a una falta de acierto en el último pase, hicieron que el Madrid tampoco gozase de grandes oportunidades de peligro ante el área de Sergio Rico.
Una y otra vez, las entradas de Marcelo y Carvajal, dos auténticos puñales, por sus bandas así como una majestuosa jugada de Modric, morían en las piernas de la defensa sevillista o en manos del meta sevillista.
A eso hay que añadirle un pésimo partido de Cristiano Ronaldo, que dio un recital de pérdidas de balón, de pésimas decisiones estratégicas y, lo más grave en mi opinión, una preocupante falta de punta de velocidad, que hizo que fuese claramente superado por Pareja.
El portugués reclamó penalti por una caída en el área ante Rami -que a mi juicio no fue más que un choque entre ambos- y dispuso de una buena oportunidad prácticamente al filo del descanso con un disparo lejano, a pase de Benzema que se marchó fuera por poco.
De poder a poder

La segunda parte arrancó de una forma similar al de la primera, esto es, con un Sevilla achuchando pero enredado una y otra vez en la maraña defensiva madridista, al tiempo que seguía buscando salir a la contra. Aun así , la primera oportunidad vino tan solo dos minutos después de la reanudación, de botas del «Mudo» Vázquez, que recogió un mal despeje de Casemiro, obligando a Keylor Navas a emplearse a fondo.
Precisamente, la respuesta del Madrid no se hizo esperar a través de una contra perfectamente llevada por Modric, éste era zancadilleado en la misma línea de la frontal del área por Escudero, en un claro derribo que no fue señalado por Hernández Hernández, ante la desesperación del pequeño genio croata.
El problema para el Madrid vino cuando a partir del primer cuarto de hora, el equilibrio se empezó a romper cuando el centro del campo empezó a hacer aguas a causa del cansancio más que evidente de Luka Modric, que ante la escasa presencia de Kroos, había venido soportando todo el peso ofensivo del Madrid hasta entonces.
Esto motivó que el Sevilla poco a poco fue ganando presencia en el centro del campo y empezó a ganar metros aunque eso no se viese traducido en mejores oportunidades ya que la defensa del Madrid seguía espectacular y muy concentrada, sin fisuras. Todo lo más, un tiro lejano de Ben Yedder que obligó a lucirse a Navas en el minuto 55.
Esta jugada parece que dio alas al Real Madrid que dio un paso al frente y comenzó a controlar más el balón y a salir con rapidez y más acierto a la contra. De hecho, a partir de ese momento comenzaron los mejores y más peligrosos momentos del Madrid, coincidiendo con una recuperación de la presión alta en la zona de ataque madridista y los mejores momentos de Carvajal y Benzema.
Tras un par de oportunidades marradas por Cristiano Ronaldo, llegaron las más claras oportunidades del Madrid de todo el partido. La primera de ellas, en el minuto 62 cuando el astro portugués pilló a contrapie a la defensa sevillista. Se encontró con un balón dentro del área y sólo con Pareja por delante y con Benzema completamente solo en la frontal del área pequeña.
Sin embargo, Ronaldo -como digo, muy desacertado todo el partido- eligió la peor opción e intentó filtrar un pase hacia el francés pero el balón acabó en los pies del único defensor del Sevilla, desbaratando el ataque.
A pesar de todo el Madrid siguió insistiendo y apenas un minuto después, un nuevo robo de balón del Madrid por la izquierda a través de Marcelo se tradujo en una nueva contra fulgurante que acabó con un pequeño barullo en el área sevillista y el balón, que venía rebotado, le cayó a Benzema, que en boca de gol, inexplicablemente, lo mandaba a la grada.
Pero como se suele decir, a la tercera va a la vencida y en el minuto 65, un nuevo ataque, en esta ocasión por la derecha, procedente de otra pérdida del Sevilla en el centro del campo, era conducido magistralmente por Carvajal. El de Leganés se fue por velocidad y después de un magistral autopase era derribado claramente por Sergio Rico en su salida cuando encaraba el marco sevillista.
Esta jugada, a pesar de su claridad, fue muy protestada por los jugadores sevillistas, quienes no dudaron en zarandear al colegiado, que hizo gala de una extraña blandura, que se manifestó aún más cuando Vitolo, en una jugada absurda, quitó el balón del punto de penalti y rompió el césped. Una maniobra ciertamente autodeportiva respondida de forma infantil por Crisitano, arrojándole la pelota al cuerpo del futbolista canario, lo que provocó una pequeña tangana que, nuevamente, se saldó sin una sola amonestación.
Finalmente y tras un par de minutos de desconcierto, la pena máxima fue perfectamente ejecutada por Cristiano Ronaldo por el palo derecho de Sergio Rico, que se tiró al lado contrario,
Cómo perder un partido en cinco minutos

Pero el fútbol tiene estas cosas y el Sevilla, lejos de acusar el golpe, fue espoleado y empezó a achuchar cada vez con más fuerza. Evidentemente, a esto ayudó bastante el hecho que el Madrid, bastante tocado físicamente, dio un paso atrás. Abandonó la presión alta con la que había desarbolado los ataques sevillistas hasta el momento y se rompió en dos.
Empezó entonces el acoso y derribo del Sevilla al marco del Madrid, ayudado además por el empuje del montenegrino Jovetic, que entró en el campo en el minuto 72 en sustitución del «Mudo» Vázquez , y por el criterio con el balón por parte de Sarabia, que reemplazó cinco minutos después a Iborra. Dos cambios que, como se pudo comprobar, fueron decisivo para el desarrollo del partido ya que con su presión y su movilidad por la zona de tres cuartos madridista, acabaron por volver loco a la defensa del conjunto blanco.
El Sevilla, con más corazón que fútbol, empezó a embotellar poco a poco al Madrid en su campo y, aunque todavía tuvo tiempo de intentar lanzar una contra protagonizada por Cristiano, el portugués perdió el balón ante N’Zonzi cuando se disponía a encarar a Rico completamente solo.
Así las cosas, en el minuto 85 una dura entrada de Marcelo sobre Mariano escorada sobre el vértice del área madridista, pero pegado a la banda izquierda fue sancionada con falta y tarjeta amarilla para el lateral brasileño.
Esa falta, inicialmente sin demasiado peligro fue botada magistralmente por Sarabia con una rosca que se fue envenenando a medida que se acercaba al área pequeña y, entre la indecisión en la salida de Navas y que Ramos embistió como un Miura a la salida de toriles en plena Feria de Abril, el balón fue rematado de cabeza por el camero al fondo de las mallas.
Ese gol fue el detonante que necesitaba el Sevilla para dar un último empujón que, unido al evidente cansancio del Madrid (para el que, por cierto, Zidane no hizo absolutamente nada ya que no hizo ni un solo cambio más), provocó un arreón final, con el equipo madridista embotellado literalmente en su área, achicando balones.
Y cuando todo apuntaba a que los equipos firmarían el empate, en el minuto 92 llegó una jugada ciertamente desgraciada para el Madrid para darle la puntilla al partido.
Un saque de banda muy mal ejecutado por Carvajal y peor gestionado por Benzema, provocó la pérdida del balón del francés ante Jovetic, quien tras conducir unos metros vio pésimamente colocado a Navas, muy escorado al palo derecho. El montenegrino no se lo pensó dos veces y disparó desde fuera del área, marcando por el centro de la portería haciendo inútil la estirada del costarricense y llevando el delirio en las gradas del Sánchez Pizjuán.
Demasiado injusto, demasiado castigo y una ironía que el punto final de la racha del Madrid se produjese en el minuto en el que tantos triunfos había forjado su leyenda este último año. Pero así es el fútbol y aunque el Madrid dispuso de un último ataque a la desesperada que acabó con un tímido cabezazo de Ramos a las manos de Sergio Rico, ya no dio tiempo para más y el árbitro pitó el final del partido.
