Bayern Munich 1-2 Real Madrid: «Otra noche en el prado donde nació la BBC»
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Visitaba el Real Madrid el Allianz Arena por sexta vez desde su creación. Tres veces habían sido oficiales, dos habían sido amistosos, y en todas había habido historias que contar. Eran historia del fútbol.
Ese campo había visto a Roberto Carlos cometer el error que hizo que definitivamente tuviera que dar el relevo a Marcelo al final de esa temporada, poniendo fin a 11 años en el equipo blanco. Había visto aquella tanda de penaltis en al Audi Cup en la que Casillas dio el torneo amistoso a un recién llegado Mourinho. También vió el gol de Mario Gómez en el último minuto de la ida de aquellas semifinales que a la postre sería vital.
Vería, por supuesto, la noche más grande de la BBC en Europa, donde destrozaron al equipo que tantas veces había martirizado a los blancos. Y vió también la primera derrota de Benítez en otra Audi Cup en la que se empezaba a ver que quizás ese matrimonio entrenador-plantilla no iba a funcionar.
Ayer el Allianz veía como el Madrid definitivamente perdía miedo a Alemania. Hacía no tantos años cada visita a tierras germanas, incluso a la casa de un Leverkusen o Werder Wremen, era sinónimo de derrota. Las pesadillas de decenas de generaciones tenían nombre y apellidos: Alemania, y en concreto, el campo del Bayern. Y ayer por fin se disipó: El 0-4 no fue un accidente. Alemania ya no es terror. Aún quedan 90 o 120 minutos de eliminatoria, pero pase lo que pase, el Madrid sabe que viajar al país norteño ya no es la sentencia que solía ser.
Salió el Madrid con fuerza en la primera parte: Pese a varios corners forzados por el Bayern en el saque de inicio, los blancos cogieron el balón y lo monopolizaron durante casi media hora. En ese periodo el Bayern se vió martiriado por el recuerdo del 0-4, llegando tarde a los balones y viendo como el equipo blanco se acercaba con autoridad al área germana sin apenas sufrir. Duró lo que tardó el Bayern en forzar otro córner.
Se sabía desde el principio que el punto débil del equipo blanco era la debilidad aérea de Nacho, un central sobrio y sin complicaciones cuyo único pecado es no pasar del 1,80. Y ese pecado fue castigado con dureza por Vidal, que se libró de su marcaje y le atropelló para abrir el marcador y traer el delirio al gran rival blanco. El Bayern olió la sangre y se lanzó a la yugular: Era su momento.
Los blancos dejaron de poder estirarse mientras que el Bayern empujaba y empujaba contra el área de Keylor. Pocos equipos son capaces de intimidar al conjunto blanco como el Bayern incluso cuando se saben inferiores. Aún sin el tanque Lewandowsky, los alemanes buscaron una y otra vez el tanto que dinamitara la eliminatoria. Lo intentarían hasta el descanso, cuando una vez más quedo descaradamente claro que los árbitros de área son un chiste con el que intentan evitar la introducción del VAR. El asistente se invento un penalti. EL penalti. La jugada que podía cambiar el encuentro y la eliminatoria… pero Vidal lo falló.
Quién sabe si esa jugada acabará decidiendo la eliminatoria, porque si el chileno falló el 2-0 en el 44, Cristiano no hizo lo propio en el 46. Apenas se había salido de los vestuarios cuando el luso ponía las tablas y la eliminatoria de cara para los blancos. Era el momento de apretar, y vaya si lo hizo.
Una vez más bajo la influencia del 0-4 de temporadas atrás, el Bayern dudó, y eso frente al Real Madrid es lo único que no puedes hacer. El conjunto blanco adelanto líneas, se adueñó del balón y empezó a mostrar que no iba a conformarse con el empate como había hecho Mourinho en 2012: Iba a por la victoria, y para ella se encomendó al talento de una de las jóvenes promesas del futuro, Marco Asensio. Eso y Javi Martínez fueron todo lo que necesitaron los blancos.
El español es un gran jugador, un mediocentro defensivo de calidad, pero nunca será un central de primer nivel. La apuesta por él era lógica ante la ausencia de zagueros puros que tiene el Bayern, pero igualmente fue castigada cuando el solo se cargó de dos amarillas casi consecutivas a la hora de partido que significaban que el Bayern jugaría con diez… más de 30 minutos.
Mientras tanto, Asensio castigaba la defensa adelantada del Bayern como Bale no había podido en todo el partido. Una y otra vez hizo lo que quiso con los zagueros bávaros, y cuando se quedaron con uno menos, la suerte estaba echada.
Aún así consiguió aguantar el Bayern de pie durante casi todo lo restante de encuentro a manos de un Neuer imperial que hizo que más de un madridista recordara al temible Oliver Kahn. El 1-2 acabaría llegando por pura inercia, pero si el Bayern tiene opciones en la eliminatoria, es gracias al espigado portero, que evitó un resultado que hubiera hecho que el 0-4 de 2014 pareciera corto.
Tardó Zidane quizás con los cambios, metiendo a un James más pendiente de cubrir a un desatado Marcelo que de atacar en el último tramo del partido, y posteriormente a Kovacic para evitar sorpresa del Bayern sobre la hora. Ramos sí que marcaría su enésimo gol…..pero esta vez lo haría en fuera de juego.
Y así acabaría otra noche en Alemania. Otra feliz. Pero con las espadas en alto, pues el Bayern es de aquellos equipos de los que nunca de puedes fiar. El martes en el Bernabéu, con Lewandowsky al frente, darán todo lo posible por enmendar la afrenta. Y ahí deberán estar los pupilos de Zizou para evitarlo.
Podcast 4×47 ‘Munich es NUESTRA’ Bayern Munich 1-2 Real Madrid
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