
Cuando parecía que, una vez decidida la Liga, empezábamos a ver la luz en el tema arbitral y esos penaltis y goles cuando menos dudosos que no se pitaban hasta la segunda mitad del año comenzaban a pitarse, ayer volvimos a asistir al enésimo despropósito arbitral de la temporada.
El arbitraje del catalán Estrada Fernández, cuya designación en sí misma es un disparate al tratarse de un colegiado de una región cuyo principal equipo estaba directamente afectado por el resultado del encuentro de ayer, fue simplemente un completo disparate desde el punto de vista disciplinario.
En un partido en el que el Real Madrid únicamente se jugaba la honrilla de luchar por la segunda plaza liguera, habida cuenta que el título se encuentra ya en la buchaca culé, Estrada Fernández firmó un arbitraje muy propio de la secta Arminiana.
Esto es, tolerancia absoluta de la «intensidad» rival para con los nuestros, aplicación de un rasero diferente para las faltas de los de blanco.
Estrada Fernández y la Secta Arminiana
Como viene siendo habitual, tuvimos que ver cómo la primera amonestación del día, a pesar de que jugadores como Thomas, Juanfran o Godín habían hecho antes méritos más que de sobra para haber sido los primeros en recibir la tarjeta amarilla por sus respectivas acciones. Y lo más importante, una indignante inacción y pasividad absoluta en las jugadas polémicas en el área rojiblanca.
El colegiado catalán dejó sin sancionar al menos dos clarísimos penaltis en el área del Atlético, uno en cada parte. El primero, nada más empezar cuando Kroos fue derribado por Juanfran Torres y el segundo de ellos, ya en la parte final del encuentro, cuando Lucas Vázquez recibió un tremendo codazo en la boca por parte de Godín.

Además de un posible tercero, por una mano de Savic en un centro de Ramos para el que, 24 horas después, sigo esperando no ya la repetición -algo que el realizador de Bein obvió en el resto de la retransmisión- sino en los resúmenes diarios en todas las cadenas de TV.
Sin embargo, toda esa indignación que vivió el madridismo viendo cómo una vez más -y ya van unas cuantas esta temporada- un árbitro nos privaba de los tres puntos a base de dejarnos de pitar penaltis claros como el cristal, no ha tenido su debida canalización por parte de la institución que, lejos de protestar airadamente por el enésimo atraco arbitral, sigue optando por agachar la cabeza y tragar como lo hacen los tragasables del Circo Price.
La inacción institucional como reacción ante el atraco sistemático
El domingo volvimos a asistir al deprimente espectáculo de ver como nuestro Director de Relaciones Institucionales, Emilio Butragueño Santos, despreciaba el tema arbitral y decía que él no hablaba de los árbitros. Un discurso sospechosamente similar al sostenido por nuestro capitán y algunos de nuestros más reputados futbolistas, que optaron por un perfil bajo en sus declaraciones en zona mixta.
Y es que, sorprendentemente, pues no es norma habitual de la casa, ni en la Casa del Fútbol ni en Can Roures, donde por regla general el tema arbitral sólo se usa para preguntar a los rivales del Real Madrid cuando creen tener un solo motivo para sentirse agraviados, Natalia Torrente le preguntó a Butragueño por el arbitraje infame de Estrada
Sin embargo y, aunque no me cogió de sorpresa, en vez de aprovechar la ocasión para «despacharse» a gusto, el que fuese hábil delantero blanco, eludió la pregunta y el tema pasó al olvido.
Exactamente igual que hizo Miguel Pardeza hace ya cinco años, cuando el salvaje David Navarro le rompió la ceja a Cristiano Ronaldo, en una acción criminal que encima había quedado impune y el entonces directivo blanco casi acabó pidiendo perdón ante los micrófonos de Canal Plus por existir.
Evidentemente, esa dejación de funciones llevada a cabo por la directiva blanca en lo que respecta a los arbitrajes no es nueva y, aunque quizás no era el mejor momento para abrir ese melón ya que se debió haber hecho hace ya tiempo, lo cierto es que llueve sobre mojado.

Sin embargo, nunca es tarde para dar un puñetazo encima de la mesa, aun sabiendo que ya no va a servir para nada, y transmitir un mensaje de hartazgo por parte del club, poniendo pies en pared para que, por lo menos, se nos respete como el equipo histórico y representativo de la Liga española que somos.
De nuevo, el blanqueamiento mediático
¿Y por qué digo esto? Muy sencillo, porque conociendo el percal de nuestra infecta prensa deportiva, cooperadora necesaria en este maldito Régimen corrupto que llevamos años sufriendo, especialmente desde 2004, estaba claro que la prensa no iba a tardar en «blanquear» este evidente atraco sufrido por el Madrid e incluso, los más osados, tratarían de darle la vuelta a la tortilla y hacer ver que el atracado fue el Atleti.
¿Que no es posible? Pues desgraciadamente sí lo es. No habían pasado ni dos horas desde el pitido final y Thomas Partey abrió el fuego, afirmando de forma absolutamente desvergonzada que en el Bernabéu «siempre pasan cosas raras».
Unas declaraciones que, como no podía ser de otra forma, fueron rápidamente aprovechadas por los arteros periodistas de cámara del Régimen para abrir estúpidos debates sobre qué equipo pudo haber sido más perjudicado por el árbitro en el derbi, si el Real Madrid o el Atlético… sí, el Atlético de Madrid.
Un equipo, cuyo único agravio arbitral fue una contra que Estrada invalidó por un posible fuera de juego de Vitolo, absolutamente inexistente, cuando el balón cruzaba el centro del campo blanco pero pegado a la banda derecha.
Una jugada que sabe Dios cómo habría acabado, pero que los atléticos aprovecharon para reclamar como una grave ofensa ya que, según ellos, daban por hecho que habría acabado en gol, aun cuando Vitolo estaba a más de 40 metros de la portería de Navas y había hasta tres defensas blancos siguiendo la jugada a una distancia, cuando menos, razonable para abortar aquel contragolpe.
Pues bien, a raíz de las declaraciones de Thomas se montó toda una operación de «blanqueo» del arbitraje de Estrada Fernández que llevó a los presuntos expertos arbitrales a negar la evidencia y decir que el penalti sobre Kroos no había sido (he llegado a escuchar que la pierna del alemán «choca» con la de Juanfran y que buscaba el contacto).

Pero, en el colmo del descaro y la desvergüenza, he tenido que oír a los «gurús» de esto del fútbol que Lucas Vázquez golpeó con su cara el codo de Godín, quien -pobre de él- tenía que ir con los codos desplegados para ganar la posición y fue el delantero gallego quien se encontró con el brazo doblado del uruguayo, que no pudo hacer otra cosa que golpearle.
Sí, los mismos que hace nada reclamaron airadamente un penalti a favor del Atleti mientras bramaban rayos y truenos cuando, en una jugada muy similar, el meta del Valencia, Neto, impactaba sobre el rostro del mismo Godín haciéndole perder tres dientes. Ayer Lucas Vázquez tuvo más suerte ya que » sólo» sufrió la rotura del labio inferior…
En todo caso, nada nuevo bajo el sol ya que, como ocurrió en el partido de ida en el Wanda Metropolitano, fue Sergio Ramos el que golpeó con su nariz la bota de Lucas Hernández y por eso el camero acabó con el tabique nasal destrozado.
¿Hasta cuándo, Sr. Real Madrid?
Por tanto, y ante esta situación absolutamente dramática, yo sólo quiero y exijo de mi club que nos defienda.
Que ya está bien, que ni siquiera nos van a dejar luchar por la segunda plaza. Que nos han descabalgado a gorrazos arbitrales de la lucha por el título, con arbitrajes lamentables, perpretrados por colegiados debidamente seleccionados por el Arminiato y aún seguimos con las mismas.
Incluso cuando, ya sin nada en juego, han logrado maquillar las cifras de penaltis a favor con faltas máximas pitadas ahora y que, para más inri, lo son. Sólo para que luego, los «estadístticos de guardia» de las cadenas de radio y TV, nos espeten que el Real Madrid es el equipo al que más penaltis le han pitado esta temporada.
Fernández Borbalán, Hernández Hernández, Undiano Mallenco o Mateu «Te queremos Victoriano» Lahoz y demás «hermanos mártires». Colegiados con los que, casualmente, el Real Madrid tiene el peor ratio de victorias y que, en un sorprendente giro del criterio seleccionador por el Comité Técnico de Arbitros, nos llegaron a pitar hasta dos y tres veces en la misma vuelta, con el resultado por todos conocido.

¿Que ahora es demasiado tarde quejarse? Seguramente, ya que todo el mal está hecho pero, sobre todo, ahora que habrá elecciones para la presidencia de la RFEF, habrá que tratar de evitar que quien acceda al cargo, bien sea Larrea o sea Rubiales, ambas criaturas del más rancio Villarato, nos sigan destrozando.
Por este motivo, exijo del club que dé el necesario puñetazo encima de la mesa y que, de una vez por todas, cese esta campaña de acoso y derribo en nuestra Liga para que, por lo menos, podamos luchar en igualdad de condiciones que el resto.
Que luego al Madridismo se le llena la boca con la cantinela de que si una Liga de nueve y tal, pero es que este ambiente ya se ha vuelto irrespirable y esta situación, al menos tras la persecución vivida este año durante más de 20 jornadas, ya resulta del todo punto insostenible.
Y exijo que el Real Madrid tenga una presencia y una representatividad en los Comités y en los centros de decisión federativos de los que actualmente carece y sea un contrapeso al poder omnímodo que, actualmente y por distintos motivos, tienen el FC Barcelona y el Atlético de Madrid.
Porque hasta que el Real Madrid no tenga el peso institucional que merece en la RFEF, cada temporada, sobre todo a medida que el club siga cosechando éxitos fuera de nuestras fronteras, la montaña será más alta de escalar ya que los esbirros federativos nos lo pondrán más difícil cada año y la tarea de ganar una Liga en nuestro país será misión casi imposible.
Real Madrid TV, pieza clave en la «reconquista»
Para la guerra mediática, cuestión bien diferente, desgraciadamente soy bastante más pesimista ya que no veo una solución clara ni a corto ni a medio plazo, aunque en este sentido, hay que reconocer que, aunque lentamente, desde el club se van dando pasos.

Pequeños, sí, pero al menos en la buena dirección. Tras el programa «90 Minuti,» el hecho de introducir el audio de Real Madrid TV para dejar de padecer los comentarios absolutamente sectarios y antimadridistas de la caterva del Plus (Carlos Martínez, Robinson y Maldini) y ahora de Bein Sports, es un primer y prometedor paso adelante, además de un ejercicio de higiene mental ciertamente necesario para cualquier madridista que se precie.
TAsí pues, todo pasa por potenciar Real Madrid TV como canal institucional. Para ello hay que sacar más pronto que tarde a Roures de ahí. Erradicar ese caballo de Troya culé que el propio club decidió regalarse es vital para el crecimiento del canal, con el fin de hacerlo despegar y convertirle en un medio a la altura de lo que somos, el mejor equipo del mundo.
Hasta que eso no se produzca, seguiremos domingo sí y domingo también lamiéndonos las heridas y blasfemando en hebreo por los desmanes sufridos,
Con la complacencia del propio club, que seguirá aceptando como buenos los malos tratos federativos de la misma forma que muchas mujeres sufren del desgraciado Síndrome de la Mujer Mlatratada, reconociendo que nos pegan, pero «sólo lo normal» y que en el fondo, nuestro maltratador nos quiere.
