
Una historia de señores,
de señores y criados,
de criados por minutos
con baberos desgraciados.
Duerme Ramos en pesadilla
como el hombre de aquel saco,
que te roba a ti la Champions,
que me entrega a mí tu vida.
Un estadio a las afueras
de la cárcel de hormigón,
fue testigo de la guerra
con la pipa en el zurrón.
No hay tal tregua con quien mezcla
mis derrotas con sus glorias,
no es vecino quien se duerme
en colchones cual protesta.
Perdedores con fragancia
con olor chino a lavanda,
etiquetan a su estadio,
Calderón muere en su Wanda.
Es la historia que repite
mayordomos y asesinos,
cuando al Cholo le cazaron
por su pluma el detective.
Con su jaula acorazada
con un dique rojiblanco
les trataron de robar
a los genios los espacios.
Grita Gabi, pega Thomas,
entretienen al pantano,
que las aguas de Zidane
ya no caben en un vaso.
Primer tiempo que comienza
con el pantalón bajado,
se le caen a Correa
los calzones de los trepas.
Barro y fango es lo que buscan
el equipo alcantarillas,
sangre y golpes es lo que encuentran
Sir Cristiano y su cuadrilla.
Pelotazos a la calva,
Benzema besando el suelo,
son las formas de los hámsters,
son el fútbol de las ratas.
Roja olvida don Fernández,
don Fernández Borbalán,
cuando caen y amartillan
los tobillos al alemán.
Las paredes que levantan
de Cristiano a Toni Kroos,
que penetran en el área
la pelota ante Oblak.
Centro y centra Casemiro
a la boca del remate,
entra Ramos que le tocan
su nariz y se la parten.
Triste y rancio en Manzanares
en el Wanda que nos roban,
otra liga que regala
el ladrón a sus ‘villares’.
Ni Cristiano nos ganó
al final del prorrogado,
lento y agrio lo encontré,
el café se volvió helado.
Son las manos que nos sacan
la cartera de la falda,
son los cambios que Zidane
se los guarda para casa.
De Morata hasta Lyon
cabalgando cual caballos,
de impotencia que Ceballos
nos resopla desde el banco.
Son diez puntos quedan guerras,
por sangrar y la esperanza,
no se pierde, ni se entrega
ni mi espada, ni mi lanza.
O despierta aquel equipo
que durmieron mi soñar,
en la Escocia de Lisboa
de mi sueño hasta Milán.
