«Socializar» el atraco

«Socializar» el atraco

La jornada de ayer se cerró con el enésimo atraco arbitral perpetrado por el Equipo del Régimen, como cuando en tantas ocasiones cuando se les ha apagado la luz y se les ha puesto el partido cuesta arriba, el colegiado gallego Iglesias Villanueva decidió expiar el pecado mortal que supuso errar en la concesión de un gol legal al Barça en un partido contra el Valencia en Mestalla y le regaló los tres puntos al equipo azulgrana.

Un pecado que, dicho sea de paso y como ya tuvo que hacer el ínclito Hernández Hernández la pasada temporada ante el Real Madrid en el Bernabéu y, sobre todo, ante el Eibar en el Nou Camp, no llevaba aparejadaotra penitencia que la de devolver a los culés los puntos que, en teoría, les quitó en Mestalla aquella noche.

Así pues, con un Barça ramplón y vulgar que se fue al descanso perdiendo por la mínima ante el Deportivo Alavés del «Pitu» Abelardo, Iglesias Villanueva decidió que aquel era el mejor momento de limpiar su pasado.

El gallego protagonizó un auténtico festival, a calzón quitado, de errores groseros a favor del Barça como por ejemplo, dar validez a una jugada que acabó en falta, que luego Messi transformó en gol, que venía precedida de un claro fuera de juego de Paco Alcácer.

Pero no fue lo único. Su labor no pudo ser ni más parcial ni más sectaria. Dio validez a un gol blaugrana precedido de un remate con la mano de Piqué, una mano que hasta el gran Stevie Wonder habría sido capaz de ver en su ceguera. Una mano tan evidente, de hecho, como la que cometió Umtiti para parar un balón que se colaba en la portería, con el tiempo cumplido y con 2-1 en el marcador.

De esta forma, Iglesias Villanueva conseguía ahorrarse al menos el bochorno de tener que salir en el programa de Maldini a darse golpes de pecho por su error en Mestalla (como sí hizo, por ejemplo, el antes citado Hernández Hernández la pasada campaña).

En teoría, nada de esto tendría que sorprendernos de un equipo que lleva casi dos años naturales completos sin haber visto cómo un solo árbitro se ha atrevido a pitarles un penalti en contra y más de 100 partidos consecutivos sin que ningún colegiado haya osado a expulsarles un jugador, lo que se dice muy pronto, sobre todo viendo la mil y una trapacerías que hemos visto este tiempo en casi todos los campos de España (y Europa).

Los árbitros ayudan a lo grandes: Esa gran falacia

Sin embargo, este nuevo escándalo arbitral cobra un mayor sentido tras lo ocurrido este sábado en Mestalla donde al Madrid, por primera vez en lo que va de Liga, le pitaron dos penaltis a favor que ayudaron en gran medida a asentar el triunfo blanco en el siempre difícil feudo valencianista.

Dos penaltis, cometidos además por el mismo jugador, el ex-barcelonista, que para más inri lo fueron y de forma diáfana, aunque para los comentaristas de aquel partido, Jorge Valdano y Axel Torres, fueron «rigurosos, aunque atendiéndose al reglamento lo eran».

Es decir, que en el colmo del funanbulismo dialéctico y para tratar de arrojar, como siempre, una sombra de sospecha, deslizaron que podrían no haberse pitado, como dijo el propio Torres tras el segundo, que fue un clamoroso derribo de Montoya a Benzema.

Lo primero que me asaltó al oír aquello de «si nos atenemos al reglamento». ¿Significa pues que hay un ordenamiento paralelo o algún tipo de legalidad futbolística al margen a la que habría que atenerse para que esos penaltis no se pudieran pitar? Por tanto, si no es al reglamento puro y duro, ¿en base a qué se rige esta gente entonces a la hora de enjuiciar las acciones de los partidos?

Finalmente, el partido de Mestalla acabó con una brillante victoria por 1-4 pero la prensa del Régimen intentó enturbiar ese gran triunfo con una falsa polémica que no existió debido al hecho, inédito eso sí pero correcto, de que al Madrid le pitaron dos penaltis a favor. Qué barbaridad…

La maldita «socialización del atraco»

Sin embargo, y en mi modesta opinión, lo peor no quedó ahí. Lo peor, cuando ocurren estas cosas, especialmente si hay un atraco culé por medio, es la práctica habitual de la llamada táctica de la tinta del calamar, es decir, extender la sombra de la sospecha y deslizar que «todos roban», cuando no es así.

La famosa máxima goebbelsiana de que una mentira repetida mil veces acaba por convertirse en verdad, se aplica en su máximo rigor siempre que hay un escándalo arbitral con el Barça como beneficiario y protagonista. Y en este caso, había que buscar una fórmula para lo que yo denomino «socializar el atraco»

¿Y en qué consiste eso? Muy sencillo, es una vieja táctica periodística que intenta hacer ver a la gente que los escándalos arbitrales a favor del Barça suelen ir acompañados de otros similares a favor de otros equipos grandes, aunque siempre se quieren referir al Real Madrid en exclusiva.

De esta forma, lo que vivimos ayer en el Nou Camp, unido a «lo ocurrido» en Mestalla (como si hubiese ocurrido algún escándalo favorable al Madrid) no fue pues un hecho aislado donde el Barça volvió a disfrutar del «comodín de la llamada» sino fruto de una suma de errores arbitrales a favor, una vez más, de los grandes, lo que debería invitar a pensar que todos los grandes roban.

O dicho de otra forma y como tanto le gusta decir a ese «madridista ilustre» que es Manolo Lama, los grandes no tienen derecho a quejarse de los árbitros.

Una gran mentira, un trola colosal pero que no sólo el Trilero Mayor del Multiverso -como acertadamente denomina Richard Dees al ínclito narrador de la COPE- se dedica a propalar por el mundo, como si de una verdad absoluta y revelada se tratase.

No, favorecer esa mentira es algo muy habitual en compañeros de profesión igualmente mentirosos y manipuladores que, para tapar un nuevo escándalo arbitral en Can Barça (y el de ayer ante el Alavés, lo es), hay que meter al Real Madrid en la ecuación, venga o no a cuento.

Y ayer no fue menos. Pero siendo indignante el tratamiento informativo que recibieron ambos partidos, lo que hizo anoche la gentuza de Estudio Estadio -que encima está pagado con nuestros impuestos (de los antimadridistas a los que se dirige y de los que se nutre y de los que somos madridistas, dicho sea de paso) cruzó todas las líneas rojas de la indignidad profesional.

En un alarde de fariseismo incomparable, el equipo de Estudio Estadio tuvo los santos cojones de publicar una encuesta en su cuenta oficial de Twitter preguntando a qué equipo le habían favorecido más los árbitros este fin de semana, si el Real Madrid o el Barça, dando carta de naturaleza a un hipotético atraco madridista al Valencia que nunca existió. Y por supuesto, adivinad qué resultado ganó…

La prensa y el «mal de muchos…»

A eso hay que unir las crónicas y resúmenes de prensa (radio, TV y papel) de la práctica totalidad de los medios nacionales que, en el caso televisivo es aún más sangrante porque en todos los medios se vendió con pompa y boato el hecho de que al Madrid le pitaron dos penaltis a favor en la primera mitad que, por supuesto, le permitieron abrir la lata y ganar el partido, pero sin entrar siquiera a valorar que dichos penaltis fueron claros e indiscutibles (o casi).

Como tampoco entraron a valorar que Montoya, que al margen de los dos penaltis cometidos, se despachó un auténtico carnaval de patadas que, pese a todo, le permitieron acabar el partido sin ninguna amonestación en su haber.

Ni que Bale, por hacerle el gesto de las gafas al juez de línea se llevase una amarilla pero Zaza, a pesar de llevarse un balón con la mano de forma intencionada, se dirigiese airadamente al colegiado Estrada Fernández diciéndole «qué has pitado, qué has pitado hijo de puta», tampoco fuese amonestado.

Lo único que trascendió al final de todo es que el Real Madrid ganó por culpa del árbitro, como el Barça del que lo más que se han atrevido a reflejar hoy los resúmenes es que Umtiti cometió penalti y, en algunos casos, que el primer gol de Messi proviene de un fuera de juego de Alcácer.

Por contra, y a diferencia del partido de Mestalla, donde nadie quiso hablar del juego del Madrid, en el partido del Nou Camp todos, sin excepción, pusieron el acento en la fortaleza defensiva culé, en su equilibrio y en la grandeza de Lionel Messi.

En este sentido, recomiendo encarecidamente escuchar la narración que hizo Carlos Martínez del gol y contraponerla con la de cualquiera de los goles del Real Madrid que nos venga a la cabeza, por muy brillante que fuese).

De la mano de Piqué en el segundo tanto azulgrana ni, por supuesto, de la enésima agresión impune de Luis Suárez (que sigue con su dudoso récord de golpes sin castigo en esta Liga) nadie quiso hablar y quien lo hizo -insisto, los menos- decidió correr un tupido velo, porque de esas cosas no toca y, como ocurre en Las Vegas, lo que pasa en el campo se queda en el campo. Y otra de gambas.

Por tanto, y como se puede ver, al final se vuelve a lo mismo y es poner en pie de igualdad lo ocurrido -siempre según la versión oficial- en Mestalla y en el Nou Camp, para poder decir al final que los dos grandes «robaron» o, insisto, que se ven beneficiados por las ayudas arbitrales.

L’Ommertá como respuesta ante el Barça

Por último, no quería pasar por alto el hecho de cómo reaccionan unos y otros ante los atracos en función de quién roba. Por lo general, cuando el Madrid ha sido beneficiado por algún error arbitral, algo que por suerte o por desgracia, no ocurre a menudo, se suelen abrir las puertas del Infierno y presidentes, jugadores rivales y prensa afín montan, por regla general, el gran pollo ante tamaña injusticia.

Recuerdo rajadas espectaculares de presidentes como el difunto Jaume Ortí del Valencia o Jokin Aperribay de la Real Sociedad, quien llegó incluso a bajar al vestuario de los árbitros para amenazarles. Técnicos como Paco Jémez, Bordalás o Marcelino o todo tipo de jugadores a los que, sabiamente, el Ricardo Rosety o la Mónica Marchante de turno le ha puesto el balón botando para que pongan a escurrir al árbitro y cuestione la victoria blanca.

Incluso he llegado a ver cómo salía a la palestra el propio Sánchez Arminio a laminar públicamente a un árbitro que, como Muñiz Fernández, dio con un error suyo la victoria al Real Madrid en Elche allá por 2013. De hecho, hasta un presidente como el del Villarreal se atrevió a sugerir que el Madrid había sobornado a un equipo arbitral completo con una bolsa de bolígrafos y pines del club.

Sin embargo, héte aquí que ni uno solo de estos entrenadores, especialmente el antes citado Abelardo (al que su ex-equipo ya atracó vilmente en la 2015/2016 de la mano de Clos Gómez cuando entrenaba al Sporting), no sólo no son cuestionados por los arbitrajes cuando se ven perjudicados ante el Barça.

De hecho, cuando el beneficiario de los errores, aun cuando sean groseros como lo de ayer, todos estos se van del campo con la mejor de sus sonrisas y enormemente comprensivos con los errores arbitrales. Que son humanos oye, y todos pueden equivocarse, qué le vamos a hacer…

La maldita inacción del club

De nada sirve que sólo en esta temporada, el Real Madrid haya sufrido las inclemencias arbitrales en al menos la mitad de los partidos disputados, viéndose gravemente perjudicado por los arbitrajes (Valencia en el Bernabéu, Levante, Betis, Girona, At. Madrid, Ath. Bilbao, etc.) con errores que, a la postre, nos han costado puntos vitales, especialmente en el primer tercio de la temporada.

Sin embargo, como dice el viejo refrán «ensucia que algo queda». Sólo falta que el Real Madrid se tome este tema con la seriedad que merece y, de una vez por todas, ponga pies en pared y se plante ante esta tomadura de pelo.

Mientras el club, como institución, no decida que ya es momento de dejarse pisotear por los que mejor viven a nuestra costa, no habrá nada que hacer.

Porque si no nos respetamos nosotros mismos, empezando por el Madridismo que mira para otro lado ante estos atropellos constantes y culpa a los nuestros en exclusiva de esta situación dantesca, no habrá paz ni tranquilidad. Ni sobre todo respeto. Ni de los Comités ni tampoco de la prensa.

 

1 comentario en ««Socializar» el atraco»

  1. brillante!!!! lo suscribo al 100 %. Siento una impotencia tremenda al ver lo que pasa semana tras semana, y como esta prensa basura es complice de este sistema corrupot, y aqui no pasa nada.

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