Estimados señores/as de Real Madrid Televisión:
Soy consciente de que la presenta no va a ser leída por ninguno de ustedes, no al menos, por algunos de aquellos de los que, según las redes sociales, mandan. Mandarines a los que, por cierto, no tengo ni el gusto ni el disgusto de conocer. Pero por mí, que no quede. En primer lugar quisiera aclararles que soy (o era) un espectador habitual de su canal. Relativamente leal, aunque no con demasiado entusiasmo; pero habitual, al fin y al cabo. Alguna tertulia, de las que presentaba David Álvarez, me he visto. Algunas me entretuvieron, otras me hicieron reír, otras (todo hay que decirlo) hasta me informaron. Eran tertulias más domésticas y de andar por casa. Pretendidamente menos modernas que lo que ahora se emite (o eso parece), pero mucho más entrañables. Y si lo prefieren, hasta más profesionales.
Válgame el ejemplo de las antiguas tertulias para escenificarles mi desagrado con el actual estado de las cosas en dicho canal al que, casi sin querer, estoy abandonando poco a poco. Si me tienen paciencia les contaré por qué. Es la opinión de un simple aficionado, que soy yo, así pues procedan a darle la poca importancia que se merece o piensen que, tal vez, esta humilde opinión sea compartida por muchos más. Allá ustedes.

Me gustaba más lo que había antes, sí, lo reconozco. Era nuestra cadena de televisión. De nuestra gente, de nuestro club, de nuestros jugadores. Yo he visto a un periodista de RMTV llorar de emoción por la conquista de la novena copa de Europa de baloncesto. Y no era impostado. No creo que eso lo vuelva a ver en ese canal. En la actualidad, esa sensación casi tribal ha desaparecido.
El canal se abrió a todo el mundo y alguien (supongo que de los que mandan) debió pensar que aquello olía demasiado a rancio, viejo y forofo para un consumo masivo. O simplemente pensó que tenía que dejar su huella. Lo primero que vimos desaparecer fueron las caras de antiguos trabajadores y/o colaboradores. Y lo siguiente que vimos aparecer, casi sin solución de continuidad, fueron las caras y/o voces muy conocidas por todos nosotros. Bastantes de ellas, todo hay que decirlo, pertenecientes a personajes altamente nocivas para los intereses de nuestro querido club. Comprendan ustedes, estimados mandarines, nuestra perplejidad y asombro.
Como no conozco a ninguno de los que toman decisiones en torno al canal, me ahorraré los calificativos peyorativos ante esta nueva perspectiva. Echaré buena fe al asunto y pensaré que detrás de tantas extrañas decisiones solo estaba la sana intención de querer modernizar dicho canal y atraer al mayor número posible de aficionados blancos “indecisos” e incluso aficionados de otros equipos. Si esa era la buena intención que ha guiado sus decisiones, déjenme decirles que no sabría cómo catalogarla: ingenuidad o gilipollez.
Casi en orden cronológico, les cuento. Un buen día, por arte de birlibirloque, apareció en el salón de mi casa, a la hora de la merienda, un tal Álvaro de la Lama, con su aspecto de moderno desenfadado, presentando no sé qué cosa con tertulianos (algunos conocidos, otros no) que entraban y salían como si fuera un partido de baloncesto. De vez en cuando, este trasiego tertulianero, era interrumpido por la irrupción de algún/a trabajador/a de la casa para contarnos vaya usted a saber qué.
Nada más aparecer en pantalla el tal de la Lama (el apellido no era buen augurio) alguien, en twitter, tuvo la ocurrencia de recordarle algunas cosillas que opinaba en tiempos en los que, sin duda, ni se le pasaba por la imaginación que podría acabar trabajando y cobrando del canal del Real Madrid. El cabrón del twitter, oigan, que tiene memoria. El pantallazo de otrora, el muy joputa, y “quién me mandaría a mí escribir aquello”.
Resulta que al tal de la Lama no se le ocurrió otra cosa que hacerse el gracioso a costa de la noticia de que, ante su inminente marcha, Mourinho ya había recogido todas sus pertenencias del despacho de Valdebebas. Elucubraba de la Lama en twitter, preguntándose, retóricamente, si habría deshinchado, plegado y guardado a Karanka. El tuit fue pantalleado y guardado.
Tres segundos más tarde de que el tal de la Lama apareciese en nuestra pantalla amiga, alguien recuperó el tuit que, sobra decirles, se hizo viral. Yo, obviamente, lo retuiteé. Y me gané el bloqueo. Cosa que llevo colgada en la solapa de mi chaqueta a modo de medalla de Honor del Congreso de los USA.
Desde que tuiteó la gilipollez hasta que apareció en el salón de nuestras casas, el tal de la Lama dibujó el retrato perfecto del periodista español de deportes. Primero le faltó infamemente al respeto a un profesional como la copa de un pino. Después, por extensión, le faltó al respeto a la institución a la que, en ese momento, representaba Karanka, faltando, por ello, al respeto de gran parte de la afición de ese club. Finalmente aceptó un trabajo que iba dirigido precisamente, en gran medida, a esas personas a las que había ofendido con la gilipollez. Y siguió ejerciendo, claro, porque antes muerta que sencilla y en lugar de pedir disculpas, aclarar, explicar o justificar vaya usted a saber de qué manera, decidió bloquear a muchos de los que deberíamos ser sus clientes.
Evidentemente, estimados mandarines, hasta ahí podría llegar la broma, al menos, en lo que a mí respecta. Me borré, obviamente. Ahora solo le veo de pasada cuando hago zapping con la esperanza de encontrarme con David Álvarez. Comprendan ustedes, estimados mandarines, que ya no es solo el tema del desprecio del tal de la Lama a parte de su potencial clientela. ¿Qué fiabilidad puede tener un sujeto con tal falta de dignidad y ese cambiacapismo?
El segundo shock me lo llevé con el famoso Capitán Hispania, famoso por su defensa a ultranza del producto hispano en contra del jugador extranjero del Madrid. Servidor se lo ha escuchado en infinidad de ocasiones (el caso Bale daría para rellenar varios volúmenes). Pero, ay amigo, te llama alguien del canal del Madrid y te propone (incomprensiblemente) parlotear en tertulia para el canal del club. Y como de dignidad no andamos sobrados, Capitán Hispania acepta el encargo y la remuneración, claro.
No sé qué discursea cuando va al canal del Madrid, lamento no ser más preciso dado que nunca me he parado ni cinco segundos a escucharle, pero me jugaría la colección de libros de Filosofía de Messi a que ha capado, de su discurso, el lado xenófobo de la cuestión. Seguro, seguro, seguro que nunca ha soltado a cámara aquello de que “Jesé es mejor que Bale”.
Más tarde se han ido sucediendo las presencias de extraordinarios seres con una capacidad para metamorfearse que ríanse ustedes de los poderes mutantes de alguno de los miembros de la patrulla X. La familia Guasch. Recuerdo a papá Guasch llamar gilipollas, en vivo y en directo, a Mourinho cuando era entrenador del Madrid. Tampoco le recuerdo pedir perdón. Y ahora mismito me jugaría la colección de chanclas de Dani Alvés a que la muchacha Guasch opina una cosa en la tele en la que trabaja habitualmente y cierra el pico cuando la llevan al canal del Madrid.
Después está el muchacho este de la Cope, con pinta de pequeño roedor, el tal Miguelito. Siempre en busca de la verdad con su ventilador esparcemierda y con sus históricas preguntas en zona mixta. Está Federico Hermel, francés y trabajador del As de la Prisa. Este me tiene bloqueado en twitter, no sé por qué y, francamente, tampoco me interesa demasiado. Nunca creo haberme dirigido a él personalmente, ergo tampoco ha mediado insulto o comentario peyorativo. Así pues, deduzco que algunas de los cosas que éste, su humilde servidor, ha escrito sobre el desprestigiadísimo mundo del dizque periodismo deportivo (especialmente el As de la Ouija), le han llegado a sus castos ojos y ha procedido. Otro motivo más para sintonizar el canal de Caza y Pesca.
Finalmente, hace unos pocos días, asistí, incrédulo, a la vuelta de tuerca definitiva. Estaba yo en el salón de mi casa, saboreando un café de media tarde, cuando le di al ON de mi tele, distraída y mecánicamente. E hice lo que muchos hacemos: zapear. Y de repente, en una de mis pasadas, apareció ante mí, en el canal del Real Madrid, el increíble Risitas. Casi me dio un vahído, oigan. Aquello ya fue demasiado. De El Risitas lo sabemos todo. Y todo es malo o muy malo. Uno de los peores.
Sabemos qué tertulianos tenía cuando ejercía de primer espada en la Onda Cero y sabemos los comentarios que les consentía. Sabemos qué opinaba (opina) de los aficionados madridistas que teníamos cierta admiración por Mourinho o por Álvaro Arbeloa, por ejemplo. Y sabemos que la dignidad tampoco está entre sus virtudes. Sonrojantes, como poco, sus loas al tipo que le quitó el puesto de trabajo.
Por cierto, y por si se lo habían preguntado, les respondo: sí, éste también me tiene bloqueado, aunque su caso es diferente al del presentador de la Lama. Desconozco los motivos del bloqueo, así pues, supongo que el mismo tendrá su origen en el escaso aprecio que este sujeto parece tenerle a las webs madridistas. Dado que yo tengo el placer de escribir para varias de ellas, simplemente supongo que…me ha tocao. A veces me vengo arriba (escasos momentos de debilidad) y hasta me hace ilusión pensar que El Risitas ha leído algo de lo que opino sobre la profesionalidad del dizque periodismo deportivo que campea por España y de ahí el bloqueo. Iluso de mí. El periodismo deportivo español es endogámico por pura cobardía.
Y como ya hace tiempo que dejé de ver las tertulias del bloqueador Álvaro de la Lama, desconozco que otros animales extraordinarios han seguido apareciendo por las mismas, así pues, ruego me disculpen si no he citado a alguno de sus favoritos. Barrunto que entre los nuevos fichajes seguro que se encuentra algún bloqueador compulsivo, con pocas ganas de reconocer errores pasados y con menos ganas de pedir perdón, pero, seguro, al que le encantaría ser visto y escuchado por la multitudinaria afición madridista.
Así pues, estimados señores mandarines de RMTV, esto es lo que hay: un presentador que me tiene bloqueado, un número indeterminado de tertulianos que también me tienen bloqueado y otro número indeterminado de tertulianos que, en algún momento de su anterior vida (y en esta, cuando no están en RMTV), le han faltado al respeto a mi club favorito, a sus jugadores, a sus directivos y a su afición. A esta panda, se supone, es a la que yo le tengo que dedicar mi tiempo libre y de ocio.
No hace falta que les diga que nada más lejos de mi sano juicio. Obsta decirles que he sido un cliente suyo muy fiel; obsta decirles que ya no lo soy y que a lo más que llego es a ver los partidos (desde prebenjamines hasta el Castilla); obsta decirles que no veo nada o casi nada de sus bustos parlantes; obsta decirles que, como cliente, exijo buen trato y buena calidad del producto; y obsta decirles que si voy a un restaurante y pido chuletón, pido chuletón y no suela de zapato Gorila, y si lo servido es suela de zapato Gorila y el camarero, además, es un maleducado, no vuelvo. Espero hayan captado la analogía.
No me ofende (en algunos casos, más bien al contrario) que cualesquiera de todos estos me ningunee en redes sociales bloqueándome cuando una opinión (sin insultos), un pantallazo o un retuiteo no es de su agrado. No van por ahí los tiros. De hecho yo los tengo bloqueados a casi todos ellos. Eso sí, me desagrada que el canal de Tv de mi club favorito contrate a gente que es incapaz de asumir una crítica, cuando ellos no hacen otra cosa en su puñetera vida que no sea criticar. Al margen, si a ellos mi opinión les importa un carajo, ¿por qué demonios habría de perder mi tiemplo libre escuchando la suya? ¿Por qué habría de prestar mi atención a personas tan poco inteligentes que desprecian de semejante manera a los que son sus potenciales clientes?
Por último, procedo a aclarar un asunto que me parece de vital importancia. No se me engañen, tampoco quiero borregos, pelotas y lameculos. Soy madridista, eso está claro, lo que no significa que sea un forofo descerebrado. Sé cuando mi equipo ha sido un desastre, cuando ha jugado bien, cuando los árbitros le han hecho la pirula y cuando le han favorecido. No hace falta que todo bicho viviente que salga en el canal nos tome por imbéciles. No lo somos. Y no pasa nada por contar las cosas que ocurren en un campo de fútbol tal y como son. Resulta patético escuchar ciertas opiniones que te están contando que no hay fuera de juego cuando tú estás viendo que Cristiano está tres metros adelantado.
Quiero (queremos) gente madridista en ese canal. Pero no quiero chupamedias (¡qué descubrimiento!). Señores, un madridista nunca es chupamedias. Profesionales honestos, es decir, madridistas reconocidos y que cuenten las cosas como son. Los primeros críticos con su equipo favorito somos nosotros, ¿cómo no vamos a ser capaces de aceptar la crítica de otra persona tan madridista o más que nosotros mismos? No debería ser tan difícil. ¿O sí? ¿Se puede ser periodista con un razonable juicio crítico y no haberle faltado nunca al respeto al Madrid en este sentido? En teoría sí, en la práctica NO, no lo hay. No lo busquen más. No nos lleven a más mangutas rencorosos e indignos a ese canal o perderán lo poco que les queda. Y ya puestos a pedir, si fuera posible, prescindan de unos cuantos a los que ya han acogido.
Tiren de lista y comprobarán que tengo razón. De los disponibles que hablan por las noches en las tropecientas mil tertulias de cotorras nocturnas, no se salva ni uno. Tiren, tiren de lista: el que no ha insultado al club, faltando al respeto a su historia y prestigio, se lo ha faltado a su presidente/directivos, a algún jugador (o varios), al entrenador de turno o se lo ha faltado a parte de la afición. O todo al mismo tiempo. Gente que, además, suele opinar que ir al canal del club, a hablar de lo que sea, es indigno profesionalmente, hasta que les llaman a ellos, claro está.
De lo que les digo hay pruebas. Desgraciadamente para ellos, las hay. Son, en su mayoría, así de majaderos. Se les ocurre una gilipollez y no tiene mejor idea que dejar por escrito la cagarruta. Y la cagarruta es pantalleada y a partir de ahí la cagarruta pasa a ser inmortal. Es cuestión de tiempo que la cagarruta vuelva…más gorda, más apestosa, más cabrona y más vergonzante. No quieran convertir al canal de televisión en el refugio de gente así de estúpida, de indigna, de mal profesional, de soberbia y de miserable. No quieran modernizarnos el canal llevando más gente así o va a ser que ni los partidos de prebenjamines.
Un saludo a quien corresponda.
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Buenos días, tienes más razón que un santo, el otro día cuando ví al Héctor Martínez cambié de canal, somos masocas, tenemos el síndrome de Estocolmo o no sé que coño nos pasa, cuando veo al Herráez me pasa lo mismo, yo tampoco quiero un canal que lo blanco lo vuelva negro, para eso tenemos al enemigo, las cosas claras y si jugamos mal pues se dice y punto, un apunte en cuanto a lo que nos queda de temporada, creo sinceramente que con Keylor y Marcelo y como está la BBC ahora mismo no vamos a ninguna parte, ojala me equivoque y me tenga que tragar las palabras.
Como tú pensamos muchos madridistas de bien, indignados por la plaga de hipócritas y falsos que inundan el plató de RMTV, haciendo comentarios de baboseo hacia un club, jugadores y entrenadores por la pela, nada más. Gran artículo Enhorabuena!!!!