Athletic de Bilbao 1-2 Real Madrid: «Zidane entendió San Mamés»
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Ganó el equipo blanco la salida que se le presuponía más complicada en lo que queda de temporada. El último de los campos vascos tampoco pudo derrotar a los blancos, y al igual que en Anoeta, Ipurua y Mendizorrotza, el Real Madrid se volvió del norte con los tres puntos.
Salió con prácticamente el once de gala el entrenador francés, con tan solo Nacho como “infiltrado” en una alineación que era digna de una final de la Copa de Europa. Precisamente era el canterano uno de los factores a mirar del partido, ya que en este encuentro se iba a medir a dos de las mejores “torres” del campeonato: El dúo Aduriz-Raúl García.
Sufriría el Madrid en los primeros minutos, con el Athletic imprimiendo la clásica salida en tromba que se traduciría en varias paradas de mérito de un reivindicado Keylor Navas, quien por primera vez en varios meses daría una actuación digna de elogio a los blancos. Justo a tiempo, porque lo duro empieza ahora.
Sin embargo pronto empezaría el equipo de Zidane a acapararse de la pelota y poco a poco encerrar a los vascos en su campo, que verían como los blancos llamarían varias veces al gol (Ramos y Cristiano mediante) antes de que este cayese de la mano de Karim Benzema. El francés fue uno de los mejores de la noche, y remataría al fondo de la red un preciso pase de Cristiano pasados los veinte minutos del encuentro.
No sufriría en exceso en lo restante de la primera parte el Real Madrid, pero evidenciaría la debilidad de su banda izquierda, donde Marcelo era superado una y otra vez por un excelso Iñaki Williams que sería la principal baza ofensiva de los locales.
La segunda parte tendría un guión distinto, ya que los blancos saldrían con su habitual caraja frente a un conjunto vasco enrabietado que tardaría poco en volver a poner a prueba al portero costarricense del Madrid. Los ataques de William a Marcelo serían una constante que obligaría a Zidane a mover ficha.
Y vaya si la movió, porque pese a las quejas de cierto “periodista” (Segurola), el cambio de Lucas por Modric fue clave para el devenir del partido: El equipo blanco pasó de jugar con un 433 a un 442 clásico, con el doble pivote Casemiro-Kroos en el medio y Lucas Vázquez y Gareth Bale ocupando las bandas derecha e izquierda respectivamente.
Tardaría unos minutos en acoplarse el nuevo sistema, tiempo en el que el Athletic aprovecharía para meter un brevemente mantenido empate tras la enésima acción de Williams frente a Marcelo que acabaría con Raúl García cediendo por alto el gol a Aduriz. Los bilbaínos había intentado tantas veces la jugada que parecía ilógico que no les saliera ni una vez. Pero duraría poco la alegría porque casi inmediatamente después el equipo blanco volvería a sacar partido de su temible balón parado, y Casemiro volvería a poner en ventaja a los blancos.
Y hago hincapié en lo importante que fue el cambio de Modric por Lucas porque es definitorio de lo que es el periodismo español hoy en día: El croata no estaba teniendo su día, estaba perfectamente marcado y no tenía un palmo para conectar con Bale delante de sí. Según pasaban los minutos se veía como toda la banda derecha del equipo blanco estaba completamente congestionada, y con los ataques desplazándose a la banda izquierda, Marcelo estaba constantemente fuera de posición y atacado por un Williams que hacía sangre una y otra vez.
Lo que no contarán “gurús” del fútbol como el ya mencionado Segurola, es que tras el gol bilbaíno, los locales prácticamente no volverían a inquietar a Marcelo. Tan solo una llegada de Williams sería por esa zona hasta el final del partido pese a que el rojiblanco había sido una pesadilla para el brasileño los 60 minutos anteriores.
Con Lucas ayudando a Carvajal y Bale haciendo lo propio con Marcelo, el equipo blanco se haría sólido y prácticamente no sufriría en lo que quedaba de partido. Los cambios restantes fueron perfectos para romper lo que le quedaba al Athletic: La entrada de Isco por Cristiano, discutida por el estatus del portugués, supuso para el Madrid tener la gran mayoría de la posesión en lo que quedaba de partido, mientras que la de Morata por Benzema le permitiría volver a intimidar al espacio, añadiendo de paso un activo en la presión blanca.
Y así acabaría el partido, con un Madrid sólido en 442, con Isco detrás de Morata, doble pivote y extremos a pie natural. ¿Quién lo iba a decir?
