
Todos los períodos de fichajes suelen dejar una o dos «perlas» en forma de catastróficas pifias para la prensa, que siempre suele aprovechar esos momentos para colocar a tal o cual jugador en el Real Madrid, lo cual,dicho sea de paso, por regla general nunca se produce.
Desde el fichaje de Mbappé del pasado verano, que Marca y otros medios presuntamente madridistas daban por sellado y rubricado en julio y que en agosto todos vimos cómo acabó, hasta otras míticas meteduras de pata como Villa, Cazorla, Cesc, Ribery, Pogba y muchos otros, los mercados de fichajes están repletos de ejemplo de inventos, mentiras y pifias colosales por parte de la prensa.
Fichajes frustrados en su mayor parte, pero que a la prensa, tanto la escrita como ahora la televisiva y la radiofónica, siempre le han ido viniendo de maravilla para conseguir sus fines, que no son otros que los de vender más ejemplares o lograr una mayor audiencia.
Sin embargo, desde este verano y a raíz del patinazo colosal que les supuso el hecho de que Mbappé optase por jugar en el Paris Saint Germain junto a Neymar y Cavani y, sobre todo, llevarse una magnífica bolsa anual en concepto de salario, la cosa ha tomado otro cariz bien distinto y, desgraciadamente, muy perjudicial para el Real Madrid.
Hasta ahora, estos continuos fiascos en los cacareados fichajes que la prensa tradicionalmente ha venido anunciando y que nunca se produjeron, habían tenido como única consecuencia el descrédito creciente de la casta periodística deportiva de este país.
Sin embargo, el hecho de la mala racha liguera de los de Zidane y su falta alarmante de gol ha servido para que la prensa haya levantado la bandera de las llamadas «viudas de Mbappé» y eso que no fue más que un fracaso informativo, se empezó a usar como arma arrojadiza contra el club.
Así pues, que Mbappé libremente eligiese los petrodólares qataríes de Al-Khelaifi, que duplicaban los emolumentos que, presuntamente, le había ofrecido la Dirección Deportiva del Real Madrid y que, finalmente, ese fichaje que anunciaban de forma inminente para agosto nunca se produjese, ha venido siendo utilizado torticeramente por prensa y muchos madridistas para castigar al club.
Por tanto, desde agosto y sin excepción, no hay fin de semana -especialmente cuando el Madrid no gana- en el que no tengamos un vídeo del joven delantero francés haciendo diabluras en todas las redes sociales, acompañado de comentarios negativos sobre el equipo blanco por no ficharle.
Kepa, el enésimo ridículo de la prensa
¿Y qué tiene que ver esto con Kepa? Muy sencillo, el fichaje del joven portero vasco ha sido el último gran patinazo de la prensa deportiva española, que lleva desde principios de diciembre dando la matraca con su «inminente» llegada a Valdebebas.
Un futbolista con mucho talento y proyección pero que, por motivos que desconozco muchos se han empeñado en meternos con calzador en el equipo. Unos intereses que, dicho sea de paso, me malicio que son tan sumamente bastardos que, por razones de mera precaución jurídica, me abstendré de reproducir aquí. 
Pues bien, el ridículo que la prensa, toda sin excepción, lleva haciendo con este traspaso está alcanzando cotas inimaginables ya que, tras pasarse todo el mes de diciembre que el Madrid, aun no sé bien por qué, iba a pagar su cláusula de rescisión, valorada en 20 millones de euros, para recalar en el club a partir del mismo 1 de enero, fecha de apertura del mercado invernal de fichajes.
Sin embargo, los días han ido pasando y no sólo Kepa no ha fichado sino que estos mismos personajes, que daban por hecha la llegada del meta vasco para hoy mejor que para mañana, se han ido desdiciendo y la inmediatez del fichaje ya no era tal y ahora parece que van dando largas, fiándolo todo a que Kepa, cuyo contrato con el Athletic de Bilbao expira el 30 de junio, llegará ahora en el próximo verano.
Es decir, un ridículo oceánico que ahora, y aprovechando un inexplicable caldo de cultivo generado en torno a una necesidad de fichar un portero que el Madrid, en mi modesta opinión, no tiene, ha provocado que esta prensa mentirosa y falsaria, lejos de pedir perdón y hacer la autocrítica que sí le exigen, por ejemplo, a Zidane y sus jugadores, ha optado por una peligrosa huida hacia delante.
Como ven que Kepa, que por cierto no ha dicho aún esta boca es mía y que no juega con su equipo por encontrarse lesionado, no llega han optado por usarlo como un boomerang contra el Madrid y su entrenador.
Así, ahora que Kepa ya no viene, no es porque se hayan inventado la noticia. No, qué va, protegidos -o eso creen- por la muletilla del «a día de hoy…», la prensa ha decidido que todo es culpa de la cabezonería de Zidane.
Resulta que el chaval sí quería venir y el Presidente y su Director General, José Angel Sánchez, lo habían intentado traer pero el empecinamiento de Zidane en no quererlo ha frustrado la operación.

Una jugada maestra porque ya no es que la noticia sea falsa sino que, encima, y para enmerdar un poco más al Madrid, como si ya no tuviésemos bastante, se inventan ahora un falso pulso del entrenador a su directiva.
Pero es que algunos han ido aún más allá y han querido ver un claro ejemplo de nepotismo y, en un alarde de miseria moral al alcance de muy pocos «elegidos», capaces de llegar a ese nivel de ignominia (Manolo Lama o el fabulista argentino Diego Torre entre ellos, sin ir más lejos), han acusado a Zidane de no querer el fichaje porque así obligaría a la venta de su hijo Luca, actual tercer portero del Real Madrid.
Lo triste de esto es que toda esta historia tan sólo ha ayudado a engordar no ya las cifras de ventas de los periódicos, especialmente de As y Marca, que van cuesta abajo y sin frenos, pero sí las de audiencia en tertulias infectas plagadas de antimadridismo a las que, desgraciadamente, acuden muchos madridistas a «informarse».
Kepa, una nueva víctima del Real Madrid
Pero es que esto no se ha quedado aquí. Qué va. Cuando han visto el filón han seguido metiendo echando sal en la herida y han ido más allá. Ante la más que previsible represalia que espera adoptar el Athletic de Bilbao para con su portero, al que dicen que le espera la grada de aquí al final de la temporada por su negativa a renovar, han decidido convertir a Kepa en un mártir.
¿Un mártir? ¿Pero de qué o de quién? Muy sencillo. Merced a su buen hacer bajo los palos, Kepa Arrizabalaga estaba siendo estos últimos meses convocado por Julen Lopetegui como tercer portero de la selección española, con todas las trazas de ir al próximo Mundial de Rusia en junio.
Sin embargo, si se confirma esa posible amenaza de mandar a la grada a su portero por parte de su actual equipo y el meta vasco no juega ni un minuto de aquí a final de temporada, sus opciones de jugar el campeonato del mundo se habrán ido al traste.
¿Y de quién es la culpa para la prensa? Igualmente sencillo. De la misma forma que para muchos la mujer con minifalda es culpable de la violación porque iba provocando, para esta gentuza la culpa de que Kepa se quede sin Mundial no es del Athletic de Bilbao, qué va.
La culpa es del Real Madrid que, por lo visto, no tiene otra cosa mejor que hacer que pagarle esos famosos 20 millones de vellón al club vasco y, en base a no sé qué tipo de «compromiso moral», fichar al chico para que no se quede fuera de tan importante cita deportiva.
Vamos, que el club de Florentino Pérez ha de ser una especie de ONG, que ha de ayudar a todos los menesterosos y afligidos que puebla el universo mundo y llevar la felicidad a todos sus confines. Como si la selección española fuese un problema del que tiene que ocuparse el Madrid, faltaría más…
Un compromiso moral que, por ejemplo, jamás le exigieron al Barça cuando, en un ejercicio de indecencia colosal, despidió a Eric Abidal tras recuperarse de su trasplante de hígado o a su jugador Pete Mickeal, cuando sufrió su segunda embolia pulmonar, y a pesar de que en ambos casos el club azulgrana les había prometido la renovación de sus contratos.
Un compromiso moral que, por lo visto, tampoco es exigible al Sevilla, que a pesar de la catarata de solidaridad que despertó el anuncio del cáncer de Berizzo, no dudó en ponerle de patitas en la calle apenas un mes después debido a los malos resultados del equipo.
Siento mucha pena por ver cómo Twitter o Facebook se han llenado de insultos e improperios a Zinedine Zidane por decir que no necesita un portero.
Pero lo que más pena -y asco, por qué no- me produce es ver cómo muchos madridistas han hecho suyos los argumentos de la prensa y repiten como papagayos los discursos que periodistas, algunos de ellos «gurús» de esto del fútbol han venido vertiendo sobre el club.
Una verdadera lástima ya que, sin querer desmerecer a Kepa, ese madridismo cainita y en cierto modo borreguil, que lo mismo te repite esos argumentos que te dicen que Manolo Lama, Fernando Burgos o Maldini son defensores de los valores del club, es el que luego va al Bernabéu, con el As bajo el brazo y pita selectivamente a aquellos jugadores que ellos previamente han dicho que hay que pitar.
Por tanto, que se vaya preparando Cristiano Ronaldo porque la que le espera es fina. Pero ésa será otra historia…

Ustedes hablan de las falsedades de la prensa, y segura seguirán diciendo que Kepa se va a la grada si no renueva por el Athletic o si no se marcha antes de finales de junio, y para soportar esa afirmación, dicen que ahí está el caso de Fernando Llorente como ejemplo. Sin embargo, ese malvado club llamado Athletic Club, en la última temporada de Fernando Llorente, y tras haber anunciado su marcha, dejó jugar al riojano la friolera de 36 (treinta y seis) partidos oficiales.
Pues nada, sigan diciendo que si Kepa se queda sin mundial será culpa del Athletic Club.
Sobre la prensa, deben ustedes aclarar que alguna sí se ha mantenido lejos del amarillismo de Marca o As: la prensa vasca no ha filtrado falsedades sobre supuestos reconocimientos médicos, o de charlas en el vestuario del Madrid.
Buen día a todos
Magnífico de principio a fin, y no puedo estar más de acuerdo. En su día guardaba portadas con los supuestos fichajes que nunca se produjeron y que desestabilizaban clubes modestos, pero hoy todo va tan rápido que la opinión falaz e interesada nos desborda y supera, y logra que numerosos madridistas den crédito a mentiras que solo el tiempo y la realidad, mucho más lentos, pueden demostrar como tales. Me repugna esa manipulación repugnante de tanto pseudoperiodista. Saludos.