El Real Madrid contra todos. Y podríamos pensar, todos contra todos en nuestra conquistada Liga 33. Pues no.
Para una gran cantidad de equipos de fútbol, los cuales no mencionaré porque no lo merecen, el partido contra el Real Madrid, supone un espejo donde mirarse y un escaparate mundial. Yo me pregunto, ¿por qué?, pareciendo que soy un ciudadano de nuestro país vecino afincado, actualmente, en Inglaterra.
A aquellos equipos que se dejan el alma con nuestro equipo durante 180 minutos, sin importarle los 3240 minutos restantes que dura una Liga, les convendría limpiar el espejo del vaho madridista que lo empaña para que sus ojos fueran capaces de vislumbrar, más allá de la fina capa blanca, los numerosos partidos que hay en una Liga tan competida como la española. Deberían mirar que, detrás del Real Madrid, hay 18 equipos con los que luchar por conseguir algo importante. El verdadero escaparate mundial y lo que alza a los equipos a la cima, del Everest por ejemplo, es luchar de la misma manera con todos y cada uno de ellos porque es la única forma de pelear por entrar en la Liga de Campeones o en la Europa League, o incluso no descender.

El otro día, charlando con unos amigos, me decían que los equipos se dejan la vida con el Real Madrid porque ese partido lo ven millones de personas y, por consiguiente, para ellos es un escaparate mundial. Pero rebato sus afirmaciones preguntándoles lo siguiente, ¿descenderían a Segunda División algunos equipos que se despiden de la Primera División si todos los partidos de la Liga o, al menos, el 80 % de ellos los jugaran con la intensidad, ímpetu y garra que juegan contra el Real Madrid?
Ahí reside una de las incontables diferencias entre el Real Madrid y el resto de equipos. Uno se labra su historia a base de sacrificio, esfuerzo, constancia y pundonor durante todos los minutos que ha estado sobre una alfombra verde luchando a capa y espada contra todos los equipos hasta el final. Otros, en contraposición, esperan ansiosos el partido contra el Real Madrid para salvar su temporada o para fastidiarlo quitándole la Liga.
El Real Madrid ha ido construyendo un imperio futbolístico durante sus 115 años de historia por no ser un equipo conformista en partidos más o menos trascendentes sino que “Hasta el final, vamos Real”, por no abandonarse durante una temporada, por no tener únicamente un partido fetiche donde dejarse la piel para demostrar al mundo algo que no eres, por no relajarse contra otros equipos pensando en el siguiente partido, mientras que, otros luchan, de manera exclusiva, por el honor y el reconocimiento de dejar al Real Madrid sin algún título.
Me preguntaría, ¿por qué cada equipo no se centra en intentar poner la primera piedra de un proyecto ilusionante para su afición? y me contestaría, porque Real Madrid solo hay uno y es más fácil intentar ganarle un partido al equipo madridista que luchar por caminar por la senda del éxito, esa que el madridismo recorre una y otra vez. Incansables. Persistentes. Campeones.
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