Rodrygo Silva de Goes, o simplemente Rodrygo, es la última perla brasileña que fichó por el Real Madrid. El joven jugador de 17 años encaja perfectamente en la nueva política de fichajes del club.
El Madrid llegó a un acuerdo por Rodrygo con el Santos – club donde estuvo toda su adolescencia – en la última semana. El joven llegará al Madrid en la temporada 19/20, cuando ya tendrá 18 años, por un montante total de 45 millones.
Una información curiosa es que él aún cursa el último año del ensino medio por la noche, llegando a perder clases en días de juegos, generalmente en los miércoles.
Elegido la revelación del último Campeonato Paulista, Rodrygo desde temprano ya parecía ser un jugador diferenciado, ya que en 2011 firmó un contrato con Nike luego después de hacer un gran torneo en New York. Ese contrato permitió que Rodrygo se convirtiera, en aquella época, en el jugador más joven a firmar con una marca de fútbol.

Llamado cariñosamente por los fans brasileños de «Rayo da Vila» (Vila hace referencia al estadio del Santos, que se llama Vila Belmiro), el joven juega de extremo izquierdo, pero también puede jugar de extremo derecho o delantero centro. Algunas de sus cualidades son la velocidad y la habilidad con la pelota en los pies. Cuando él está en la cancha, se nota tiene una gran capacidad de vencer el uno contra uno, demostrando gran rapidez en la ejecución de regates para pasar por los rivales.
Rodrygo debutó profesionalmente con el Santos en 4 de dezembro de 2017. Desde entonces lleva 9 goles y 2 asistencias en 31 encuentros disputados. El jugador también tiene pasaje en la Selección Brasileña U17, donde marcó 3 goles en cuatro partidos.
La joven perla es considerada por muchos como la mayor perla de las divisiones inferiores de Santos desde Neymar y en tan poco tiempo ya es adorado por los hinchas del club brasileño. Es importante resaltar que Rodrygo es un jugador centrado y que jamás estuvo involucrado en casos de indisciplina.
La contratación de Rodrygo es un gran acierto, como en su vez fue Vinícius Júnior. Los dos son considerados dos de las principales joyas brasileñas de esa generación brasileña.
