Crónica Real Madrid 1-1 Athletic de Bilbao: «Pólvora mojada

El Real Madrid salvó in extremis un valioso punto de su estadio ante el Athletic de Bilbao, en un partido en el que mereció muchísimo más pero en el que volvió a adolecer de una preocupante falta de gol además de encontrarse con un magnífico Kepa, que paró ayer lo que no había venido haciendo en las últimas jornadas ligueras.
Los de Zidane llevaron el peso del encuentro, dominaron con claridad la posesión pero sobre todo masacraron a disparos la meta vizcaína pero sin ningún éxito, entre otras cosas por la desastrosa puntería de los blancos, que dispararon hasta 29 tiros a puerta -de los cuales 10 fueron entre los tres palos- y sólo uno, y casi al final del partido, fue al fondo de la red del Athletic.
Lo que sigue siendo una constante, triste y peligrosa por cierto, es la deriva que ha alcanzado el balance defensivo madridista y, sobre todo, la extraordinaria facilidad con la que sus rivales marcan.
Ayer, sin ir más lejos, el Athletic sólo necesitó tres tiros entre los tres palos para anotar el gol que les puso por delante en el marcador y que además condicionó seriamente el transcurso del encuentro ya que los de Ziganda, una vez que marcaron, se dedicaron el resto del partido a encerrarse con orden y convertir su zaga en un auténtico muro.

Una pared contra la que, dicho sea de paso, se estrellaron una y otra vez las decenas de centros laterales que, casi como único recurso, no pararon de intentar los jugadores blancos, en una peligrosa carencia de ideas ofensivas que ya lastró sobremanera el equipo al inicio de la temporada y que volvimos a ver, por ejemplo, en los partidos contra el Atlético de Madrid o la Juventus, equipos que como ayer el Athletic, se cerraron y apenas ofrecieron facilidades.
Por lo demás, decir que el gol de Cristiano Ronaldo, anotado de un espectacular taconazo, además de para salvar los muebles le permitió igualar su mejor racha anotadora desde que está en España, al conseguir anotar en nada menos que 12 partidos consecutivos y un total de 22 goles, que suponen una espectacular media de casi dos tantos por partido.
La endeblez defensiva del Real Madrid condicionó el partido
Zinedine Zidane volvió a optar por el 4-4-2 clásico, con dos extremos puros y veloces para romper el poblado sistema defensivo del Athletic. Con la defensa de gala, dos mediocentros puros como Kroos y Modric, Lucas Vázquez y Asensio por las alas y con Benzema y Cristiano Ronaldo en punta.
Una apuesta por el vértigo y la rapidez en la circulación de pelota que tan buenos resultados le ha venido dando en partidos, especialmente en casa, como Sevilla, Deportivo, etc. y se notó prácticamente desde el saque inicial.
Con un Athletic completamente agazapado atrás, renunciando al balón y con un entramado defensivo que cerraba todas las opciones por el centro, los de Zidane se dedicaron a mover con rapidez la pelota de banda a banda, aprovechando la superioridad ofrecida por las parejas Carvajal-Lucas y Marcelo-Asensio.

Sin embargo y a pesar del evidente dominio madridista, fue el Athletic quien tuvo la primera oportunidad en el minuto 7 cuando un error de concentración de la defensa, en concreto de Marcelo, que vio cómo un pase filtrado de Raúl García le ganaba la espalda y Mikel San José, completamente libre de marca, encaró a Navas, que se lució por abajo para sacar la pelota.
Una oportunidad que fue rápidamente contestada por el Real Madrid que empezó su particular via crucis de cara al marco de Kepa, cuando Cristiano Ronaldo, a pase de Carvajal, estrelló un espectacular testarazo contra el larguero rojiblanco.
Pero el Real Madrid tiene estas cosas. Es tan sumamente poderoso en ataque como endeble en defensa y así, en el minuto 11, llegó un nuevo error de concentración, en este caso de Ramos, cuya pasividad fue clave para que el pase filtrado por Córdoba a su espalda le llegase franco a Iñaki Williams. El delantero vasco se plantó solo ante Keylor y le picó el balón por encima con suavidad, batiéndole en su salida.
De nuevo tocaba remar en contra y una vez más, por un fallo de concentración o de tensión defensiva, impropio en un equipo que aspira a ganarlo todo.
El Athletic, que ni en el mejor de los escenarios, se imaginaba encontrarse por delante en el Bernabéu con tan solo 10 minutos disputados, redobló su estrategia y se centró aún más en defender. Renunció al balón y aunque presionaba con fuerza, se limitó a cerrar todas las vías de escape posible, obligando a los de Zidane a buscar las bandas como único recurso.

A partir de ese momento, pues, el Madrid se hizo dueño y señor del partido y con un ritmo parsimonioso, intentaba buscar los posibles recovecos que la nutrida defensa vasca se había empeñado en cerrar.
Así, comenzaron a caer las primeras oportunidades pero siempre con disparos lejanos, como un voleón espectacular de Marcelo que blocó Kepa y otro muy similar desde la derecha de Marco Asensio, que se marchó por encima del marco.
En pleno monólogo de juego del Real Madrid y, llegados a la media hora de juego, Kepa le sacó una espectacular mano a un no menos espectacular remate de cabeza de Varane tras una magistral falta botada por Toni Kroos desde la izquierda, pero estaba claro que éste no era el día.
El Madrid veía cómo poco a poco pasaban los minutos y las continuas incursiones de sus extremos morían una y otra vez en las botas o en la cabeza de los centrales, que se anticipaban a los movimientos de los delanteros. Así le pasó a Lucas Vázquez en el minuto 36, cuyo maravilloso slalom por la derecha le permitió ganar la línea de fondo pero su centro al corazón del área no encontró a nadie para rematar la jugada.
Una jugada muy similar a la que protagonizó cinco minutos después y por la misma banda Marco Asensio. El balear sorteó a sus rivales pero en esta ocasión optó por disparar pero Kepa se volvió a lucir con una increíble parada abajo, para mandar el balón a córner, en la que fue la última jugada de peligro de la primera mitad.
Dominio infructuoso del Real Madrid en la segunda mitad
La segunda parte comenzó con el Real Madrid volcado sobre el área de Kepa pero, como en el primer tiempo, el dominio madridista seguía siendo totalmente infructuoso, con constantes ataques por la bandas y córners sin ton ni son que se estrellaban reiteradamente contra la defensa rojiblanca.

Es más, a diferencia de la primera parte, aun cuando el Real Madrid dominaba a placer, la sensación de peligro era menor ya que el Athletic redobló la presión en el centro del campo, lo que dificultó la circulación de pelota y ralentizó sensiblemente el juego, cada vez más polarizado hacia las bandas y, sobre todo, más previsible.
De hecho, y como ocurrió en el primer período, los dos primeros sustos los dio el Athletic y de nuevo provocados por la falta de tensión e intensidad de los zagueros blancos, muy pasivos durante toda la noche.
Así, en el minuto 55 Keylor tuvo que hacer una salida desesperada a los pies de Williams cuando éste se quedaba completamente solo tras ganarle nuevamente la espalda de Marcelo. Pero fue en el minuto 63 cuando el Athletic gozó de una inmejorable ocasión, o mejor dicho, de dos, y de nuevo ocasionada por la pasividad de los zagueros.
De Marcos, arrancó en posición más que dudosa por la derecha cuyo centro raso se paseó con total tranquilidad por el área pequeña hasta caer en las botas de turraspe, que disparó contra el cuerpo de Carvajal. El rebote la cayó a Raúl García, totalmetne desmarcado en el punto de penalti y su disparo se estrelló contra el larguero.

A todo esto, el Real Madrid continuaba enredado en centros inanes desde las bandas y en intentos de disparo que se estrellaban contra el mar de piernas que poblaba la frotnal del área rojiblanca.
Sólo una vez lograron los de Zidane ganarle la espalda a la defensa del Athletic con una gran contra dirigida por Benzema que abrió a la derecha para la carrera de Cristiano Ronaldo quien, en el momento de armar la pierna y con la posición ganada, Núñez cargó sobre el portugués, derribándolo.
Una jugada muy protestada por los jugadores blancos y por la grada, que consideraban que aquello no había sido una carga legal sino que le empujó con el hombro, pero no sirvió para nada y el balón acabó fuera de línea de fondo.
Ante la imposibilidad de generar más fútbol,en el minuto 69 Zidane dio entrada a Isco y a Bale por Benzema, absolutamente desaparecido durante el partido y Asensio, que tampoco brilló en la segunda parte como se esperaba y el Real Madrid intentó mover la bola con más criterio pero era imposible.
Empecinados como estaban en los constantes centros desde las bandas, Isco se movió mejor entre líneas pero seguía faltando ese último pase, por lo que Cristiano lo intentó en una gran jugada personal pero su disparo, raso y flojo, lo atrapó sin problemas Kepa.

En pleno zafarrancho, Isco mandó a las nubes desde la frontal del área y minutos más tarde Lucas Vázquez remató mordida una gran asistencia del malagueño desde la izquierda, en la que fue la penúltima oportunidad madridista, que veía cómo el tiempo avanzaba y sus pases laterales morían constantemente en la defensa del Athletic.
Hasta que en el minuto 86, un disparo lejano de Modric desde fuera del área se coló entre la nube de jugadores de ambos equipos que hacían del área una zona absolutamente intransitable y, Cristiano Ronaldo, con suma habilidad, metió el tacón para desviar ligeramente el balón lejos del alcance de Kepa.
El gol suponía un claro mérito para los esfuerzos de los de Zidane, y supuso una explosión de júbilo en el estadio que veía cómo otros tres puntos iban a volar del Bernabéu esta temporada, pero sobre todo, porque pensaban que la remontada aún era posible.
Sin embargo y a pesar de los esfuerzos de los blancos, el Athletic no se descompuso en los últimos minutos y siguió con su entramado defensivo que, unido al cansancio por el enorme esfuerzo, ambos equipos firmasen unas tablas que, visto lo visto, hicieron poca justicia a lo visto sobre el césped.
Eso sí, se puede intentar sacar una lectura positiva de lo ocurrido y es que, aprovechando la sorprendente derrota del Valencia en casa ante el Getafe, el punto obtenido ha servido para incrementar un poco más su ventaja sobre el equipo ché en su lucha por la tercera plaza, de modo que ahora es de tres puntos más el goal average.
