
El Comité de Disciplina de la UEFA ha concluido el expediente incoado a Sergio Ramos por forzar su segunda amarilla durante el partido de Champions League entre el Real Madrid y el Ajax y ha decidido suspender al defensa madridista con dos partidos.
Una dura sanción, a la que habría que añadir un partido más, procedente de la acumulación de tarjetas, al cumplir su ciclo correspondiente. Por tanto y, a menos que prospere el recurso que va a presentar el club, el camero se perderá no sólo el partido de vuelta ante el Ajax en el Bernabéu la próxima semana, sino que además se perderá unos hipotéticos cuartos de final en su totalidad.
Recordemos que Sergio Ramos recibió una tarjeta amarilla prácticamente al finalizar el encuentro antes citado tras una dura entrada sobre Dölberg y el colegiado esloveno Skomina no reflejó incidencia alguna en el acta. De esta forma, todo había quedado olvidado y el sevillano no jugaría la vuelta ante el Ajax y entraría en la fase decisiva de la Champions libre de tarjetas.
Sin embargo, Ramos cometió la tremenda torpeza de reconocer abiertamente ante las cámaras de televisión que había forzado la tarjeta con el fin de entrar «limpio» a cuartos de final.
«Viendo el resultado mentiría si dijera que no la he forzado, es algo que tenía presente y no es por subestimar al rival ni pensar que la eliminatoria se ha pasado, en el fútbol te toca tomar decisiones complicada y lo he decidido así», afirmó el camero ante las cámaras de Cuatro.
Unas declaraciones que luego quiso matizar en una entrevista en el diario Marca, sin demasiado éxito debido a que las cámaras de Gol TV desvelaron 24 horas después unas conversaciones entre Ramos y Solari grabadas durante el partido en el que el sevillano le preguntaba a su entrenador si forzaba o no la tarjeta.
