Me enteré de la noticia de James cuando ya habían transcurrido dos días de hacerse oficial su cesión al Bayern y empiezo a redactar estas líneas, con la intención de desahogarme, cinco días después, esperando que al terminar este artículo también termine mi pena, o por lo menos que se alivie un poco, como generalmente sucede después de escribir.
Para evitar malos entendidos, vaya por delante que tengo muy claro que nada ni nadie está por encima del escudo ni de los intereses del club. Hago la salvedad, con la intención de eludir las lecciones que me dieron luego del último artículo que le dediqué a Cristiano después que A Bola publicara que el portugués quería irse de España. Me llegaron muchos comentarios con aquello de que nadie es irremplazable ni imprescindible; el Madrid por encima de todo y de todos; los jugadores pasan, pero el club queda; el escudo es lo más importante, etc. Como si todo esto no fuera obvio y elemental y como si estas frases no las viniéramos escuchando desde que tenenemos uso de razón; frases que cualquier aficionado sensato entiende y asume apenas se bautiza como madridista, incluso si esto ocurre estando en la cuna.
Todos estamos claros, que si el Madrid siguió ganando y siendo grande luego de Don Alfredo Di Stéfano, Paco Gento, Puskás, Juanito, Butragueño, Zidane, Raúl González, Ronaldo, Redondo, Casillas, por mencionar algunos, también seguirá en la cima después de Cristiano Ronaldo.
Si el Real Madrid se ha mantenido en lo más alto luego de la salida de tantas leyendas, por supuesto que también lo hará después de James Rodríguez, pero así como muchos madridistas les da igual la marcha de James (como también les daba igual hace unos días la de Cristiano), también estamos los madridistas sentimentales, que somos todo nervio y corazón, que nos encariñamos rápido y fácilmente con los jugadores, que nos afecta despedirnos de ellos, sobre todo de aquellos por los cuales sentimos especial predilección. Los que me conocen o me leen en twitter, saben que soy muy fan de James, así que antes que me digan “viuda de James” yo misma me autodenomino como tal.
Siempre he sido muy de apegarme y encariñarme rápidamente con las personas, mascotas, cosas, y por supuesto con los jugadores que defienden el escudo, la bandera y los colores de mis equipos en las disciplinas deportivas a las que soy aficionada, así que ya se podrán imaginar la cantidad de duelos por los que he pasado, cada vez que uno de ellos se retira o se va a otro equipo. Ahora es el turno de James.
La primera vez que me llamaron “viuda” fue por Mourihno: “acá está otra viuda de Mou” me dijeron. Aquella frase que me soltaron en forma despectiva, lejos de ofenderme, me gustó, desde entonces sin el menor pudor me autoproclamo viuda de cuanto entrenador o jugador me de la gana. Han sido muchas las veces que he enviudado, ahora, con la salida del colombiano, quedo viuda por JAMESíma vez.

Siento un gran respeto por esos que van por la vida valiéndole madre los jugadores que han defendido nuestro escudo en la cancha y luego cuando uno de ellos se despide no se conmueven en lo absoluto, sin embargo, es evidente que el respeto no es recíproco y muchos de estos madridistas se dedican a atacar y a mofarse de los que en algún momento hemos profesado gran admiración hacia un jugador. Pues mira, haznos el favor de circular para otro lado y déjanos vivir nuestro duelo por James en paz.
Hay que ser de piedra para saber que ya no tendremos a nuestra disposición una zurda tan prodigiosa como la de James y no dolerse por eso. No se nos está yendo un jugador del montón, James es una estrella mundial, es especial, no solo por su zurda de oro, sino porque es el centrocampista más ofensivo del mercado, aporta más goles y asistencias que cualquier otro, además tiene una visión de juego sobresaliente, talentoso, polivalente, y encima con un descomunal impacto mediático, sino que le pregunten al Bayern que desde que incorporó a James en sus filas ha mejorado sus números en todas las plataformas digitales.
El incremento de seguidores en Twitter, Instagram y Facebook es notoria por lo que el posicionamiento de ese club mejorará en otras latitudes. Sin duda alguna, con esta operación el club alemán saldrá más que reforzado dentro y fuera de la cancha.
Pese a todo lo que representa James Rodríguez, desde su llegada al Real Madrid, tuvo sus detractores. Al principio se dijo que estaba sobrevalorado y que su fichaje había sido una estrategia de Florentino para poder expandir su negocio y construir carreteras en Colombia. ¡Qué infamia! Sobrevalorado un jugador que siendo apenas un puberto ayudó al Club Atlético Banfield (un modesto equipo de liga de primera división de Argentina) a ganar su primer y único título hasta ahora conquistado.
También destacó en el Porto y Mónaco y además brilló en el mundial de Brasil 2014, con una excepcional actuación llevando a su selección a cuartos de final por primera vez en la historia, pero nada de eso era suficiente, pues la prensa le colgó la etiqueta de sobrevalorado y que solo lo habían fichado para vender camisetas y construir carreteras.
James no necesitó mucho tiempo para cerrarles la boca a punta de golazos y asistencias. Su primera temporada fue de ensueño y terminó con 17 goles y 17 asistencias.
Una lesión se interpuso en el paso arroyador que llevaba el colombiano, y ya después en su segunda y tercera temporada, con Benítez y Zidane respectivamente, el panorama cambió para el colombiano y perdió el protagonismo y la titularidad; sin embargo, pese a jugar pocos minutos, sus números son asombrosos: 8 goles y 10 asistencias en su segunda temporada, y 11 goles y 12 asistencias en su tercera y última temporada.
Muchos dicen que a James le faltó actitud y compromiso, y pueden tener o no razón, y en caso de que la tengan, eso solo confirma el altísimo nivel del colombiano que hasta jugando sin actitud te hace 11 goles y 12 asistencias en apenas 1,757 minutos, imagínate que no haría poniéndole más actitud y si le hubiesen dado más minutos y continuidad. Es por eso que a mí sí me jode su salida y me queda esa sensación de que el colombiano se pudo haber aprovechado y explotadado más. Por otro lado, me parece injusto que a James se le reproche la falta de actitud, mientras que a otros centrocampistas e incluso delanteros que han jugado muchos más minutos y han aportado mucho menos que él, no se les exija con el mismo rigor.
También están aquellos que han sido implacables con el colombiano por su actitud cuando fue susitituido en un partido con el Leganés. Ese día, el desempeño del colombiano fue más que aceptable. Anotó el gol que abrió el marcador, se ofreció y se mostró participativo en el juego, sin embargo fue sustituido en el 72´ y al momento del cambio no hubo palmada en la espalda ni ningún gesto de agradecimiento por parte de su entrenador, lo que si hubo fue una rabieta y un puñetazo al banquillo por parte de James.
No seré yo quien le defienda en este caso y le justifique esa pataleta, lo que sí me llama poderosamente la atención una vez más, es la rigurosidad con la que se le atacó a James por esto, mientras a otros que han hecho pataletas mayores se les perdona porque “es normal que esté cabreado, el chico solo quiere jugar más y eso está bien, el cabreo no es con el técnico es con él mismo.” Inclemencia con unos, benevolencia con otros.

Los haters de James también dicen que fue otra víctima de las noches madrileñas. Lo curioso es que siendo James tan popular y con tanto paparazzi encima, ninguno haya mostrado una sola foto de él en plena diversión nocturna, por lo que esa historia no cuela.
Otros dicen que James era un problema para Zidane y que mejor que ya se lo quitó de encima; pues te recuerdo que Zidane ha ganado dos Champions, Liga, Super Copa de Europa y Mundial de Clubes, y todo con ese bendito problema encima. Ojalá Zidane durante todas sus temporadas en el Real Madrid tenga en la plantilla un problema como James y ganando títulos al mismo tiempo.
Y ya que hablamos de Zidane, he de decir que la única mancha que encuentro en la corta y exitosa trayectoria del francés como técnico, es no haber podido recuperar a James, y que la confianza y paciencia que ha tenido con otros jugadores se la haya negado al colombiano, lo mismo que los minutos y la continuidad. Debo aclarar que aunque me duele la ida de James, tengo que aceptar que simplemente el colombiano no entraba dentro del esquema de Zidane. Misteriosos, exitosos y a veces hasta inexplicables han sido los planes y el sistema de Zizou, pero nadie más que él sabe lo que hace y lo que diga o haga Zidane va a misa y tiene fuerza de ley.

Para ser justa en la relación Zidane-James no puedo quedarme corta y solo cuestionar al técnico, a James también le podemos reprochar un par de salidas de tono extradeportivas. La primera que se me viene a la mente fue aquella en la que iba rápido y furioso a entrenar y terminó perseguido por la policía por conducir a alta velocidad. La otra salida de tono, fue justo después de disputar la final del Mundial de Clubes en diciembre pasado, pero sobre ese incidente, hablé largo y tendido con él (haz click en este enlace si te interesa saber lo que conversamos: https://meritocraciablanca.com/2016/12/23/james-tenemos-hablar/ ).
Lo que temía a finales de diciembre, se hizo realidad. Ante la falta de minutos y no encajar dentro del proyecto y esquema de Zidane no le quedaba más que irse, y su salida ha sido en buenos términos. Elegante en su llegada y salida, no podía de ser de otra manera, no esperaba menos de él.
Ya solo nos queda agradecerle al orgullo de Cúcuta por honrar la camiseta y defender nuestro escudo durante tres años. Hace unas semanas, escuché en un podcast que a Cristiano ni a ningún otro jugador había que agradecerle por nada, que a ellos se les remunera muy bien por sus servicios… así, tal cual. Supongo que este tipo de personas son los que no le dan las gracias a la mesera cuando le brinda una excelente atención por aquello de que el dueño del restaurante le paga por eso; de pronto no agradecerá ni los cuidados de su madre, porque ese es su deber por traerlo al mundo, supongo.

Gracias por todo, James, no te puedo desear lo mejor porque lo mejor es el Real Madrid, pero a donde quiera que vayas, llega lo más alto que puedas. A romperla en Alemania, parcero. Sigue deslumbrando al mundo con tus golazos y ojalá que encuentres en el Bayern todo aquello que te hizo falta en el Madrid. Mucha suerte, James, excepto cuando te enfrentes al Real Madrid, son los sinceros deseos de una de las tantas vuidas que dejas por aquí.
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Totalmente de acuerdo con su artículo.
Solo recuerdo un caso muy similar al actual, y fue con el brasileño campeón del mundo DIDI.
Reconozco que quiza por la edad, yo y muchos mas, no nos enamoramos de los jugadores, lo importante de nuestra camiseta esta en el pecho mas que en la espalda, y no quiere decir que prefiera cuando solo estaba el número.