El deber del alumno es superar al maestro

Ayer volvió la Champions, pero hasta hoy vuelve el campeón de Europa y de todos los continentes a darle vida a la competición, su competición.

El Real Madrid, de por sí solo, es el centro de atracción de la Champions, pero si comparte escenario con el Bayern Múnich el enfrentamiento cobra mayor relevancia e interés. No se trata de un duelo cualquiera, es el clásico europeo, el que más se ha repetido entre clubes del viejo continente en 62 años de competición.

Han sido 22 los partidos disputados entre estos dos equipos, de los cuales el Bayern ha cosechado 11 victorias, el Real Madrid 9 y dos las ocasiones de empate. El destino, una bola caliente o los hilos que mueve Florentino desde el palco del Bernabéu, han conspirado para que en esta edición de Champions se realicen dos partidos más y así incrementar la cifra a 24.

Entre ambas potencias deportivas hay 16 Copas de Europa, a esta atractiva cifra el Bayern solo aporta 5, las otras 11 Copas -lo saben de sobra, pero a mí me gusta y no me canso de escribirlo- las ha conquistado el Real Madrid.

Si al clásico europeo y a la marcada rivalidad que existe entre estos dos gigantes del fútbol, le sumas el duelo entre un maestro y su alumno, el enfrentamiento resulta más atractivo aún y se hace inevitable no alucinar con eso.

El deber del alumno es superar al maestro

Como las comparaciones a mí me resultan odiosas, no dedicaré ni un párrafo a comparar lo logrado por Zinedine Zidane en un año con el Real Madrid con lo que consiguió Carlo Ancelotti en ese mismo tiempo, sin embargo, no podemos ocultar el sol con un dedo ni las tres Copas de Europa que ha ganado Ancelotti como técnico, que lo ubican, junto a Bob Paisley, como los entrenadores que han levantado más veces el prestigioso trofeo.

Zidane, con solo un año de experiencia, ya está a dos Champions de Ancelotti y a cinco partidos de ganar la segunda que lo dejaría con una menos que su maestro. Lo escribo como si fuese algo fácil de lograr, lo sé, pero es que el jardín de Zidane ha dado para tantas cosas que es muy probable que un racimo de cinco rosas nos alcance para llegar perfectamente indemnes e imbatibles a Cardiff. Díganme ilusa, con confianza.

Mucho ha tenido que ver Carlo Ancelotti en el éxito de Zidane como técnico, sería absurdo y de tercos negarlo. Estoy segura, que Zidane, como el alumno aventajado que es, no desperdició la oportunidad de aprender cada una de las lecciones de su maestro Carlo; ahora le toca al francés hacer la prueba y pasarla con la mejor nota, él sabe que es deber del alumno superar al maestro.

Bajo la tutela de Ancelotti, una de las lecciones que debió estudiar Zidane, fue aquella que el estratega italiano magistralmente impartió en las semifinales del 2014, en donde eliminó al Bayern por un global de 5-0. Repásate bien esa lección, Zidane, que hoy tienes un examen en donde te tocará sustentar, ante los ojos de millones de personas, todo lo aprendido. Sabemos que Zizou no es de esos alumnos que van a la escuela a calentar banca, él es el chico listo de la clase, el prodigioso, el aventajado, el que cuando no hace bien sus deberes y se mete en problemas, siempre tiene una flor -o la cabeza de Ramos- que lo salva de reprobar la materia.

Ancelotti, pese a haber incurrido en el delito de portericidio, entre otras equivocaciones que a la postre forzaron su salida del Real Madrid, siempre tendrá mi respeto y admiración. Un noble y afable señor de ceja rebelde y adicto al chicle, se deja y se hace querer, pero no es culpa mía que Florentino se haya aburrido de calentar bolas para los sorteos y ahora le de por practicar deportes extremos desde el palco del Bernabéu moviendo hilos con prestancia y a una velocidad que solo Piqué conoce, dando como resultado unos cuartos de final que caprichosamente tejió y tejió hasta que le salió un duelo entre el maestro y su alumno. Desde entonces, no hago otra cosa que desearle un fracaso mayúsculo en cuartos de final a Ancelotti, nada personal, más bien real, muy Real.

Yo no sé qué, cómo o cuánto tendrá que hacer Zidane para pasar la prueba, sea lo que sea, que la apruebe por él mismo, por su capacidad, por su entereza, porque se lo ha trabajado, porque no ha desmayado, porque es su deber, porque hizo su tarea, porque estudió para esto y no le regalaron el carné, por Paco Jémez, por Cristóbal Soria, por orgullo y honor, por él, por nosotros, por el escudo… por el Real Madrid, el club más grande y más laureado del mundo que ahora tiene el privilegio de dirigir. Hala, Zidane, quedan pocas horas para la prueba, sigue estudiando y supera al maestro de una puta vez.

Hala Madrid, que arda Múnich y nada más.


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