Después de dos largos meses, vuelve la más guapa y codiciada de todas las competiciones. ¡Vuelve la Champions! Regresan las madrugadas especiales, las mañanas radiantes, las tardes de ensueños colmadas de emoción y las noches mágicas, todo depende del cristal con que lo mires desde el rincón del planeta en que te encuentras. Vuelven a jugarse los partidos más intensos, volvemos a ser un manojo de nervios, mientras la Champions se divertirá jugando con los sentimientos de 16 equipos que irán a la batalla en busca de hacer realidad su mayor ilusión… su más grande esperanza.

“Grandes esperanzas” es una de las obras más reconocidas de Charles Dickens y una de las más célebres de la literatura universal. En ella se cuenta la historia de Phillip Pirrip (Pip), desde su infancia hasta su adultez.
El joven Pip es un huérfano criado por su hermana, una mujer mandona, estricta y amargada, pero casada con un buen hombre, de corazón noble y trabajador. Los malos tratos de su hermana, no impedían que Pip fuese un jovencito risueño y de grandes expectativas. Una de las más grandes esperanzas de Pip es convertirse en un caballero, pero no de los caballeros de la estirpe del alcalde de Vigo, de esos que se aprovechan del Real Madrid para tener sus cinco minutos de fama. No, de esos no. Pip jamás se hubiera aprovechado de vendavales y estadios en pésimas condiciones para saltar a la fama. Tampoco se habría empecinado en extender su racha de cinco minutos, aunque para ello tuviese que mentir, rementir, desmentir y luego volver a mentir, todo para expandir su irrelevante nombre más allá de sus fronteras.
Cosa que logró, pero como él no es Zidane, ni cuenta con una flor capaz de sostener una racha, la de él, rápidamente se marchitó y ya pocos se acuerdan de su nombre. De su apellido sí, porque el “Caballero” no puede pasar desapercibido cuando quien lo lleva es en un personaje que hizo gala de ser cualquier cosa, menos un caballero. El alcalde, muy polifacético, por cierto, interpretó muy bien el papel de político común y corriente que es, el rol de alcalde distraído, que descuidó el mantenimiento de una instalación deportiva a su cargo, también el del irresponsable que puso en riesgo la vida de muchos ciudadanos, de oportunista, de fanático del Celta, antimadridista, mitómano, etc., muchas facetas, pero en ninguna demostró ser un caballero.
Por su parte, Pip, sí logró ser un caballero. Pudo alcanzar su sueño de la manera más insólita, se podría decir, que producto de una, en principio, aterradora casualidad. Resulta que Pip, se encuentra con un prófugo de la justicia y este, abusando de la ingenuidad del niño, le amedranta con exageradas amenazas. Más por generosidad que por miedo, Pip ayuda al presidiario. La bondad de Pip conmovió al convicto y con el tiempo, este logra amasar una gran fortuna y decide corresponder al gesto noble de aquel jovencito ayudándole económicamente y procurándole una mejor vida. Pip se convierte, gracias a su benefactor (el presidiario que él ayudó) en el caballero que siempre soñó ser.
Durante su infancia, Pip conoce a Stella, una jovencita de gracia y belleza deslumbrante, desde entonces, nace un profundo sentimiento entre ellos. Stella es hija adoptiva de la señorita Havisham, quien consciente de su incomparable belleza, hace de Stella una mujer pretensiosa, algo fría e indiferente, pero muy educada y refinada. Stella se convierte en la dama que todo caballero quisiera tener como compañera y Pip tampoco puede resistirse a sus encantos, por eso, a lo largo de su vida, Stella es otra de sus grandes esperanzas.

La historia de Pip y Stella guarda mucha similitud con la relación de amor entre el Real Madrid y la Champions.
La Champions, al igual que Stella, es la más grande esperanza de los mejores clubes europeos, que son y han sido muchos, pero solo uno tiene un lugar especial en el corazón de la Champions. Solo uno tuvo el privilegio de convivir con ella durante los primeros años de su vida. Solo uno conoce bien su personalidad y carácter, lo que le gusta y le molesta, lo que la hace alejarse y lo que la trae de vuelta. Solo uno la ha cuidado y procurado mejor que nadie.
Solo uno puede jactarse de haber pasado mayor tiempo con ella. Solo uno tuvo el corazón de un vikingo para luchar por ella y arrasar con cualquier rival que encontrase a su paso durante cinco años consecutivos. Solo uno la enamora mejor y más bonito, por eso ha caído rendida a sus pies once veces. Solo uno la conquista con gallardía, casta y honor. Solo Pip pudo meterse en el corazón de Stella. Pip, fue el primer amor de Stella, lo mismo que el Real Madrid ha sido el primer y más grande amor de la Copa de Europa.
Solo el Real Madrid fue el primero en remontar un 0-2 cuando apenas transcurrían los primeros 10 minutos de la primera final de la Copa de Europa. La suerte parecía sonreírle al rival. Todo parecía fácil para el Stade de Reims, quien ya casi conquistaba por primera vez el corazón de la Copa de Europa, pero allí, estaba el Real Madrid, con sus mejores galas, más guapo que nunca, decidido a no darse por vencido. Nunca bajó los brazos ni dio la batalla por perdida. ¿Quién podría resistirse ante ese noble y valiente caballero? Nadie, ni siquiera Stella, tampoco la Copa de Europa, pueden resistirse al equipo blanco, al club castizo y generoso que es todo nervio y corazón.
Aquel histórico 13 de junio de 1956, en el Parc des Princes, el Real Madrid se impuso 4-3 al Stade de Reims en lo que fue la primera y memorable final de la Copa de Europa. Ese día empezó el vehemente idilio del Real Madrid con la Copa de Europa y con sus épicas y legendarias remontadas. Ese día cobró vida la frase “Hasta el final…”

La señorita Havisham… -¿Qué quién es la señorita Havisham? Pues la madre adoptiva de Stella. Concéntrate y presta más atención al relato, por favor.- La señorita Havisham educó a Stella para ser irremediablemente deseable, preciosa y pretenciosa, de la misma manera, los progenitores de la Copa de Europa, Don Santiago Bernabéu, entre ellos, la diseñaron para ser la más codiciada y prestigiosa copa que un club europeo pudiera adjudicarse. Fue educada para ilusionar año tras año a muchos equipos y ser su más grande esperanza.
Esta temporada, una bola caliente quiso que un equipo italiano, que acabó liderando su grupo por delante del Benfica, fuese el próximo rival del Real Madrid. En la Serie A, el Nápoles ocupa la tercera posición y está a solo dos puntos del segundo (Roma) y a cinco del primero (Juventus). Será la segunda vez que el Real Madrid y el Nápoles se enfrenten en una eliminatoria de la Copa de Europa. La anterior se dio en la temporada 1987-88. Aquella eliminatoria despertó mucho interés debido a que en el Nápoles jugaba, Diego Armando Maradona, el más grande crack argentino de todos los tiempos. La ida se jugó a puerta cerrada en el Bernabéu y terminó venciendo el Real Madrid 0-2. El partido de vuelta terminó empatado a un gol por bando.
En esta ocasión, el Nápoles no cuenta con un jugador con el talento y la calidad de Maradona, pero compensa con Albiol y Callejón que son dos exmadridistas… y ya sabemos la obsesión que tienen los “ex” por fastidiarnos el paseo, sino me creen, díganle a Morata que les cuente sobre eso.
Por si acaso, no está de más invocar a San Valentín y pedirle que nos eche una mano para que ningún ex, o cualquier otro aparecido se interponga la relación del Real Madrid y la Champions. Y ya que estamos en esto de las plegarias, empecemos desde ya a elevar nuestras oraciones para que la afición del Bernabéu no se equivoque al pitar a nuestros jugadores y ovacionar a los del equipo rival. Si no llevan la camiseta blanca ni el escudo más grande y más laureado del mundo en el pecho, entonces no tienen porque recibir aplausos. Al enemigo, ni agua.
Es tanto el interés que tiene nuestro próximo rival en la Champions, que hasta ha cambiado su dieta para lucir más guapo y presentarse en óptimas condiciones. El diario napolitano Il Mattino, dio a conocer que los jugadores con miras al partido de octavos de Champions, recibieron del equipo médico instrucciones para que llevaran una dieta especial, que excluía entre otras cosas, la pizza. ¿La pizza? Sí, la pizza.
¡El Nápoles ha eliminado la pizza de su dieta! Ya sabemos que los enamorados hacen cosas locas y grandes sacrificios por amor, pero dejar de comer pizza es irse a los extremos, pienso yo.
¿Y qué hace el Real Madrid mientras el Nápole se somete a un régimen estricto de alimentación con la intención de causarle buena impresión a la Champions? Por lo pronto, tal y como sucede al final de la historia de Pip y Stella, que luego de algún tiempo sin verse, se encuentran y él la invita a dar un paseo… pues eso, el Real Madrid invitó a dar un paseo a la Champions y ella gustosa aceptó.
Al cabo de unos 90 minutos, el Real Madrid le preguntó a la Duodécima si deseaba comer algo.
—Por supuesto que sí, mi rey.
—¿Y qué se te antoja?
—Pizza napolitana.— Respondió ella, con toda la ironía y picardía que pudo reunir en ese momento.
Continuará…
