Real Betis 3-5 Real Madrid: «El Real Madrid del Dr. Jekyll y Mr. Hide»

El Real Madrid se ha llevado tres importantes y trabajados puntos del Benito Villamarín, en una victoria tan emocionante como digna de la mejor película de suspense que no habría firmado ni el mejor Alfred Hitchcock.
Un partido vibrante, al menos como espectador, pero que llevó a los de Zidane de un extremo a otro, como en una montaña rusa, de la máxima dejación de funciones a la mayor intensidad a lo largo de los 90 minutos y que tuvo a Marco Asensio como principal protagonista.
En una temporada en la que la maldita pegada blanca ha brillado por su ausencia, hay que reconocer que el Real Madrid contó con una «potencia de fuego» que hacía tiempo que no se veía pero no es menos cierto que también ha mostrado una preocupante endeblez defensiva que le ha llevado a ser un equipo poco fiable atrás.
Hoy los de Zidane han encajado tres goles -que podría haber sido alguno más de no haber mediado una gran actuación de Keylor Navas, que se suman a la preocupante cifra de 26 goles en los 23 partidos de Liga que llevamos disputados hasta la fecha. Es decir, una media superior al gol por partido, impropia de un equipo que aspira a ganar títulos.
Dimisión en bloque
El partido nos dejó un equipo inicial alejado de lo que vimos ante el PSG, muy similar al de las grandes goleadas. Esto es, un 4-4-2 de corte muy ofensivo.
La defensa contaba con la novedad de la vuelta de Carvajal al «once» y la presencia de Nacho, incrustado en el eje de la defensa en detrimento de Varane. Un centro del campo buscando velocidad, con Marco Asensio y Lucas Vázquez por las bandas, Kovacic y Casemiro, en lugar del lesionado Kroos y Modric, al que Zidane dio un merecido descanso y con Bale y Cristiano Ronaldo en punta, asegurando un también más que merecido descanso para Benzema.

Es decir, un equipo creado para salir a la contra ante un equipo como el Betis, que como se vio desde el primer minuto, apostó por una propuesta de fútbol de toque, rápido y vistoso ante el que Zidane optó por nadar y guardar y la ropa, sabedor de que su defensa adelantada más tarde o más temprano iba a dejar huecos que la verticalidad de sus jugadores debería aprovechar en todo caso.
Y así fueron los primeros minutos. Quique Setién lanzó a su equipo hacia delante, a base de una presión muy alta desde su línea ofensiva, con el fin de dificultar la salida de balón del Real Madrid. Zidane, viendo el percal -y de forma muy inteligente- decidió renunciar a tocar y comenzó a abrir el campo buscando la espalda de la defensa verdiblanca a base de rapidez por las alas, con la dupla Carvajal-Lucas Vázquez por la derecha y la Asensio-Marcelo, con las ayudas de Bale y Marcelo por la izquierda, generando superioridad.
Con un fútbol bastante horizontal, con un redivivo Joaquín moviéndose entre líneas, el Betis dominó el partido pero sin apenas profundidad ya que el Madrid, con las líneas bien prietas, se mantenía agazapado a la espera de asestar su primer zarpazo, como así se produjo.
Como si estuviese escrito en el mejor guión de una serie norteamericana de éxito, a la primera que los de Zidane tuvieron la oportunidad de encontrar la espalda, se llevaron el premio gordo en forma de gol.
En el minuto 10, un excelente centro de Marcelo desde la izquierda se paseó por el área verdiblanca. En la otra punta de área grande, el balón le cayó a Lucas Vázquez y centró a Cristiano Ronaldo quien, a la altura del punto de penalti y, ante la pasividad de la defensa bética, se fabricó un misil de corto alcance al que Adán, a duras penas, sí logró rechazar y Marco Asensio, que seguía la jugada cabeceó desde el punto de penalti y sin oposición al fondo de la red a puerta vacía.

Ese gol, en teoría, le daba la razón a Zidane acerca de su planteamiento y, ya con el Betis en teoría más volcado sobre la meta de Navas, le tendría que ofrecer más posibilidades de contragolpe a los jugadores madridistas. Y a punto estuvieron de lograrlo un minuto más tarde cuando Ramos cabeceó fuera por poco un córner.
A partir de ese momento y, cuando todo el mundo pensaba que el partido estaba donde el Real Madrid quería, ocurrió algo inesperado pero no por ello inédito en este equipo. Los de Zidane directamente dimitieron en bloque del partido y, como si éste ya hubiese finalizado, se marcharon al vestuario. No físicamente, como es de suponer, pero sí mentalmente.
Los de Zidane desistieron de competir. Le dieron el balón al Betis, sucumbiendo a su presión, al tiempo que descuidaron la defensa, hasta el punto que Joaquín, que cumplía su partido 700 en Primera División, parecía Garrincha y Junior por la banda izquierda verdiblanca, parecía Finidi y volvía loco a Carvajal en el uno contra uno.
De repente, el Real Madrid se diluyó como un azucarillo en el agua y se quedó a merced del Betis, dado que incluso se perdió la opción de salir a la contra ya que apenas sí les duraba el balón en los pies a unos desacertadísimos Kovacic y Casemiro y el equipo era incapaz de hilar tres pases seguidos.
Casi sin querer, los de Zidane acabaron embotellados en su campo y los del Betis empezaron a rondar con cada vez más peligro la meta de Navas. La primera gran oportunidad verdiblanca llegó en el minuto 20 cuando Mandi cabeceó fuera un magnífico córner botado por Joaquín.

La segunda gran ocasión de los sevillanos llegó apenas tres minutos después, con un gran disparo desde fuera del área de Loren al que Navas respondió sacando una excelente mano abajo para desviar a córner un balón que se colaba pegadito al poste derecho de meta «tico».
Con el Madrid absolutamente fuera del partido, tan solo un minuto después, el Betis volvió a tener el empate en las botas de Joaquín, pero su lanzamiento de falta directa, directo a la escuadra, fue respondido con una acrobática intervención de Keylor Navas, para mandar el balón a la esquina.
En pleno desbarajuste madridista, y para colmo de males, en el minuto 28 Marcelo se rompió al intentar evitar un córner y tuvo que dejar su puesto a Theo Hernández, que se sumó al despropósito defensivo madridista.
Un desbarajuste -y un despropósito- que tuvieron su digno colofón en la jugada que dio lugar al empate verdiblanco en el minuto 32 cuando una jugada aparentemente sin peligro, en un balón que no controló Asensio tras un rechace lejano de Ramos, Joaquín pudo controlar completamente solo desde el banderín de córner de la banda derecha madridista. Sin oposición, el veterano extremo verdiblanco se despachó un gran centro que Mandi cabeceó en plena área pequeña adelantándose a Casemiro para anotar el empate.
Lejos de espabilar, los de Zidane siguieron sesteando, sin dar síntomas de mejoría y los de Setién siguieron dominando a placer. Sólo un grave error en la salida de balón de Bartra en el minuto 36 pudo romper el partido. Casemiro robó el balón al central catalán en la zona de tres cuartos del ataque madridista y se plantó solo ante Adán pero, inexplicablemente, en vez de encarar al meta bético, le cedió el balón a Cristiano Ronaldo que estaba en claro fuera de juego y, aunque el portugués llegó a marcar, el tanto no subió al marcador.

Y de un posible 1-2 se pasó al segundo gol verdiblanco ya que en la siguiente jugada, el Betis «bailó» literalmente al Madrid. En una jugada perfectamente trenzada por casi todo el equipo, Joaquín, perfectamente ubicado entre líneas, aprovechó el despiste defensivo de Carvajal para abrir a su izquierda para Júnior. El brasileño se plantó solo ante Navas, batiéndole por bajo, con tan mala fortuna que Nacho, que venía lanzado por detrás, se encontró con el balón y acabó introduciendo el balón en su propia portería.
A partir de ahí el partido cambió radicalmente de signo. Los de Zidane decidieron que, aunque tarde, ya era hora de volver al césped y, disputar el encuentro y empezaron a mover el balón con criterio y rapidez, disfrutando incluso de alguna oportunidad, como la que tuvo Cristiano Ronaldo en el minuto 41, pero su zurdazo lo atrapó Adán en dos tiempos.
Vuelve la pegada del Real Madrid
La segunda parte nos mostró un Real Madrid absolutamente transformado, con más presencia en el campo y un dominio de la pelota que, a pesar del disparo alto de Guardado en el minuto 47, obligó a los de Setién a dar un paso atrás y ceder el campo que, hasta ese momento, había disfrutado.
Así, en el minuto 49 un córner botado desde la derecha por Lucas Vázquez encontró la imperial figura de Sergio Ramos que, emergiendo de entres sus rivales, conectó un espectacular testarazo que batió por alto a Adán para hacer el empate.
Aquello supuso un duro golpe para el Betis, que veía cómo el trabajo de casi toda la primera parte se malograba a las primeras de cambio. Los de Setién, de la misma forma que le pasó al Real Madrid en la primera parte, fueron borrados del mapa por el juego, ahora sí, rápido y directo que los de Zidane empezaron a realizar.

Con un Betis totalmente desdibujado, las oportunidades para aumentar el marcador empezaron a caer del lado madridista como fruta madura. Gareth Bale dispuso de dos muy claras casi consecutivas pero en ambas ocasiones el galés se topó con Adán.
La primera de ellas, en el minuto 55, en una gran internada de Bale por la derecha que le permitió plantarse ante Adán pero el meta verdiblanco desvió con el pie a la esquina en una parada más propia de un portero de balonmano.
La segunda, un minuto después, llegó con un gran balón de Cristiano Ronaldo a la espalda de la defensa verdiblanca para explotar la velocidad del galés quien, en esta ocasión en la izquierda, se presentó ante Adán pero se escoró demasiado a la izquierda y Adán tapó bien y desvió a córner.
Un córner que, dicho sea de paso, Iglesias Villanueva no concedió y la protesta de Bale, en absoluto desmadrada y a años-luz de las que, por ejemplo, Luis Suárez hace en cada partido, le costó una amarilla.
En el minuto 59, en pleno zafarrancho madridista, llegó el tercero tras una auténtica delicatessen de Dani Carvajal. El lateral de Leganés se marcó una espectacular slalom por su banda, dejando atrás hasta tres jugadores béticos. Tras ganar la línea de fondo abrió al centro del área para que Asensio cruzase de primeras con la izquierda al fondo de la red de Adán.

A partir de ahí, el partido fue un festival de juego para el Madrid, con un Betis derrotado y que había entregado la cuchara…y algo más, cuando en un balón dividido fuera del área entre Keylor Navas y Loren, el canterano verdiblanco le dejó los tacos en la espinilla al costarricense, en una muy fea acción que hizo peligrar su pierna y que le costó la amarilla al canterano verdiblanco.
En el minuto 66 llegó la teórica sentencia al partido cuando un buen pase de Casemiro al corazón del área fue recogido por Cristiano Ronaldo, que en apenas dos toques pudo acomodarse la pelota y disparar un durísimo lanzamiento a media altura que sorprendió a Adán.
Y digo «teórica sentencia» porque, contra todo pronóstico, y cuando todo apuntaba a una gran goleada madridista, los de Zidane volvieron a desconectarse del partido, a desaparecer y le devolvieron al conjunto verdiblanco el balón y el dominio del partido.
Casi sin querer, el Betis se encontró de nuevo con una ración inesperada de oxígeno que, evidentemente, no desaprovecharon.
En el minuto 70 un disparo de Fabián desde la frontal de área obligó a Keylor Navas a realizar una espectacular «palomita» para atrapar el balón cuando se colaba pegado a su poste derecho. Un par de minutos después, Guardado mandaba por encima del larguero un increíble disparo desde su campo que a punto estuvo de sorprender a Navas.
Con el Madrid absolutamente fuera del partido, algo que ni la entrada de Isco por Bale había logrado revertir, el Betis tuvo una nueva oportunidad en el minuto 83 con un disparo de Júnior dentro del área que Kovacic desvió con el brazo dentro del área.
Una jugada para la que algunos jugadores verdiblancos reclamaron penalti pero que no lo era porque, si bien es verdad que el balón impacta en el brazo del croata, éste lo tenía pegado al cuerpo por lo que acertó el árbitro en no señalar la pena máxima.

Sin embargo, aún hubo tiempo para la emoción porque en el minuto 84, un gran centro de Júnior desde la izquierda volvió a desnudar a la defensa madridista. No sólo porque el balón del brasileño se paseó tranquilamente por el área pequeña del Real Madrid sino porque nadie se percató que en la otra parte del área entraba Sergio León, que completamente libre de marca, batió a Navas por tercera vez en la noche.
Aquel gol envalentonó a los de Setién que, casi sin darse cuenta, se habían metido de nuevo en el partido hasta el punto que empezaron a soñar con un empate inesperado cuando al filo del tiempo reglamentario Joaquín estuvo a punto de anotar el cuarto en un golpe franco pero el balón salió por encima del larguero.
En paralelo, en el minuto 89 Zidane realizó un último y decisivo cambio cuando dio entrada a Karim Benzema en lugar de Cristiano Ronaldo y aquello, un movimiento que, como en el día del PSG, le salió perfecta al técnico francés.
En el minuto 92, Tello cometió un error infantil al intentar devolver el balón a su defensa ya que en vez de llegar a su destino, le cayó a Benzema en la frontal del área verdiblanca. El francés le abrió a la derecha a Lucas Vázquez quien devolvió el balón al punto de penalti y, de primeras, batió a Adán, instantes antes de que Iglesias Villanueva pitase el final del partido.
