El Real Madrid y la desmemoria «histérica»

Desde hace tiempo ya, especialmente desde que  tras varios años de duro peregrinaje en el desierto, el Real Madrid volvió a recuperar la senda del triunfo me he percatado que, a medida que se ganan cada vez más títulos, se ha desarrollado una curiosa moda como es la de reescribir la historia.

Con el fin de desprestigiar nuestras victorias, y como ya no queda almíbar en la jarra con la que aderezar los triunfos de su eterno rival, el F.C. Barcelona y los de su vecino en la capital, el Atlético de Madrid, ahora toca inventarse un pasado que nunca ocurrió y borrar de un plumazo lo verdaderamente ocurrido.

A partir de que Joseph Goebbels, el conocido Ministro de la Propaganda nazi, inventó aquel aforismo que dice que «una mentira repetida mil veces acaba por convertise en verdad», lo cierto es que muchos periodistas de este país se lo han tomado francamente en serio. Y es que todo vale para deslegitimar todos nuestros triunfos y logros.

Resulta difícil calcular cuándo empezó este fenómeno, pero a mi provecta edad, que me permite peinar una cantidad suficiente de canas, lo ciertoes que siempre he vivido este tipo de mentiras, pero nunca al nivel de ahora.

No voy a hablar del presunto influjo franquista en Europa del nada influyente Franco cuando había que cruzar allende nuestras fronteras. Un influjo que, curiosamente, fue de tal calibre que el Real Madrid se pasó casi 10 años sin rascar un título en España.

Ni de los botijos ni de las famosas «ánforas manchadas de sangre», ni del blanco y negro ni del desaparecido Emilio Guruceta, del que aún se acuerdan en Can Barça. Ni siquiera del famoso fuera de juego de Mijatovic, que nunca existió, dicho sea de paso.

No, me refiero a una nueva moda consistente en reescribir sistemáticamente el relato fáctico de lo ocurrido, no ya en cada triunfo sino en cada partido. Una manía que se ha acentuado especialmente desde que Zidane pulverizó el récord de partidos sin conocer la derrota y que ha llegado hasta los 40 partidos.

Las finales contra el Atlético, claves de este revisionismo «histérico»

A bote pronto, me viene a la cabeza aquel discurso de la «victoria vergonzante» impulsado por Relaño y todo porque el Madrid osó ganar una Champions cometiendo el delito de lesa patria de jugar a la contra. O esa excusa de mal pagador de Pep I de Alemania y V de Inglaterra, el Humilde, cuando dijo aquello de “es que son atletas” para justificar el meneo histórico que le infligió el Madrid en su propia casa en semifinales de aquel inolvidable 2014, el año de la ansiada Décima…

Esa moda, que he dado en llamar la “Desmemoria Histérica” es la que ha llevado a decir, por ejemplo, que el Madrid nunca mereció ganar en Lisboa aquella final de Champions, argumentando entre otras payasadas, que el gol fue fuera de tiempo y que el Madrid no jugó como para ganar aquel partido.

Así pues, con un discurso absolutamente falseado de la realidad, en el que se obvia que el Atlético de Madrid no hizo apenas mérito para llevarse aquel partido y que su gol vino de un rebote -que ni siquiera de un tiro a puerta- y que el Madrid dominó a placer aquel partido, buscando con ahínco un gol que tardó en llegar pero que fue absolutamente merecido.

Como se obviaron las ingentes pérdidas de tiempo orquestadas por el Atlético por obra y gracia de la marrullería del entrenador colchonero, que hicieron que aquellos 3-4 minutos que se añadieron al final, pareciesen incluso pocos.

Sin embargo, para cualquier mortal que no hubiese visto aquel partido, si lee o escucha los comentarios de los periodistas españoles creerá que el Atlético le dio un baño al Real Madrid y que los blancos jamás habríamos tenido que ganar aquel partido. Y algo parecido ocurrió en Milán en la famosa final de la Undécima.

El Madrid tiró más a puerta, dominó el juego durante gran parte del partido y sólo durante unos minutos en la segunda parte del tiempo reglamentario y coincidiendo con su gol, el Atleti jugó algo mejor.

Sin embargo, se obvian las oportunidades de las que dispuso el Madrid durante todo el partido para aumentar su ventaja ni la falta de ambición del Cholo cuando, con el Madrid absolutamente roto físicamente, dio entrada a un defensa y acabó, a pesar de todo, con el Madrid atacando. De hecho, oportunidades hubo en el área atlética como para que el partido no hubiese tenido que llegar hasta los lanzamientos desde el punto de penalti.

Pues bien, a pesar de todo y casi 10 meses después, se sigue alabando al Atlético, quitándole todo el lustre a nuestra victoria y se habla de que el Madrid ganó «de aquella manera» y, lo peor de todo, se cuenta todo aquello como si fuese una verdad absoluta.

Algo parecido, pero a la inversa, con lo que ocurrió en la final de Copa del Rey de 2013, cuando el Atlético de Madrid se encontró con un triunfo que consagró como gran estratega al «Cholo» Simeone y terminó de hundir a José Mourinho en el ostracismo más absoluto.

En ese momento se reinventó la historia y aquel triunfo por 2-1, curiosamente en la prórroga (donde por lo visto nuestras victorias no sirven) se cimentó en un juego apabullante del Real Madrid, que se tradujo en tres tiros a los postes y una actuación colosal de Thibaut Courtois, una dureza excesiva del Atlético y una actuación vomitiva de Clos Gómez, que permitió todo el juego sucio de los rojiblancos durante los 120 minutos.

La gran mentira de la «pegada» como hecho histórico

Pero volviendo al tema, la gran diferencia es que si antes se reescribía la historia en abstracto y en base a hechos puntuales, ahora esta reescritura es prácticamente diaria y se produce prácticamente partido a partido.

En este sentido, uno de los mejores y más socorridos discursos que se emplean para deslegitimar nuestras victorias es la gran mentira de «la Pegada”.

Da igual que el Madrid se haya pasado atacando el área rival todo el partido y que haya hecho méritos más que de sobra para ir incluso varios goles por delante. El hecho que nuestro rival no haya tenido siquiera un acercamiento o incluso, haciendo gala de esa famosa “pegada” que falsamente se nos imputa, nuestro rival nos vaya empatando o ganando con apenas un par de tiros a puerta.

Como da igual que el Madrid haya necesitado 100 tiros para hacer un gol en un partido. El Madrid siempre ganará por esa maldita “pegada” o, en el mejor de los casos, porque sus jugadores son muy buenos, nunca por méritos del equipo.

Lo hemos visto estos años en infinidad de ocasiones, en las que los rivales del Madrid siempre mereció mejor suerte y el Madrid, rara vez, mereció ganar. Para ello, se habla de “sensaciones” y se dogmatiza sobre el juego de nuestro club con el manido “El Madrid no juega a nada”, lema de los últimos 50 años del periodismo español, y nadie saca entonces las estadísticas del juego.

Así, si el Madrid domina y tira a puerta sólo se analizan las oportunidades creadas por los rivales, aunque sea como el día del Barça un gol en el primer disparo entre los tres palos. Entonces ya no se miran los datos de tiros a puerta, ni las llegadas al área, ni las oportunidades creadas por unos y por otros y todo se analiza a la luz del resultado final.

Datos como el de la sacrosanta posesión dejan de interesar, de modio que es irrelevante que el Madrid llegue a tener una posesión del 60%, como pasó esta misma temporada en partidos que, por desgracia empatamos como Villarreal, Eibar, Las Palmas, Barcelona o Dortmund.  Incluso la última derrota en Sevilla, sin ir más lejos, donde aunque no tuvimos más posesión siempre tuvimos el partido controlado. Partidos, en todo caso, en los que merecimos mucho más, pero claro, se analizan sin rigor y bajo el tamiz de deslegitimar y quitarle lustre.

Y es que, como dice el viejo principio del Periodismo mundial, “que la realidad no te estropee un bonito titular”. O peor aún, como ya dijeron Locke y Hegel, «si la realidad no coincide con mis palabras, tanto peor para la realidad» .

Los entrenadores, parte de esa revisión histórica

Por otra parte, y hablando de historia, hay que decir que el secular maltrato de la prensa a nuestros entrenadores siempre ha sido parte de esa gran mentira histórica.

Así pues, si nuestro entrenador  -el que sea- defiende más que ataca, entonces se le critica por ser un entrenador «amarrategui», cagón y reservón, impropio de la historia de un equipo ofensivo como el nuestro. Si, por el contrario, opta por un juego más de ataque y vistoso a ojos de estos gurús, entonces se le atizará porque le hacen muchas oportunidades.

Da igual que las redes sociales, las hemerotecas o las videotecas de esas maravillosas tertulias televisivas  estén repletas de comentarios de esos falsos gurús defendiendo una cosa, aunque sea la opuesta a la que se defiende ahora. La consigna es clara, la historia se hace cada semana, después de cada partido y lo que vale es lo que interese en ese momento para deslegitimar al Madrid, aunque lo que se diga hoy sea justo lo contrario de lo afirmado hace apenas una semana e incluso unas horas.

Por otra parte, y sin querer remontarme muy atrás en el tiempo, Zidane, como en su día Benítez o incluso Ancelotti, por lo visto es un «piernas» como entrenador y, en todo caso, un tipo simpático que sonríe en las ruedas de prensa y gestiona bien los egos (¿no os suena de algo haber oído eso antes?)  y si gana es siempre a pesar de él.

 

Incluso puestos a reescribir episodios históricos, qué mejor que escamotearle un título a José Mourinho, al que según interesa, le otorgan dos de los tres títulos obtenidos en sus tres años al frente del banquillo madridista. Por eso, no es difícil ver cómo, según se trate, la temporada 2012/2013 acabó en blanco a pesar de lograr brillantemente una Supercopa ante el Barça de Guardiola y se ningunea la Liga de los Récords, firmada un año antes.

Es más, cabría recordar, en ese ejercicio infame de reescritura de la historia llevada a cabo por la prensa, cómo un ídolo de masas y un auténtico genio de los banquillos como es el ilustre Señor Marqués del Nabo, el ínclito Vicente del Bosque fue en tiempos pasto de deleznables editoriales y comentarios despectivos de los que años después le elevaron a los altares.

Reescribiendo los triunfos barcelonistas

Por el contrario, y analizando cómo se reescribe la historia, qué decir del Barça y sus victorias. Circunscribiéndome tan solo a esta temporada y, de refilón a la pasada, ningún periodista tiene el valor de minusvalorar las victorias culés en Liga y Copa, a pesar de que están salpicadas de escándalos arbitrales.

Nadie en su sano juicio, a menos que como Pere Gratacós o Xavier Faus quieran perder sus trabajos, le pregunta a sus jugadores ni a su entrenador sobre los 19 penaltis a favor, los nueve goles ilegales (muchos de ellos, los que desbloquearon partidos complicados) ni el hecho que el Barça lleve jugando en superioridad desde hace más de 3.000 minutos.

Ni tampoco nadie cuestiona cómo el alabado Barça -sí, el inventor del «fúpbol», que diría Xavi Hernández- esté siendo mantenido artificialmente con vida en la Liga por la Federación y por sus árbitros, después de asistir a escándalos furibundos como los de Mestalla y Sevilla, en los que abrieron las latas con sendos goles en fuera de juego y les perdonaron al menos dos claros penaltis, Anoeta, donde anularon un gol legal a la Real.

Por no hablar del escándalo de Clos Gómez  y su atraco al Real Madrid en el Nou Camp, con aquellos claros penaltis de Mascherano a Lucas Vázquez y Cristiano Ronaldo y con el gol de Luis Suárez en fuera de juego, que motivaron a un personaje como Didier Drogba a equiparar este arbitraje con el del inefable Ovrebbo en Stamford Bridge en 2009 y con el que comenzó la «leyenda» culé.

No, no sólo no se habla de ello sino que estos propagandistas de la mentira tienen el tupé de decir públicamente que los arbitrajes no influyeron en dichos partidos (?) y, por contra, se ensalza un juego ramplón y mediocre, basado sobre todo en la inspiración de Messi y el acierto rematador de Luis Suárez.

Triste futuro el nuestro

En definitiva, y como se puede ver, vivimos en un cúmulo de mentiras e historias reescritas precisamente por los que más nos odian, los que en aras de nuestro bienestar y para la defensa de nuestros valores (unos valores que ni conocen ni pasarán jamás por ellos), no saben ya qué hacer para destruirnos.

De momento, y sin querer pecar de negativo, soy francamente pesimista acerca de un cambio en esta tendencia, por lo que veo necesario un ejercicio de pedagogía importante tanto desde dentro del club como desde fuera. Para ello veo como muy positivas las medidas de alentar espacios como el desarrollo de cadenas com Real Madrid TV, con espacios tan brillantes como «90 Minuti» y la llegada en breve a nuestros kioscos de la publicación Madridista Real, que cuenta con todas las bendiciones del club.

Pero también veo cada día más necesario la existencia de medios como éste y otros como el Diario de Mou, Objetivo Cibeles, El Quinto Grande, Unión Merengue, y otros tantos que, día a día, de forma desinteresada y por simple amor a unos colores, se han levantado contra esta dictadura mediática.

Es imprescindible que estos medios,  libres e independientes, por y para madridistas, que doten de las herramientas necesarias al aficionado medio -huérfano de información seria y no sesgada sobre su club- con las que hacer frente a todas estas mentiras históricas, cada vez más crecientes, impuestas desde la oficialidad de los medios españoles.

Vivimos en una auténtica situación de guerra abierta contra el Madrid y sus aficionados, por lo que considero que es momento de poner los pies en la pared y decir ¡basta! y que esto se acabe ya y que el Madridismo, de una vez por todas, conozca su historia, su verdadera historia y sepa reconocer el grano de la paja y deje de lado tanta mentira.

2 comentarios en «El Real Madrid y la desmemoria «histérica»»

  1. Ĺe daremos las gracias al susodicho director con su obsesión con desprestigiar a nuestro presidente Florentino.

  2. ¡Grandisima crónica!¡Enhorabuena!Creo que cabria reseñar,que vivimos en un pais donde el 85% de las aficiones de otros equipos,se declaran antimadridistas,y que los periodistas que cubren al R.Madrid,Diego Torres,Guillem Balagué,Anton Meana,etc…son antimadridistas declarados,sumados a todos los periodistas colchoneros,que son el 80% de la prensa de Madrid).Con éste panorama…gritemos mas que nunca ¡HALA MADRID!

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