Llegaba el Real Madrid a la vuelta de la Supercopa de España con varios días de tumulto, tras la vergonzosa sanción de cinco partidos a Cristiano Ronaldo, tras empujar levemente al ínclito colegiado Sr. De Burgos Bengoetxea.
Curioso cómo en el acta se puso con pelos y señales la acción de Cristiano pero con Luis Suárez siempre corren un tupido velo. Pero poco a poco se derrumban los cascotes del fracaso del Villarato en la Real Federación Española de Fútbol.
Echó el balón a rodar por primera vez en la temporada por el impoluto tapete verde del sagrado templo de Concha Espina y el equipo se olvidó de comités e injusticias, ofreciendo su respuesta donde más duele, en el campo.
Y ahí el Madrid destrozó al Barcelona, en una primera parte que parecía un combate entre Rocky y Spider Rico. Demoledor el equipo de Zidane. Sorprendió el técnico francés con esa presión asfixiante arriba que, por momentos, recordó al equipo arrebatado y con sangre en los ojos de José Mourinho.
No es la primera vez que Zidane prueba con esta presión arriba, ya lo hizo la temporada pasada en la Copa del Rey contra el Sevilla y en algunos partidos de Liga con el tan famoso denominado «equipo B».
Mención especial al tremendo espectáculo que ofrecieron Sergio Ramos y Raphael Varane. Portentosa actuación que ofrecieron los dos centrales blancos. No es fácil para los centrales defender cuando tu equipo presiona en el área rival, dado que para que no se rompa el equipo, deben estar en el circulo del centro del campo.
Pero el recital de anticipación, de ayudas al lado débil, de coberturas a los laterales, de juego aéreo, fue tal que nos recordó al mejor Varane de 2013. Con la ayuda de un portentoso Sergio Ramos que, al igual que el buen vino, pasan los años y cada vez está más imperial, en plan Capitán General de Todos los Ejercitos Madridistas.
Dicen que los jugadores de corta edad, cuando empiezan a destacar en un equipo es porque han tirado la puerta abajo. Marco Asensio no ha tirado la puerta, es que la ha derribado a base de cañonazos desde fuera del área, da igual si con la izquierda o la derecha.
Lo de este chico es diferente, está tocado con esa varita que solo tienen los dioses. Hay que tener mucha personalidad para salir en un Clásico y en los primeros minutos, hacer un control orientado y con todo el empeine de la derecha, hacer una Folha Seca propia de Cristiano Ronaldo, que dejó anonadado al propio Marc Ter Stegen.
Dejemos los debates dañinos que tanto interesan a nuestros enemigos «¿Bale o Asensio?», los dos son jugadores extraordinarios, de una calidad diferencial y tenemos la suerte de tenerlos en nuestro Club.
Debates sanos, todos los del mundo. Debates mezquinos, ninguno. Entiendo que la gente quiera a Asensio de titular, la está rompiendo, pero eso no significa que haya que denostar y tratar a Bale como un cualquiera. Respeto.

Para finalizar, resaltar al mejor jugador del partido, el clinic de fútbol, que dio el genio francés de origen Argelino: Karim Benzema.
El astro galo no fue un 9, ni siquiera un 10. Lo fue todo en el frente de ataque del Real Madrid. Se movía por todos lados con ese embrujo y ese trote de jugador diferencial que tiene. Y no sólo destiló clase a raudales.
En el palo que da Lucas Vázquez, se ha destacado muy poco que el jugador que provoca esa acción es Benzema, robando el balón a Mascherano en la presión y asistiendo al gallego para dejarlo solo ante el Meta del Barcelona.
Muchos se quedarán con el gol que metió,de una calidad técnica descomunal. Control excelso con el exterior de la derecha y con la izquierda remata con una volea perfecta.
Sin embargo, yo me quedo con una jugada que realizó y que pasó desapercibida, y es un lienzo pintado por Van Gogh: Balón en largo de Sergio Ramos, Benzema controla con el pecho en el centro del campo, sin dejarla caer acomoda con el muslo y finalmente orienta a Modric para iniciar una jugada de ataque por la derecha. Y es que al fin de al cabo eso es Benzema, hacer simple lo que para los demás es complicado.
Si el recital de fútbol, puro fútbol, y solamente fútbol, que dio Karim, lo hubieran dado, qué sé y, Robert Lewandowski o Luis Suárez se hubiera mencionado en todas partes. Pero, claro, lo dio Benzema y no interesa vender la clase de fútbol que dio.
El fútbol no es solo el típico «los delanteros solo deben meter goles», «los defensas solo deben defender», si el fútbol solo fuera de esa manera simplista, los entrenadores no existirían, y la Décima hubiera ido rumbo al Manzanares.
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Hay una corriente en contra de Karin que lo atacan a diario, pero el que sabe (ZZ) lo que necesita para los objetivos del Madrid, en contra de todas esas opiniones lo mantiene en su puesto, por eso lo felicito a ambos.