Después del angustioso partido de la ida en Múnich, un nefasto partido contra un Leganés que no se jugaba nada y aun así retrata un vez más a ciertas estrellas como Benzema; el Madrid debe afrontar el partido de vuelta contra el Bayern de Múnich como si fuera el partido más importante de toda la temporada.
Eso se debe a que el equipo tiró la Liga en Enero y cayó eliminado contra todo un Leganés en la Copa. Por ello y para arruinar el alirón del F.C Barcelona, el Bernabéu debe ser una olla a presión. Todos los que asistan al templo del fútbol deben de crear un ambiente mágico, de esos que según sale el Bayern, se eche hacia atrás. Una de las claves para ganar el partido e ganarlo desde antes de que comience, desde el recibimiento de los jugadores en la Plaza de los Sagrados Corazones, pasando por una buena realización de un buen tifo una vez ya en el campo.

Una vez creado ese ambiente mágico en el Santiago Bernabéu, el resto del peso recae en nuestros jugadores. Como ya ha dicho Zidane, el partido contra el Bayern debe ser el partido de la temporada, porque como ya se sabe, el Madrid ni juega las finales, sino que las gana, pero para ganarlas, antes debe llegar y el último peldaño que queda es este partido de vuelta. Ese peldaño es nuestro billete hacia la decimotercera copa de Europa.
Viendo el partido de ida, se podría pensar que el Madrid lo tiene hecho, pero no hay que olvidar que nos la jugamos contra un equipo que ha ganado la copa de Europa cinco veces y que además, tiene ganas de revancha después de los dos meneos que les dimos en las temporadas 2013/2014 y 2016/2017. Por ello no hay que confiarse, pero hay que tener en cuenta una cosa, y es que somos el Real Madrid y que la Champions es nuestra competición.
