Cariño, he encogido al Atleti

En largas fases del partido de ayer que disputó el Real Madrid ante el Atlético de Madrid en el Santiago Bernabéu, me llevó en pensamiento y risas a una de las superproducciones juveniles más simpáticas de mi niñez. Y es que en 1989, Walt Disney Pictures produjo en EE.UU. la maravillosa película ‘Cariño he encogido a los niños’, narrando este film las aventuras del científico y profesor Wayne Szalinski, cuando accidentalmente y fruto de un experimento encoge a sus hijos y los hijos de su vecino, llegando éstos a parar a su pequeño jardín y convirtiéndose éste en la más peligrosas de las selvas amazónicas.

Pues bien durante el partido de ayer de Champions entre los dos colosos del fútbol español (el Barça ya sale de la ecuación), el Madrid con Zidane (como científico y profesor) no sólo encogió al Atlético de Madrid, sino que además el maestro francés ridiculizó, martilleó y criminalizó la banda derecha del Atleti, hasta que el ciprés (nunca mejor dicho) terminó por talarse.

Atleti

De nada sirvió tampoco que el día antes del partido, el sobrevalorado ‘Profe Ortega’ exigiera a nuestro metódico jardinero Paul Burguess, que volviera a regar nuestro estudiado césped del Santiago Bernabéu. Si supiera el ‘Profe Ortega’ que esta noche iban a estar perdidos en dicho césped entre miles y miles de gotitas de aspersores…

Los Koke, Gabi y Saúl que otros días se volvían gigantes, ayer fueron simples personajillos liliputienses (como diría Gulliver), que fueron encogiéndose minuto a minuto, hasta desaparecer sobre la plomiza grava del Bernabéu, entre los pases de primera de Kroos, Modric, Marcelo e Isco.

Los metros se fueron transformando en centímetros y los centímetros en milímetros. Este es el efecto Diego Pablo Simeone cuando se cruza con Zinedine Zidane. Sencillamente esperpéntico.

Requiem de mozart de fondo (olé, olé…) y Cristiano robándole el tridente (hat trick) a Neptuno y declarando a Cibeles que otra vez la volverá a ver.

-»Te amo princesa de cemento. Te amo».

Lo que Cristiano Ronaldo hizo ayer sobre el césped y las cabezas de los diminutos atléticos, solo está al alcance de quien juega en el jardín de su casa como si estuviera jugando en el jardín del Edén. Majestuoso, imperial, incontrolablemente inimaginable…ese es Cristiano de Madeira, rey de todos los microscópicos indios que esta noche duermen perdidos en el más hermoso de los jardines.

Por eso aunque los atléticos intentaron revitalizarse tras el 1-0, de nada les sirvió. Y es que el maravilloso experimento que Zidane había planeado, comenzó a gestarse varios días antes cuando el capitán Sergio Ramos actuó de capitán, solicitando la ayuda, gritos y sudores de todos los aficionados al paso del autobus por Concha Espina.

-»Dame tu garganta que yo te entregaré mi alma».

En Padre Damián todo allí es mágico y como mágico que es, tanto Walt Disney Pictures como el madridismo, hacen de sus superproducciones las películas que todos los niños querrían ver alguna vez en sus vidas. Pues bien, nuestros niños ya la vieron más de una vez, de dos y de tres.

Lisboa, Milán y Madrid… he ahí el impuesto que debe pagar el Atlético de Madrid por compatir ciudad, cine y taquilla con el mejor club de todos los tiempos.

Real Madrid, Walt Disney Pictures y el maravilloso mundo de la fantasía.

Por cierto, no pisad mucho el césped. Ellos pueden seguir ahí.


 

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