
Real Madrid 3-2 Inter de Milán: «Jugando con fuego»
El Real Madrid ha salvado sobre la bocina el segundo de sus match-balls para continuar con vida en la Champions League, después de coquetear con el desastre durante una segunda mitad francamente para olvidar.
Y es que los de Zidane dilapidaron una ventaja sustanciosa sobre el Inter de Milán, que llegó a ser de dos goles al filo de la media hora de partido, tras un gran arranque del equipo y que acabó empatando después de una penosa segunda parte, en la que incluso pudo salir derrotado.
Sin embargo, en un arranque de talento y tras introducir tres cambios que a la postre fueron decisivos, una fabulosa combinación entre sus jóvenes brasileños acabó por darle la victoria con un gran tanto de Rodrygo a falta de 10 minutos para el final.
Una victoria que vuelve a dejar muchas dudas sobre el juego del equipo y su capacidad de concentración en algunos momentos clave pero que, afortunadamente y con independencia de cómo se haya jugado, le da al Real Madrid tres puntos clave que le permiten seguir vivo en la Champions, con cuatro puntos y a sólo uno del actual líder del grupo, un sorprendente Borussia Mönchengladbach, que arrasó por 0-6 en su campo al Shakhtar Donetsk.
Lo peor de todo, las nuevas alarmas sobre el estado físico de Eden Hazard. El belga volvió a acabar lesionado, tras una nueva entrada alevosa, en este caso de Brozovic afortunadamente no sobre su tobillo maltrecho, si bien cuando fue sustituido, dejó el campo con una más que evidente cojera.
Un buen Real Madrid… durante media hora
Sorprendentemente, aunque es verdad que tampoco tenía mucho donde elegir, Zidane no quiso sorpresas y tiró de su «once» de gala. Lucas Vázquez, sobre cuyo concurso hoy había muchas dudas dado que se retiró con molestias el sábado ante el Huesca, ocupó el lateral derecho y Asensio, la parte derecha del ataque, con el descanso esperado de Modric.

El Real Madrid salió enchufadísimo y con ganas de resolver por la vía rápida. Presionando la salida de balón de sus defensas, obligándoles a rifar constantemente la pelota y taponando sus alas con Mendy y Lucas Vázquez, especialmente entonado este último.
A los cinco minutos, Asensio estuvo a punto de inaugurar el marcador con un buen disparo tras una excelente jugada de Hazard, pero Handanovic sacó una espectacular mano para mandar el balón a córner y un par de minutos después, Valverde disparó por encima del larguero tras otra buena jugada.
Curiosamente, el Inter -que hasta ese momento apenas sí había podido cruzar el centro del campo- estuvo a punto de ponerse por delante en el minuto 9. En una contra en la que la defensa madridista adoleció de bastante contundencia, Perisic ganó fácilmente la línea de fondo ante un bisoño Lucas Vázquez y colocó un balón a la cabeza de Barella que se fue envenenando y acabó en el larguero de Courtois, tras un rechace del belga.
La jugada que siguió al córner, una nueva indecisión defensiva permitió a Lautaro encarar con facilidad a Ramos pero su disparo, raso y colocado, se encontró con la manopla salvadora de Courtois, en la última vez que se acercaron con peligro los de Conte a la meta madridista.
En el minuto 23 Fede Valverde la volvió a tener, ahora más clara aún, cuando su remate de volea, mordido, se marchó pegado a la escuadra de la meta de Handanovic después de una perfecta triangulación entre Lucas Vázquez y Benzema.
Pero no hubo que esperar mucho más para el gol madridista. Apenas un minuto después, un error en la cesión de Achraf a su portero fue aprovechada por Karim Benzema para capturar el balón y batir a Handanovic, tras esquivar su salida.

Era el justo premio a un Real Madrid con más ganas y más mordiente y que volvió a hacer diana en el minuto 32 cuando Sergio Ramos anotó el segundo con un espectacular cabezazo tras un saque de esquina botado por Kroos.
Pero hasta ahí duró el Real Madrid. No habían terminado de celebrar su gol cuando, tras una cómoda combinación del ataque interista culminó con una sensacional asistencia de tacon a cargo de Brozovic sorprendió a un ligeramente despistado Varane y Lautaro, que se encontraba libre de marca, batió por bajo a Courtois y acortó distancias.
A partir de ese momento, el Madrid acusó el golpe y empezó el nerviosismo y las inseguirdades, con un centro del campo que desapareció, huérfano de las jugadas de Kroos y de las ayudas de un superadísimo Casemiro y donde, a pesar de sus esfuerzos, Fede Valverde no era suficiente para recuperar el control
Aun así, no hubo grandes jugadas que reseñar en los minutos finales y el Madrid, necesitado urgentemente de árnica, se retiró al vestuario a reorganizar sus filas y afrontar una segunda parte que pintaba muy plácida pero que, como veremos, acabó por complicarse.
Sin orden ni concierto hasta que llegó la samba
Desgraciadamente, tras el descanso, lejos de ver a un Real Madrid parecido al de la primera mitad vimos a un equipo plagado de inseguridades y tremendamente desacertado, incluso en pases a muy corta distancia.

El balón apenas le duraba a los de Zidane, muy bien presionados por los de Conte y empezaron a recular cada vez más, debido entre otras cosas a un centro del campo desaparecido y unos atacantes que ya ni estaban ni se les esperaba.
El resultado fue un constante ataque neroazzurri que iba metiendo cada vez más al Madird en su área y el fantasma de la igualada pronto comenzó a revolotear por el Di Stéfano. Mendy, Ramos, Varane e incluso Courtois se la jugaban constantemente para sacar el balón ante la presión del Inter y encogían el corazón a los aficionados en cada regate y en cada pared dentro del área, aunque luego esos balones acabaron casi todos en los pies de los centrocampistas de Inter.
En el minuto 51 Brozovic «cazó» por detrás con un peligroso pisotón en el tobillo a Hazard quien tuvo que retirarse a la banda con evidentes gestos de dolor y, aunque volvió al campo con una clara cojera, tuvo que dejar su puesto en el campo a Vinicius, al igual que hizo el inoperante Asensio con Rodrygo en el minuto 63.
Un cambio vital visto lo visto porque apenas un par de minutos más tarde, la electricidad de Vinicius rompió a la medular italiana y combinó con Lucas Vázquez quien, desde la media luna del área grande, disparó con la puntera un gran chut que salió rozando el poste derecho de Handanovic.
Un pequeño respiro, sin duda, pero que no fue más que un espejismo: El Inter se acercaba cada vez con más peligro y claro, tanto jugar con fuego que al final uno se acaba quemando y el drama, una vez más, estuvo servido.

En el minuto 68, una nueva pérdida de Casemiro en la salida de balón propició el contraataque interista y tras una buena jugada entre Brozovic, que se anticipó a un dubitativo Ramos muy fuera de su posición, Lautaro y Perisic acabó con el remate flojo pero colocado del croata, que se alojó con suavidad en el fondo de la red de Courtois.
Con aún 22 minutos por delante y el Real Madrid totalmente fuera del partido, muchos empezamos a dar incluso por bueno un punto en casa, ante la perspectiva de un gol que podría dejarnos fuera de la Champions en la tercera jornada de esta Fase de Grupos
Sobre todo cuando Lautaro, primero, y Perisic inmediatamente después, volvieron a disponer de sendas ocasiones para rematar la faena y darle la vuelta al partido. Sobre todo el argentino, quien estuvo a punto de marcar pero su remate, tras un mal despeje de Mendy, salió rozando la cruceta de Courtois.
Ante la inoperancia del centro del campo, donde sólo Valverde intentaba taponar, sin éxito, la enorme vía de agua existente, Zidane dio entrada en el minuto 78 a Modric en el partido por Kroos, totalmente desparecido en esta segunda mitad y al menos, su criterio y su pausa, ayudaron a parar la hemorragia ya que, al menos, el Madrid dejó de sufrir las acometidas interistas.
Y cuando todos, como digo, dábamos por bueno el empate, visto lo visto, en el minuto 80 ocurrió lo inesperado. Vinicius, en la única ocasión que tuvo espacios a los que atacar, rompió a la defensa por la izquierda y centró un excelente balón al corazón del área donde apareció Rodrygo para empalmar un magnífico balón que batió por alto a Handanovic.
Un palo durísimo para los de Conte, que acusaron definitivamente el golpe y se vinieron abajo, hasta el punto que bien pudieron acabar perdiendo por más goles, de no ser porque Benzema no anduvo fino en la resolución.

Dos minutos después del gol, el delantero francés falló de forma inexplicable un gol cantado en boca de gol tras una gran asistencia de Lucas Vázquez y ya en el descuento, su disparo raso lo desvió con muchos problemas Handanovic a córner, después de un espectacular pase de Modric.
Y así, de nuevo, casi sobre la bocina, el Real Madrid volvió a salvarse tras caminar durante muchos minutos por el filo de la navaja y estos tres importantes puntos, en un partido catalogado en la previa por el propio Zidane como «una final», se quedaron en casa y permiten seguir intactas casi todas sus opciones de clasificación para la ronda de octavos.
