Crónica Real Madrid 3-1 PSG | Ida octavos de Champions League

Neymar y Cristiano Ronaldo, los auténticos protagonistas de ambos equipos | Real Madrid 3-1 PSG

Real Madrid 3-1 PSG: «Noche de Reyes»

El Real Madrid dio un paso de gigante en sus aspiraciones para clasificarse a la ronda de cuartos de final de la Champions League tras imponerse de forma brillante en una memorable remontada ante el París Saint Germain. El equipo que, según los grandes expertos del fútbol patrio (y desgraciadamente muchos madridistas) iba a ser nuestro verdugo, pero que fue derrotado en una de esas noches mágicas que pasarán a la historia del Madridismo.

Y pasará no tanto porque el juego desplegado por los de Zidane ni porque la remontada pueda equipararse en importancia o épica a tantas otras que hemos vivido de una forma u otra en el Bernabéu, sino porque pocas veces un colectivo, un equipo, un  conjunto de jugadores ha sido menospreciado que éste.

En  uno de los partidos más completos de los de Zidane este año, es cierto que el Madrid tuvo dos caras, incluso tres me atrevería a decir. Vimos al Real Madrid de fútbol de toque, presionante arriba y que basándose en posesiones largas logró dominar a su rival, como por ejemplo vimos el día del pasado Clásico. Pero desgraciadamente, vimos también a un Madrid desdibujado, a merced de su rival durante varios instantes del encuentro, especialmente en la segunda parte.

Pero como le suele pasar a este equipo, cuando suenan los acordes del himno de la Champions, se viste de gala y oropel, pero también esconde el mono de trabajo y, tras saber sufrir y mantener prietas las filas en los peores momentos, acabó desplegando el fútbol directo y vertical de partidos como el del Sevilla, Dépor y Valencia para llevarse el partido en los últimos minutos.

Zidane, al que en ocasiones con justicia, se le dieron más palos que a una estera por no saber leer los partidos, hoy le ganó completamente la partida a Unai Emery en el tablero de ajedrez de los banquillos.

Mientras que el técnico vasco volvió a ser esclavo de su patológico conservadurismo y fracasó estrepitosamente, dando un paso atrás con empate a uno justo cuando peor estaba el Real Madrid, Zidane entendió que el partido no necesitaba ya el fútbol de contención de Casemiro ni las cabriolas de Isco y con los cambios, realizados en los últimos 20 minutos, revolucionó el partido y se acabó llevando el gato al agua.

Zidane le ganó la partida a Emery en la lucha de los banquillos | Real Madrid 3-1 PSG

Por último, decir que como no podía ser de otra forma y con el recuerdo de aquel infame «Aytekinazo» flotando en el ambiente, el encuentro también tuvo su dosis de polémica.

Una polémica baldía y un discurso falsario ya que, a diferencia del arbitraje de Aytekin en el Nou Camp del pasado año, las jugadas reclamadas por Emery, hoy curiosamente más beligerante y crítico con el colegiado que tras el atraco de auqella «robontada», estuvieron bien señaladas.

Así pues, el penalti de Lo Celso a Toni Kroos que dio lugar al empate al filo del descanso fue bastante diáfano además de que pudo costarle la expulsión al centrocampista argentino del equipo francés, que se libró de una merecida segunda cartulina amarilla.

Al mismo tiempo, la posible mano de Sergio Ramos en el área blanca fue involuntaria. Especialmente si aplicamos el mismo rasero normativo que los mismos que hoy despotricaban contra Rocchi, se deshacían no hace mucho en mil y una explicaciones para razonar la involuntariedad de la mano de Umtiti ante el Alavés que pudo costarle dos puntos al Barça no hace mucho.

A por el PSG con los de Cardiff

Tras muchas especulaciones, Zidane volvió a sorprender una vez más con su «once» ya que, lejos de lo que se esperaba, el francés optó por una decisión muy arriesgada como fue la de apostar por el mismo equipo que arrancó en la famosa Final de Cardiff allá por el mes de junio de 2016, con el cambio obligado -eso sí- de Nacho en lugar del sancionado Carvajal.

Contra todo pronóstico, Bale se quedó en el banquillo en detrimento de Isco, que volvía al equipo titular tras varias jornadas de ausencia, lo que cambió el dibujo táctico por un claro 4-4-2 que, en vez de apostar por el juego directo y vertical que habíamos visto apenas cuatro días antes contra la Real Sociedad, lo hizo por un fútbol más de toque y de posesiones largas y horizontales.

Pero lo que sí estaba claro es que el Real Madrid iba a salir como lo hizo. Esto es, como un búfalo encerrado, con una intensidad  y un ritmo, especialmente en la presión, casi inéditos esta temporada.

Neymar volvió loca a la defensa madridista | Real Madrid 3-1 PSG

Con una defensa muy adelantada y una presión arriba absolutamente infernal, los de Zidane embotellaron al PSG en su campo durante el primer cuarto de hora de partido, al tiempo que las oportunidades se sucedían, ya que los de Emery se mostraban claramente incapaces de controlar el tsunami que se les estaba viniendo encima.

De hecho, ni tres minutos tardó el Real Madrid en avisar por medio de Cristiano Ronaldo tras un buen servicio de Isco, pero su disparo se marchó ligeramente escorado a la derecha de Areola, mientras el equipo continuaba robando balones, por medio de Kroos, Modric y Casemiro.

El susto de la noche llegó apenas el partido alcanzó sus primeros 10 minutos cuando Marcelo tenía que abandonar el campo entre grandes gestos de dolor, tras chocar con Dani Alves en un aparatoso golpe en el que daba la sensación que el lateral del Real Madrid había sufrido una luxación de su hombro.

Afortunadamente Marcelo pudo reincorporarse y se convirtió en un dolor de muelas por la banda izquierda, por la que entraba una y otra vez con bastante peligro, volviendo literalmente loco a Lo Celso, que bajaba constantemente a ayudar a Alves ante la imposibilidad del brasileño de controlar a su compatriota.

En el minuto 13 se produjo el primer sobresalto para el Real Madrid, cuando Neymar le ganó la espalda por vez primera a Nacho y acto seguido, en otra jugada muy similar, la internada de Yuri por la derecha acabó con un centro desviado a la izquierda de Navas al que no llegó Cavani, libre de marca por bien poco.

Aquello fue una especie de «aviso a navegantes» que obligó a los de Zidane a guardar mejor sus espaldas y a relajar una presión hasta ese momento asfixiante, lo que redundó en un mayor control de la pelota por parte del PSG y, por ende, una mayor sensación de equilibrio.

Cristiano Ronaldo estrelló un claro balón de gol en el rostro de Areola | Real Madrid 3-1 PSG

Un equilibrio que hizo que el partido entrase en una fase de mayor control aunque con la sensación de frío intenso en las gradas cada vez que Neymar, en un nivel de juego superlativo, encaraba a Nacho en su banda y trataba de combinar con unos desasistidos Cavani y Mbappe, casi inéditos.

Cristiano Ronaldo la tuvo en el minuto 25 en una falta directa que el afán de Isco, robando el balón a Verratti en el frontal del área y provocando la amarilla a Lo Celso, le puso en bandeja al portugués, pero su disparo se marchó por encima de la meta de Areola.

En una especie de lucha de titanes, Neymar congeló la sangre a los aficionados blancos cuando al filo de la media hora un slalom magistral acabó con un traspiés inoportuno justo cuando iba a disparar a puerta. Quizás dudó entre disparar o abrirle el balón a la derecha, donde esperaba completamente solo Mbappé pero, por unas cosas u otras, el astro brasileño perdió pie y su jugada acabó en nada.

Lejos de arredrarse, el Madrid dispuso de la mejor oportunidad de la primera mitad. Casi a continuación de la jugada de Neymar, Marcelo vio adelantada a la defensa parisina y se despachó un gran pase a la espalda de Kimpembe y Marquinhos que habilitó a Cristiano Ronaldo para plantarse solo ante Areola. Sin embargo e inexplicablemente, el portugués estrelló el balón contra el rostro del meta argentino, perdiendo un gol que ya se cantaba en la grada.

Pero el fútbol tiene estas cosas y casi sin solución de continuidad, en el minuto 33 apareció el hasta ese momento desaparecido Kyllian Mbappé para plantarse casi en el vértice del área pequeña madridista.

El francés abrió a Neymar que casi a puerta vacía se encontró con el pie milagroso de Nacho, pero con tan mala suerte que el rechace le llegó franco a Rabiot que, entrando desde atrás y absolutamente libre de marca apenas tuvo que empujar el balón a la red,  ante la pasividad de la segunda línea defensiva blanco.

Un duro varapalo y una mala noticia para los de Zidane, que habían fiado gran parte del éxito de esta noche a no encajar ningún gol. Y se notó, vaya si se notó. El nerviosismo se hizo patente no sólo en las gradas sino también en la defensa madridista, que perdió el sitio y se vio claramente desbordado por el ataque del PSG, centrado en su mayor parte en las botas de Neymar.

En el minuto 40 y, precisamente de las botas del brasileño salió el que pudo haber sido el segundo tanto parisino cuando un centro suyo al corazón del área provocó una pequeña melé en el área blanca que acabó con un disparo peligrosísimo de Cavani que salvó milagrosamente Sergio Ramos con el pie cuando el balón se colaba en la meta de Navas.

Lo Celso cometió penalti por derribo a Kroos en esta jugada | Real Madrid 3-1 PSG

Lo que nadie puede reprochar al Real Madrid es falta de espíritu combativo  y, en vez de esperar al descanso y revisar su planteamiento en la segunda mitad,  los de Zidane, lejos de entregar la cuchara tan pronto, continuaron a la búsqueda del empate. Y a punto estuvieron de lograrlo en el minuto 44 pero Areola sacó una mano inverosímil para desviar a córner un disparo envenenado de Benzema desde la frontal del área.

Un premio, el del empate, que curiosamente, y con el tiempo casi cumplido, se encontró cuando Kroos, en labores de extremo izquierdo, se adentró en el área del PSG y tras deshacerse de Lo Celso, fue agarrado con ambas manos y derribado por el jugador argentino.

Un penalti tan claro como absurdo que Rocchi señaló sin dudar y que Cristiano Ronaldo acertó a transformar, con un duro lanzamiento por bajo y a la derecha de Areola que nada pudo hacer para pararlo a pesar de su estirada.

La revolución empieza por las bandas

Con los mismos protagonistas sobre el terreno de juego, la segunda parte arrancó con un PSG con las líneas más adelantadas y, sobre todo, con un inspiradísimo Neymar que apenas tardó cuatro minutos en brindarle un magnifico gol a Mbappé pero el disparo raso del galo se encontró con las manos de Navas, en la que fue su primera gran intervención de la noche.

Poco a poco, y en lo que parecía un calco de la segunda mitad del reciente Clásico liguero, el Madrid fue aculándose cada vez más, la presión desapareció como por encanto y, bien por cansancio, bien por el empuje del PSG, que había dado un paso al frente, lo cierto es que la pelota cada vez le duraba menos a los de Zidane y más a los de Emery.

Pero lo peor, la sensación de peligro era creciente en los ataques del PSG y cada vez menor en las escasas ocasiones que el Real Madrid conseguía cruzar la medular del campo.

En el minuto 55 se produjo la segunda gran jugada polémica de la noche cuando en pleno repliegue madridista, un disparo a bocajarro de Rabiot se encontró con el brazo, muy pegado al cuerpo, de Sergio Ramos cuando se colaba dentro. Una jugada rapidísima en la que además, el camero estaba encogiendo el brazo, por lo que entiendo que el colegiado italiano acertó al señalar la involuntariedad de la acción, a pesar de las airadas protestas de los jugadores bleus.

Momento en que CR7 transforma el penalti que dio lugar al empate | Real Madrid 3-1 PSG

En esos momentos, la sensación de peligro en cada ataque parisino iba en aumento, con un Madrid cada vez más roto, con las líneas más separadas y una defensa prácticamente encajada en su portería. Neymar seguía intratable y sólo las ayudas constantes de Varane, Ramos -imperial anoche- y Casemiro, cada vez más lento y cansino, lograban mantener a raya al ataque del PSG.

El Madrid apenas lograba llegar al área parisina y, de hecho, la única oportunidad que tuvieron los blancos llegó gracias a una pillería de Luka Modric, el único centrocampista madridista que parecía minimamente entonado en esta segunda parte.

A punto de cumplirse la hora de partido, el croata  se marcó un espectacular «piscinazo» ante Rabiot que no sólo forzó un libre directo peligroso para el Real Madrid sino que provocó la amarilla del joven canterano francés. Sin embargo, Cristiano Ronaldo, que sigue negado en este tipo de lanzamientos, estrelló el balón en la barrera.

En plena fase de dominio francés, sin embargo, llegó un hecho que a la postre fue decisivo para el devenir del partido. En el minuto 66, y con el Real Madrid a su merced, en vez de dar un paso hacia delante e ir a por el partido, Emery optó por sacar del campo a Cavani y reforzar la medular con la incorporación de Meunier.

Efectivamente, el PSG metió más «madera» en su centro del campo pero, por contra, retiró del campo al jugador uruguayo que, si bien es cierto que apenas había tocado el balón , estaba siendo muy eficaz en su labor de fijar a los centrales y favorecer las entradas por banda de Neymar y que tanto peligro estaban generando durante todo el partido.

Aquello liberó a Ramos y Varane y, sobre todo, a Marcelo que a partir de ese momento comenzó a brillar de nuevo con luz propia y a canalizar casi todo el ataque blanco, sorprendiendo por velocidad al centro del campo y la defensa francesa.

A todo esto, en el minuto 69 Zidane dio entrada  a Bale por Benzema, como alternativa a esa superioridad en el centro del campo, y poco a poco fue equlibrando el partido ya que, aunque sin demasiado éxito, el galés le ganó la espalda a Yuri un par de ocasiones aunque en fuera de juego.

CR7 anotando su segundo gol de la noche | Real Madrid 3-1 PSG

Con el encuentro cada vez más equilibrado, aún tuvo un par de oportunidades el PSG, En apenas dos minutos, Ramos salvó in extremis un remate de Kimpembe en la frontal del área pequeña aprovechando un barullo defensivo.

E inmediatamente después,  una nueva galopada de Neymar por la banda izquierda rompió a la defensa blanca. Sin embargo su centro-chut, pegado al palo izquierdo de Navas no encontró rematador por centímetros ya que ni Mbappé ni Alves, que se habían tirado con todo, no alcanzaron a rematar a puerta vacía.

Esa jugada fue el principio del fin del PSG ya que Zidane, viendo las debilidades defensivas del equipo galo, especialmente por las dos bandas, dio en la diana con un doble cambio en el minuto 79. El técnico francés dio entrada a Lucas Vázquez y a Marco Asensio por Isco y Casemiro y rompió el partido.

Ni un minuto llevaban en el campo cuando una gran jugada de Lucas Vázquez habilitó a Bale en el área pequeña pero el disparo del galés fue desviado por Areola a córner. Por su parte ,y sólo tres minutos más tarde, Asensio, volcado en la banda izquierda centró a la frontal del área para que Cristiano Ronaldo intentase rematar.

Se le anticipó Alves pero el portugués, muy bien en la presión y a pesar del intento del brasileño por engañar al árbitro forzando una patada de Cristiano que nunca se produjo, provocó la pérdida del esférico y que éste volviese a acabar en las botas de Modric, que reorganizó de nuevo el ataque blanco abriendo hacia la banda izquierda.

De nuevo con Asensio como como protagonista, el mallorquín encaró a Meunier y con algo de fortuna intentó batir a Areola por bajo. El rechace del meta acabó cayéndole a Cristiano Ronaldo, que seguía la jugada y con la rodilla empujó al fondo de la red.

Un duro golpe para el PSG que en apenas unos minutos había pasado de cazador a presa y de claro dominador a dominado, absolutamente sometido por el fútbol veritcal y vertiginoso que habían aportado Lucas y sobre todo Asensio, que en unos pocos minutos en el campo se había convertido en dueño y señor de la banda izquierda.

Marcelo celebrando el tercer gol del Real Madrid | Real Madrid 3-1 PSG

Ese dominio se hizo aún más patente cuando en el minuto 86 una excepcional triangulación por esa banda entre Marcelo, Kroos y Asensio acabó con el mallorquín rompiendo la espalda de la defensa del PSG y abriendo al vértice izquierdo del área pequeña.Allí esperaba Marcelo, completamente solo para disparar con más fe que tino y su disparo se coló por encima de la cabeza de Areola tras tocar en el muslo de Marquinhos, asestándole el golpe de gracia a los de Emery.

Sin embargo, el PSG no había dicho su última palabra y se marchó con todo hacia delante para acortar distancias. Y a punto estuvo de lograrlo hasta en dos ocasiones.

La primera, en las botas de Mbappé quien, en el minuto 88 se encontró un regalo de la defensa blanca para plantarse solo ante Navas pero su disparo flojo y abajo lo sacó el meta «tico» sin demasiados apuros.

La segunda, con el tiempo ya cumplido, corrió a cargo de Neymar, quien logró rematar cerca del área pequeña un gran centro desde la izquierda de Marco Verratti pero un providencial Sergio Ramos logró desviar a córner.

Un córner que, dicho sea de paso, ni siquiera dio tiempo a sacarse ya que Rocchi decidió señalar el final del encuentro, haciendo realidad un maravilloso sueño como era no sólo el de la victoria blanca sino por un resultado que, sin duda, hace soñar a la afición blanca (ayer sencillamente maravillosa, antes, durante y después del partido, salvo por el detalle de unos pitos a Benzema) y deja la eliminatoria en clara ventaja para el Real Madrid.

Ahora toca esperar tres semanas en los que el Real Madrid esperamos que aproveche el impulso de este encuentro para encontrar su sitio en la Liga y al menos centrarse en su lucha por el subcampeonato.

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