Hasta luego Lucas

A última hora del cierre del mercado de invierno, el Real Madrid emitió un comunicado en su Web oficial. No se había cerrado la contratación de ninguna joven promesa, ni se había cedido a Mariano al Alavés como se había especulado, ni el Málaga nos había devuelto a Diego Llorente como pocas horas antes parecía que ocurriría.

Lo que había pasado es que el Madrid había cedido a Lucas Silva al Cruzeiro, club del que llegó en invierno de 2015 por 14 millones en plena caída libre del equipo dirigido por aquel entonces por Carlo Ancelotti. Muchos ni siquiera se acordarían de que el jugador seguía perteneciendo al club blanco porque carecía de ficha federativa al estar ya cubierto el cupo de extracomunitarios, y hoy echaremos un pequeño vistazo a lo que le ha ocurrido al brasileño a lo largo de estos dos años para llegar a esta situación.

Corría el año 2014 cuando empezaron a llegar los rumores sobre el posible fichaje del jugador por el Real Madrid. El equipo blanco llevaba una racha inmaculada de resultados y se dirigía a Marruecos para disputar el Mundialito de Clubes cuando salió a la luz que el equipo madrileño seguía desde hacía un tiempo al carioca.

En principio el interés parecía ser de cara a incorporar al jugador o bien la temporada siguiente, o bien esa misma pero en el filial. La idea era seguir un plan parecido al de la llegada de Casemiro en 2013, permitiendo que la joven perla sudamericana se forjara en las categorías inferiores unos meses (con suerte disputando algún partido con el primer equipo), antes de incorporarse a las ordenes de Ancelotti.

Hasta luego Lucas
Lucas Silva en un partido contra el Deportivo | Hasta luego Lucas

El brasileño llevaba ganados dos Campeonato Brasileiros (2013 y 2014) y un Campeonato Mineiro (2014), siendo además elegido como mejor centrocampista defensivo de ese año. Ante todo el equipo blanco parecía querer evitar lo ocurrido con Fernando Gago en 2006, cuando se incorporó al prometedor centrocampista argentino directamente a la primera plantilla, y la presión primero y lesiones después dieron con el jugador teniendo que regresar a su Argentina natal sin saber que había ocurrido.

Pero los acontecimientos empezaron a precipitarse: A la ya de por sí larga lesión de Luka Modric (momento en el cual empezó a hablarse del interés por Silva) se le sumaron primero una mala racha de resultados (dos derrotas y un empate contra el Atlético, 4-0 incluido, otra derrota frente a Valencia y Milán y varias victorias apuradas) y luego varias lesiones más en el centro del campo: Primero cayó James Rodríguez, sensación de aquella temporada, y luego Sami Khedira, elegido por Ancelotti para cubrir la baja del croata ante la desconfianza que tenía en el vasco Asier Illarramendi.

Con el centro del campo entre algodones y los resultados en contra, el equipo blanco contrató a Lucas Silva como medida de urgencia en una operación que acabó siendo mucho más cara de lo esperado. Y lo peor es que tras apenas 427 minutos repartidos en 9 partidos, Ancelotti dejó de contar con el jugador, dejando la arriesgada inversión en lo que parecía ya ser un fracaso.

Sin embargo con la salida de Ancelotti las cosas parecían tener aún posibilidad de reconducirse: La llegada de Danilo y la recompra de Casemiro dejaban al Real Madrid con exceso de extracomunitarios y por tanto Lucas Silva tendría que salir. Sería en forma de cesión, en una operación bastante prometedora por varias razones.

Primero porque el equipo elegido, el Olympique de Marseilla, estaba entrenado por el exmadridista Michel, quien había solicitado personalmente al jugador. Y segundo porque una fórmula parecida había sido empleada con Casemiro meses antes, cediéndole al Oporto en una operación que había echo crecer muchísimo al brasileño.

Y es que había razones para encontrar paralelismos entre ambos brasileños: Casemiro había llegado en invierno de 2013 y hasta su marcha en verano de 2014 había jugado apenas 753 minutos con el primer equipo en temporada y media. Los 427 de Lucas no parecían tan escasos.

Además existía el precedente de un buen partido en la Champions para cada uno, ya que sí Casemiro había entrado como bombero de urgencia frente al Borrusia en 2014 y había salvado al Madrid en una actuación heroica, Lucas Silva había echo lo propio frente al Schalke en 2015 al entrar como titular días después de fichar por los blancos y completar un gran encuentro.

Su llegada a Francia parecía repleta de optimismo, pero poco duraría. Pese a hacerse titular indiscutible en el centro del campo y formar pareja curiosamente con otro exmadridista (Lassana Diarra), los resultados no acompañaron al club y pronto fue Lucas el señalado como uno de los culpables. Michel dejó de contar con el y para el final de temporada había sido borrado de la lista de seleccionados para disputar competiciones europeas y ni siquiera fue convocado para la final de la Copa de Francia que perdió el Marseilla frente al PSG de Zlatan Ibraimovic (4-2).

Derrotado regresó al club blanco, donde el centro del campo Modric-Casemiro-Kroos cerraba cualquier opción, más aún teniendo en cuenta que se encontraban respaldadas por James, Isco y Kovacic. Eso y el problema de extracomunitarios acabaron por hacer que Lucas buscara una segunda cesión, esta vez en Portugal, con el Sporting de Lisboa. Pero entonces un problema cardiaco trunco esas posibilidades e incluso amenazó con retirarle del fútbol.

No fue así, y el brasileño se ha encontrado todos estos meses entrenando con el primer equipo, siendo uno más en los 25 hombres de la plantilla esta temporada, pero sin poder jugar ningún minuto por su condición de extracomunitario. Solo en el partido benéfico “Champions for Life” navideño pudo vestirse de corto y salir al campo. Superado ya el problema cardiaco, la única posibilidad para el carioca de gozar de minutos con el Real Madrid era si James Rodríguez abandonaba el club blanco en invierno, pero no fue así y finalmente Lucas a optado por volver a su club de origen.

Y vuelve en una cesión que durará año y medio, así que cuando termine regresará al Madrid no como la joven promesa de 21 años que era en su momento, sino como un jugador de 25. Un jugador en edad de estar ya echo.

Desde aquí quiero desear toda la suerte del mundo a Lucas Silva. Ojala, cuando llegue el verano de 2018, regrese a la disciplina blanca como alguien asentado y capacitado para hacerse un hueco en la primera plantilla. Mientras tanto, «hasta luego Lucas».

Deja una respuesta