Ayer se cumplieron 15 años desde que Zinedine Zidane en Glasgow, hizo lo inimaginable por cerebro humano. Las neuronas de millones de cerebros madridistas, tuvieron que tener serias dificultades para procesar el grado extremo de ‘imposibilidad’ al que Zidane nos había llevado con aquel gol. En el mío, en mi cerebro, causó tal impacto aquel gol, que provocó que me quedara sentado, helado, allá donde estaba viéndolo, sin darme cuenta que ese gol no solo nos daría la Copa de Europa en el año de nuestro Centenario, sino que además se anclaría en mi corazón por los restos de mis nietos.
A la misma vez que Roberto Carlos centraba aquel balón (o melón), mis amigos que rezaban junto a mí, se tuvieron que poner en pie justo antes de Zidane honrar a don Eduardo Chillida. Allí con el cuero cayendo plomizo sobre el frío Glasgow, Zidane no hizo otra cosa que ‘peinar el viento’ y dibujar sobre Escocia, el beso más bello de la historia del fútbol mundial. Cuero con cuero, bota con balón, golpeo hacia el gol…y red.

Placer. Orgasmo. Arte en estado puro. Y yo en silencio.
Tengo 35 años y cada vez que marca un gol el Madrid, ocurre algo en la vena que conecta mi cerebro con mi corazón, que hace que mis piernas peguen un salto de alegría de incontenible emoción.
Zidane aquella noche, hizo ayer 15 años, diseñó algo tan sumamente bello, tan sumamente estético, que hizo destrozar en mí, como en millones de madridistas, toda vena, arteria y corazón que un madridista como yo podía tener dentro. Zidane aquella noche reinventó un nuevo modelo de belleza futbolística. Zidane aquella noche abrió camino, abrió vereda al andar. Zidane aquella noche…

Han transcurrido desde aquellos cielos 15 largos años y aún en la oscuridad de mi habitación, me sigo preguntando muchas noches la misma pregunta antes de dormir. Y es que años después, aún sigo sin saber el motivo que activó mi hieratismo ante semejante gol; si la extremada belleza de aquel gol o el luto por no volver a ver jamás, lo que ese jugador francés le acababa de regalar al mundo.

Que falsa había sido la historia del fútbol hasta aquel gol. Que falsa sería la historia del fútbol a partir de aquel gol.
Zinedine Zidane, don Eduardo Chillida y la increíble forma que tuvo un calvo de peinar el viento.
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