¿Qué es el fútbol?

«El fútbol es un deporte en el que juegan once contra once durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania».

Comienzo con esta frase del histórico jugador inglés, Gary Lineker, en la que define el fútbol como un deporte en el que juegan 22 jugadores pero donde siempre acaba ganando la selección alemana. Una frase con tono amable, distendido y con un fondo de deportividad entre históricos rivales como los ingleses y alemanes.

Ayer desgraciadamente, esta frase dejó de existir. Ayer en Bilbao, mi querida Bilbao, el fútbol cobró otra definición; «un juego en el que 200 idiotas quedan para pegarse, emborracharse y destrozar mobiliario urbano». Me pregunto quién pagará los destrozos generados ayer.

El fútbol ayer se cobró una vida, la vida de un Ertzaina honrado que estaba trabajando para llevar un plato de comida a su familia. La realidad es que ayer no pudo volver a casa, porque 200 idiotas del Spartak y del Athletic se empeñaron en convertir Bilbao, en una ciudad en guerra.

Todos sabemos lo que ocurrió ayer, ultras de diferentes ideologías reventando la fiesta del fútbol sin ningún tipo de piedad y con la excusa de colores de dos clubes señores como el Athletic y el Spartak. Pero lo de ayer debe parar.

Estos energúmenos, por llamarlos de alguna manera, no representan a la afición de estos equipos. Estos cafres no son ni el Athletic, ni el Spartak. Estos sinvergüenzas no son aficionados al fútbol, y por eso hay que echarles.

La misión es fundamental, no hay vuelta atrás. Los clubes y la UEFA deben actuar. Las primeras medidas deben ser obligar a los clubes a echar a estos desalmados y a apartarlos de los eventos deportivos. Si los clubes no cumplen, FIFA, UEFA, RFEF, LFP y los distintos organismos deben expulsar a estos clubes de las competiciones oficiales, así hasta que los violentos desaparezcan del fútbol.

La siguiente visita a nuestra Villa será la del Marsella. Ya vienen otros angelitos, y nuestros angelitos les recibirán encantados de la vida. Nótese mi ironía. Espero que lo de ayer sirva como precedente para un futuro, un futuro que el próximo 15 de marzo citará en Bilbao a los desalmados de Herri Norte y a los ultras del Marsella. Otra oportunidad que tendrán de destrozar mobiliario, sembrar el pánico y todo ello con permiso de políticos y clubes deportivos.

Pero hay un atisbo de esperanza aún. El 90% de aficionados somos normales, deportistas, amantes de la cordialidad y de la fiesta del fútbol, con una rivalidad sana y deportiva, que se queda en los campos de fútbol. Somos nosotros quienes tenemos que enterrar a estos violentos y manifestar nuestra opinión públicamente y echarles de forma definitiva del fútbol. Solo nosotros podremos evitarlo. Solo la gente del fútbol podrá acabar con los ultras. Y así, el deporte triunfará.

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