Real Madrid 4-1 Sevilla: «Un gran paso adelante hacia el título»

El Real Madrid solventó con autoridad el penúltimo gran escollo que le quedaba en su carrera hacia el título liguero, en un partido ciertamente inconstante, en la despedida del Coliseo madridista de la competición por esta temporada.
Un partido en el que alternó momentos de buen fútbol y contundencia con la, por desgracia, indolencia y carencia de tensión defensiva de la que ha hecho gala el equipo tantas veces en el Bernabéu esta temporada.
Y es que, como ya ha ocurrido en numerosas ocasiones ya -y por lo general en casa- con el 2-0, el Madrid se dejó ir, relajó la presión y dio una chance absolutamente inmerecida al Sevilla.
Un conjunto que, salvo dar patadas y demostrar que venía primado hasta las cachas, no había hecho prácticamente nada en el partido, sin grandes esfuerzos se hizo con el centro del campo y estuvo en un tris no sólo de meterse en el partido sino incluso de empatarlo, ya que con 2-1, Jovetic estrelló un balón en el larguero.
Afortunadamente, el Madrid recuperó la manija del partido y, a base de buen fútbol y mucha verticalidad, logró apuntillar un partido que muchos, por momentos, vimos bastante complicado y para el que Undiano Mallenco, designado para hacer lo que hizo.
Un arbitraje sibilino, anticasero y permisivo con todas las entradas sevillistas, con un bochornoso doble rasero a la hora de medir las tarjetas. De hecho, con más faltas señaladas contra el Madrid (19 frente a 14), Undiano le enseñó cuatro amarillas a los blancas por solo dos a los sevillistas.
Una de ellas -la mostrada a Nacho casi al final del partido- acarreará la suspensión del canterano por una «discusión con un contrario», según reza en el acta del colegiado navarro y que está a años-luz de la realidad.
Es más, en esa presunta «discusión», Nacho recibe una patada y un posterior empujón de Correa, frente a los cuales el defensa madridista no respondió de ninguna manera pero se acabó llevando la amonestación, que espero y deseo recurra el Real Madrid, aunque no tengo muchas esperanzas de que prospere.
Por último, decir que Undiano Mallenco también dejó sin sancionar un claro penalti por agarrón a Cristiano Ronaldo en el área sevillista durante la primera mitad.
De nada sirvieron las protestas del portugués ni su camiseta desgarrada por el agarrón. El penalti, como otros tantos esta temporada, se fue al limbo y, afortunadamente, no hubo que echarlo de menos después.
La pillería de Nacho, clave para abrir la lata
De nuevo con una alineación sorprendente, sin Isco por James y sin Benzema, reemplazado por Morata, el partido comenzó con la idea del Madrid de solventar el partido cuanto antes.
A base de un fútbol muy vertical y con mucha rapidez en el centro del campo, el Madrid fue pronto a por el partido y, a pesar de un breve escarceo de Vitolo que detuvo Keylor sin complicaciones, las primeras oportunidades fueron del Madrid.
A los siete minutos, ya lo había intentando Cristiano de chilena pero su remate había quedado invalidado por fuera de juego. Apenas dos minutos más tarde, una gran jugada de Kroos, marchándose por velocidad de todos sus rivales, habilitó a Morata. Sin embargo, el delantero madrileño no controló bien y aunque se quedó mano a mano con Sergio Rico, se fue escorando y acabó perdiendo la pelota.
Pero, como digo, el Madrid se había metido entre ceja y ceja ganar por la vía rápida y, por eso, no tardó en ver puerta. En el minunto 10 de partido, una dura entrada de Carriço a Marco Asensio en la misma frontal del área acabó con el balón en los pies de Nacho.

Y cuando todos esperaban que fuese Cristiano Ronaldo o incluso James el que botase la falta, Nacho aprovechó que nadie del Sevilla había pedido la barrera y que Sergio Rico estaba despistado para mandar el balón al fondo de la red ante la estupefacción general.
Con el viento aún más a favor, el Madrid siguió dominando y continuó acercándose con cierto peligro a la meta de Sergio Rico, especialmente gracias a un inspirado Asensio. Pero, como siempre suele ocurrir en el Bernabéu en las últimas fechas, volvieron los despistes defensivos.
Así, en el minuto 20, un enorme agujero en la banda izquierda del Madrid era aprovechado por el ataque sevillista para montar una contra que culminó Jovetic con un espectacular disparo que se estrelló en la cruceta de la portería de Navas.
De hecho, apenas un par de minutos después, el mismo Jovetic pero por la otra banda, finalizó una gran jugada personal pero su disparo raso fue despejado por Keylor con los pies de forma un tanto acrobática.
Lejos de amilanarse, el Madrid siguió con su guión y, basándose en su fútbol más vertical, lanzó una espectacular contra, aprovechándose de un robo de Asensio a Kranevitter en el centro del campo.
La jugada, conducida por Cristiano acabó con un disparo del propio Asensio rechazado por la defensa, el rechace le cae a James que remató a puerta aunque se encontró con las manos de Sergio Rico. A la tercera fue a la vencida y el rechace del meta fue aprovechado por Cristiano Ronaldo para, esta vez sí, anotar el gol -el 400º de su carrera en el Madrid- a puerta vacía.
A partir de ese momento, el Madrid decidió bajar el telón antes de tiempo y poco a poco, sin hacer demasiado ruido, le fue entregando poco a poco el control del partido al Sevilla que, como no podía ser de otra forma, no desaprovechó el regalo.
Como pasó por ejemplo hace apenas dos semanas contra el Valencia, sin apenas hacer gran cosa, el Sevilla se fue encontrando cada vez más cómodo. A pesar de algún que otro sustillo a cargo de Asensio, el Madrid ya no llegaba al área sevillista y, por contra, Jovetic seguía trayendo por la calle de la amargura a la defensa blanca.

Precisamente, el delantero montenegrino tuvo en sus botas el 2-1 cuando al filo de la media hora, una pérdida de balón de CR7 en la banda derecha del Madrid ante Langlet en el centro del campo dio lugar a una contra del Sevilla conducida por Correa.
El delantero sevillista cambió el juego de banda hacia la izquierda del Madrid y allí se encontró a Jovetic quien, completamente solo, tuvo tiempo de armar la pierna y picar el balón ante la salida de Navas. Sin embargo, el balón impactó suavemente contra el larguero de la portería del «tico» cuando se cantaba el gol.
A partir de ahí el Madrid perdió completamente el control del partido. El centro del campo del Madrid era un completo coladero, sin intensidad y ni Kovacic ni Kroos eran obstáculo para las paredes que los sevillistas tiraban por el mismo centro y que le permitían plantarse sin demasiados problemas en la frontal del área blanca.
Así, en el minuto 38 de nuevo Jovetic, un auténtico dolor de muelas para la defensa madridista durante toda la tarde, pudo marcar para el Sevilla tras rematar una magnífica pared trenzada con Correa pero el montenegrino se encontró las manos de Keylor, que mandó el balón a córner.
El Madrid, mucho mejor con los cambios
La segunda mitad comenzó de forma más o menos similar a como acabó la primera. Es decir, con una caraja enorme del Madrid, que seguía sin entender que o cambiaba la intensidad y la presión de sus centrocampistas o aquello podía acabar mal.
Y acabó mal. O al menos empezó a sentar las bases para que aquello acabase mal. Así, en el minuto 48 una plácida triangulación de la delantera sevillista en la misma frontal del área del Real Madrid entre N’Zonzi, Vitolo y Jovetic era rematada por el montenegrino, que ajustó el balón a la cepa del poste izquierdo de Navas sin que éste pudiese hacer nada.
y de la misma forma que se ha criticado el conservadurismo de Zidane en los cambios, hay que decir que hoy el francés ha estado perfecto y sobre todo bastante ágil.
Zizou supo leer el partido y entendió que nuestro centro del campo necesitaba un plus de intensidad y presión. Por eso con las entradas de Casemiro por James y Lucas Vázquez por Morata, a la hora de juego el Madrid cambió completamente de actitud y el partido, de decoración.

Precisamente, la marcha de un emocionado James, devolviendo los aplausos a un público del Bernabéu que le despedía en pie bajo una estruendosa ovación, tuvo un claro aroma a despedida del colombiano, que parece haber decidido que su futuro estará pronto lejos de Madrid.
El conjunto blanco recuperó el control de la pelota y comenzó a mover el balón con mucho criterio y peligro. Casemiro dotó de equilibrio y poderío al centro del campo y, lo más importante, profundidad, especialmente por la banda derecha, gracias a las incursiones de Lucas Vázquez y Danilo.
Aun así, el ambiente que se respiraba en el Bernabéu era de cierto suspense, habida cuenta que a pesar del dominio, lo cierto es que el Madrid no terminaba de inquietar a Rico y, por el contrario, cualquier error podría costarle un serio disgusto.
Por ese motivo, y llegados al minuto 70, Zidane apretó aún más las clavijas al centro del campo madridistas dando entrada a Luka Modric por Kovacic y aquello terminó de asentar el dominio blanco. Con el pequeño croata y Kroos muy entonados, la maquinaria blanca se engrasó por completo y, ahora sí, las oportunidades comenzaron a caer sobre la meta sevillista.
En el minuto 80 llegó la primera de todas y encima con el premio gordo. Un robo de Toni Kroos, habilitó a Marco Asensio como extremo izquierdo que devolvió al alemán al espacio.
Kroos llegó prácticamente sin problemas hasta el área sevillista y ahí centró al corazón del área para que Cristiano Ronaldo se sacase de la chistera un zurdazo seco, casi salvaje que se coló como un misil por la escuadra de Sergio Rico.
Aquello supuso el carpetazo definitivo para el partido y devolvió la tranquilidad a unas gradas del Bernabéu que había estado manteniendo la respiración durante casi media hora ante la posibilidad de que el Sevilla empatase el encuentro.
Desde ese momento, el partido fue coser y cantar para el Madrid que se dedicó los últimos 10 minutos a mover con rapidez y autoridad la pelota y apenas cuatro minutos después del gol de Cristiano, una jugada muy similar a la anterior nos dejó el cuarto y definitivo tanto de la tarde.

De nuevo por la banda izquierda, un balón al espacio dejado por Marco Asensio hacia Nacho permitió al canterano ganar la línea de fondo y ceder hacia el interior del área, donde encontró a Toni Kroos. El internacional alemán, que seguía la jugada, dejó un sutil toque con el exterior de su pie derecho que cruzó el balón lejos del alcance del meta sevillista.
Con el Sevilla absolutamente entregado y entre los «olés» del público del Bernabéu, tan sólo hubo tiempo para asistir a una jugada casi calcada a la del gol de Kroos y casi con los mismos protagonistas, cuando sólo quedaban dos minutos para el final del tiempo reglamentario.
Kroos asistió en profundidad a Nacho, quien de nuevo le ganó la espalda a su par pero en esta ocasión su centro medido al área no fue aprovechado por Marco Asensio, cuyo disparo, flojo y al centro, acabó en las manos de Rico.
Ya no hubo tiempo para más y Undiano, toda vez que ya no pudo perjudicar más al Madrid, decretó el final y el Madrid, con los deberes hechos una vez más, se encaminó hacia las duchas. Balaídos y sus techos de uralita nos esperan, en el que se presume pueda ser el partido decisivo para nuestra suerte en la Liga.
Aunque cabe aún el «comodín» del empate, si el Madrid sale con la actitud de otros partidos fuera del Bernabéu, como especialmente Butarque, Riazor o Granada, tendrá asa y media de la copa de la Liga en sus manos.

Totalmente de acuerdo, salvo que los equipos que cometen las faltas no son los que tienen que pedir distancia, pueden evitar que se saque rapido con el riesgo que le saquen amarilla, por intentar retrasar un saque