Real Madrid 2-1 Málaga: Ramos, el Madrid y el mito de «La Pegada»

El Real Madrid se ha impuesto ante un sólido Málaga en un partido gris, sin demasiada historia y marcada, una vez más -y ya van 28- por una nueva lesión, en este caso de Marcelo, y por la ausencia de la famosa «pegada», que ha impedido que, a pesar de todo, el equipo andaluz se pudiese haber ido goleado del Bernabéu.
De nuevo y como ante el Celta o días antes frente al Sevilla, tanto Benzema como Cristiano Ronaldo fallaron varias ocasiones clamorosas que, a pesar de la inferioridad técnica del Málaga, hicieron que el Madrid acabase prácticamente pidiendo la hora.
El Madrid planteó de inicio un partido bastante serio, en el que sorprendió la ausencia en el «once» inicial de Danilo, que se preveía como titular ante la baja de Carvajal en el lateral derecho. Sin embargo, y a pesar de las elogiosas palabras de Zidane sobre el brasileño en la rueda de prensa del viernes, prefirió a Nacho para ocupar esa demarcación.
Por eso, y a sabiendas de que perdería potencial ofensivo por esa banda, optó por dar entrada a un voluntarioso Lucas Vázquez por la derecha y por cuya banda el Madrid desplegó gran parte de su caudal ofensivo. De hecho, un gran centro suyo por su banda cuando apenas llevábamos 10 minutos disputados no fue aprovechado por Benzema, cuyo cabezazo se fue alto.
En general, y tras el primer cuarto de hora, a pesar del frío reinante (y no me refiero precisamente al climatológico, que también) la sensación era que el Madrid tenía bastante controlado el partido y, aunque a arreones, el gol podía caer en cualquier momento.
En ese instante, Cristiano comenzó su festival de fallos ante el marco de Kameni. Apenas un minuto después, una joya de Kroos en forma de pase al hueco dejaba al astro portugués completamente solo delante de Kameni pero, inexplicabalemente, el «7» blanco estrelló contra el cuerpo del meta africano.

Sin embargo, éste no iba a ser el peor de los fallos a los que tuvimos que asistir de cara al marco malacitano puesto que en el minuto 14, en pleno aluvión madridista, un nuevo pase desde la derecha de Lucas Vázquez encontró a Benzema libre y sin oposición en la frontal del área pequeña. Sin embargo, y sin saber aún por qué, el francés intentó un difícil remate de espuela en vez de hacer lo más fácil, que era empujar el balón, fallando estrepitosamente.
Pero como suele ocurrirle al Madrid, tan solo un minuto después de la oportunidad de Benzema, una cómoda triangulación del Málaga en el vértice derecho del área blanca era culminada por «Chory» Castro con un disparo durísimo y raso que impactó con fuerza contra el palo izquierdo de un pésimamente colocado Keylor Navas.
De nuevo, en el primer acercamiento mínimamente serio de un rival del Madrid, la pasividad defensiva estuvo a punto de costarle un gol. Pero lo que es peor, ese tiro al palo trasladó una sensación de inseguridad al equipo que rápidamente se contagió a las gradas.
Unas gradas que ya habían comenzado su particular «concierto de pito» tras un par de pérdidas de balón, especialmente de Benzema y, por qué no decirlo, de Cristiano Ronaldo. Unos pitos que acallaron en el minuto 23, cuando un balón dividido en el área del Real Madrid era cortado por Marcelo y el lateral brasileño quedaba tendido en el césped, mientras echaba mano al
Esta nueva lesión trastocaba los planes de Zidane, que echaba mano de Isco para reemplazar a Marcelo, lo que reordenó por completo la defensa. Nacho pasaba a ocupar el lateral izquierdo y Lucas Vázquez se convertía en lateral derecho, aunque con espacio por delante, al tiempo que Isco ocuparía el puesto del interior gallego.

Aquel cambio espoleó nuevamente al Madrid que disfrutó de dos nuevas ocasiones, primero con una bonita jugada que se guisó y se comió Lucas Vázquez, cuyo disparo fue despejado por Kameni y un minuto después, otro de Benzema a pase de Kroos, que se marchó fuera por poco.
Pero como dice el refrán, tanto va el cántaro a la fuente que al final se acaba rompiendo. Y eso le pasó al Madrid. ras un pequeño susto del Málaga con un cabezazo de Castro que salió rozando el poste de Keylor Navas, que se quedó a media salida en un Casillas de Manual, en el minuto 34 llegó el primer gol del Madrid.
De nuevo, el metrónomo de Toni Kroos en un córner perfectamente dibujado encontró la cabeza de Sergio Ramos, que se elevó de forma imperial y, prácticamente desde el punto de penalti, enganchó un testarazo inapelable que voló hacia la escuadra de Kameni.

Este gol tranquilizó los ánimos no sólo en la grada sino en el campo ya que, desde ese momento, el Madrid controló el partido a placer y, aunque sin grandes oportunidades, acabó embotellando al Málaga en su campo.
En el minuto 42, una durísima entrada sobre Nacho pegado a la banda izquierda en la zona de tres cuartos del ataque blanco fue botada magistralmente, otra vez, por Kroos y Ramos, de nuevo en posición de ariete, aunque ligeramente en fuera de juego, empujaba a la red el segundo tanto.

En pleno dominio blanco, y con un Málaga absolutamente desarbolado, el Madrid pudo irse al descanso con un nuevo gol. En el minuto 46, un nuevo centro desde la derecha de Lucas Vázquez, fue interceptado por Mikel Villanueva cyyo despeje se estrelló contra su propio larguero, cuando Benzema se disponía a empujarla.
Contrariamente a lo esperado, el Madrid volvió absolutamente congelado del vestuario tras el descanso. Sin ideas, sin fútbol y sin intensidad, le entregó el dominio del partido al Málaga que no desaprovechó tan inesperado presente.
Tímidamente, el equipo andaluz comenzó a comerle terreno al Madrid y a acercarse con cada vez mayor peligro. En apenas 10 minutos, el Málaga se fue acercando al área blanca, primero en un disparo lejano de Recio y un par de minutos después, en una aproximación al área de Juan Carlos que obligó a Keylor a emplearse a fondo con los puños.
Esas acciones fueron preludio de lo que iba a acabar pasando en el minuto 63, cuando una gran internada de Juan Carlos por la izquierda, de nuevo pésimamente defendida por Lucas Vázquez y Varane culminó con un gran chut del atacante malagueño. El disparo de Juan Carlos fue despejado por Keylor y el rechace le cayó a Juanpi en el centro del área y, totalmente libre de marca, machacó la red madridista.
Ese gol dejó completamente groggy al Madrid que acusó el golpe. Hasta tal punto que cuando no había transcurrido ni un minuto del gol, el Málaga repitió de forma casi calcada la jugada que dio origen al 2-1, en este caso llevada por el «Chory» Castro y su disparo fue salvado milagrosamente por Navas, evitando el empate.
Curiosamente, y en pleno desconcierto madridista, llegó la jugada tonta de la semana del Málaga cuando, en el minuto 73, una cesión desde el centro del campo hacia Kameni pilló completamente despistado al meta africano, tragándose literalmente el balón.
Cuando se cantaba el gol, Kameni se rehizo magistralmente y salvó con los pies el balón en la misma línea de fondo pero su rechace le cayó a Cristiano Ronaldo que, totalmente solo y con el portero en el suelo, estrelló el balón contra su cuerpo, mandando al limbo la más clara oportunidad del Madrid en la segunda parte.

A partir de ese momento, el Madrid recuperó el control del balón aunque con más corazón que juego. Así pues, el conjunto blanco dispuso de varias ocasiones más para anotar.
Lo intentó Modric en el minuto 74 en un tiro lejano tras un córner, que desvió Kameni y, de nuevo, Cristiano un minuto después pero su disparo se marcho al palo.
Es más, el propio Ronaldo lo volvió a intentar en una jugada personal pero su disparo cruzado, acabó en un barullo sin consecuencias en el área malaguista tras un mal despeje del meta. Incluso Cristiano dispuso de un cabezazo ante un nuevo pase excepcional de Kroos desde la derecha pero su remate se acabó marchando fuera, a pesar de que Morata estaba mucho mejor situado que el portugués para rematar.
Aun así y sin casi tiempo para más, el Málaga dispuso de la última gran oportunidad del partido para empatar, pero el disparo de Fornals fue despejado por la defensa madridista y el encuentro murió ante una profunda división de opiniones en las gradas, que despidieron con pitos y aplausos al equipo.
Ahora llega el difícil reto de remontar ante el Celta en Balaídos. El problema está en saber qué Real Madrid saldrá al terreno de juego en Vigo.
Entre la plaga de lesiones que está asolando el vestuario y que obligará a Zidane a sacar una defensa de auténticas circunstancias este jueves y la falta de actitud e intensidad, de las que el equipo adoleció en algunas fases de la segunda parte – de nuevo bajo esas «pájaras» que de vez en cuando afectan al equipo- , el reto es sin duda colosal y lleno de muchas dudas.
