Si comprendemos que el actual fútbol es un micromundo de esta sociedad y que a su vez la actual sociedad es el resultado de todas las sociedades de la historia de la humanidad, visualizamos una cristalina metáfora entre lo que hoy es el fútbol español, con lo que hace más de 2000 años se pudo vivir en la profecía cristiana que atravesó desde Belén hasta Nazaret, a lomos de una humilde burra.
En estas dos sociedades vemos dos seres y una actitud sobre lo que todo gira; Jesús y el Real Madrid luchando contra el poder establecido. En la primera sociedad, Herodes marcaba el son de la sangre; en nuestro fútbol tenemos a tantos Herodes encorbatados, como presidentes de Federaciones, árbitros y Comités hay en nuestra liga. Verdugos de bolsillos dorados con penaltys y expulsiones inteligentemente señalados.

Tú me das, yo te doy…por la gracia del ‘Yo’ divino. El ego. El euro.
El oro, incienso y mirra con la que los tres Reyes Magos ofrendaron a María en su pesebre, se asemeja en valor y sed a la Champions, Liga y Copa con la que cada año el Real Madrid lucha por ganar. Los apóstoles Mateo (Kovacic) y Lucas (Vázquez), como hombres de confianza de Zidane en caso de emergencia, mientras Keylor Navas se arrodilla al comienzo de cada partido, acordándose de aquel que todo lo pudo y camina con sandalias. Dios y Real Madrid como nexo que todo lo une.
En el descarriar de su historia, Jesús ante Poncio Pilatos (Tebas) y su lavado de manos, encontró en su camino al delinciente Barrabás, al igual que el Real Madrid ha hallado en su camino a ese club de sospechosos ‘valors’ e hilos tan independentistas como vergonzosos. El primero, tan barbudo y ladrón; el segundo, tan barbudo y…
Los desiertos se han cambiado por el alquitrán de Madrid, los cardos y cactus por el maravilloso césped del Santiago Bernabéu, mientras que la adorada Cibeles simboliza ahora el Santo Grial en la que Jesús bebió de su boca, antes del sagrado sacrificio.
Ahora como antes los falsos ‘Messías’ siguen existiendo (D10S), los bufones siguen siendo payasos (Shakiro) y las cruces son tan sospechosamente peligrosas que empiezan a desaparecer de los escudos más sagrados.
Más de 2000 años después las ostias (consagradas y sin consagrar) se siguen repartiendo para el mismo lado y el Real Madrid sigue siendo tan perseguido como un día lo fue Jesús y los suyos.
Y es que ahora al igual que entonces, lo importante es crucificar al ‘Cristiano’ de turno.
-»Bienaventurados los sucios de espíritu, porque ellos encontrarán a Aytekin».
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