
Real Madrid 2-0 Borussia Mönchengladbach: «Este muerto está muy vivo»
El Real Madrid de Zidane ha vuelto a lograr algo que, hasta hace unas pocas fechas, parecía imposible. Y no me refiero únicamente al hecho de clasificar al equipo para la fase de Octavos de Final, algo que parecía complicado especialmente tras el lamentable inicio en la Fase de Grupos, sino que dicha clasificación ha sido por la puerta grande, como primeros.
Una cuestión que no es baladí, habida cuenta que el hecho de ser primeros excluye de forma automática un posible cruce con cualquiera de los «cocos» de la competición, como Bayern Munich, Manchester City, Juventus, etc. Y porque además, se da la circunstancia de que el Real Madrid ha sido el único representante español que se ha podido clasificar como líder de su grupo, tras el enorme petardazo del Barça ante la Juventus en el último partido de esta fase.
Por tanto, misión cumplida para los de Zidane, con más luces que sombras y ahora, a esperar qué nos depara el sorteo que el próximo lunes 14 de diciembre decidirá los cruces en Octavos de Final.
Y es que, al igual que en las otras «finales» de esta fase, como los dos compromisos ante el Inter de Milán, el Real Madrid firmó probablemente el mejor partido de la temporada, superando incluso la lección táctica infligida a los italianos en sus dos encuentros y superando al Borussia, hasta ayer mismo líder del grupo, en todas sus líneas.
Una primera parte primorosa
Con una interpretación magistral del juego colectivo, la presión adelantada, el trabajo solidario y una correcta adecuación del juego por las bandas, con unos Lucas Vázquez y Rodrygo sensacionales, el Real Madrid dio buena cuenta y por la vía rápida del Borussia Mönchengladbach.

A pesar de que Carvajal se había recuperado, Zidane apostó por la continuidad de Lucas Vázquez, en estado de gracia últimamente, en el lateral derecho y por la vuelta de Vinicius y Rodrygo en los extremos, además de la recuperación de Ramos en el eje de la zaga.
Si a eso le unimos a un Modric, que parece haberse bebido dos garrafas del agua de la fuente de la Eterna Juventud y un Kroos, magistral en la dirección del equipo, el Real Madrid funcionó como un reloj suizo y ganó sin problemas ni apreturas. Es más, de no haber sido por Sommer y los postes, la victoria pudo (y debió) haber sido bastante más holgada.
En el minuto 8 el Real Madrid abrió las puertas de par en par con una magnífica internada de Lucas Vázquez como un cuchillo por su banda y el centro, absolutamente delicioso, acabó en la cabeza de Benzema, que alojó el balón prácticamente por la escuadra derecha de Sommer.
Con el Real Madrid absolutamente dominador del juego, con una presión asfixiante que hacía inviable cualquier intento borusser de montar cualquier contra, la pelota estaba casi en todo momento en el campo alemán, con Modric impartiendo doctrina y con Rodrygo y Lucas Vázquez percutiendo constantemente por la banda derecha, haciendo mucho daño.

El único «lunar», por poner alguna pega, la ausencia total de Casemiro, de cuerpo presente en el campo pero absolutamente fuera de sitio, con errores infantiles y sin apenas acierto ni contundencia.
La única oportunidad para los alemanes llegó en el minuto 23, cuando tras una pérdida de Lucas Vázquez en el centro del campo, Plea logró ganarle la espalda a Varane con facilidad y se plantó solo ante Courtois. Sin embargo, el delantero picó en exceso la pelota por encima del meta y el balón se marchó ligeramente desviado a la izquierda de la portería.
Un mero espejismo porque el Borussia no volivó a cruzar prácticamente el campo y todo se jugó en la zona de peligro alemana, con el Madrid volcado por las bandas, que se intercambiaron durante un rato entre Vinicius y Rodrygo.
En el minuto 30 y, precisamente, fruto de una nueva jugada por la derecha entre Modric y Rodrygo, precipitó un magnífico servicio del brasileño desde la banda que remató de nuevo Benzema de cabeza al fondo de la red de Sommer, con la misma precisión que podría haberlo hecho el mismísimo Santillana.
Era el premio más justo a un magnífico partido del equipo en todas sus líneas. Y que sin duda mereció haber sido más amplio. No fue, desde luego por falta de oportunidades.
En el minuto 38, una nueva incursión por la derecha entre Rodrygo y Lucas Vázquez acabó con otro gran pase del gallego que Modric, en el área pequeña, remató al palo tras rozarla levemente Sommer con la yema de sus dedos.
Es más, el Real Madrid tuvo tiempo de anotar un tercer tanto, justo al filo del descanso, pero el excelente remate de Modric a la escuadra del meta borusser quedó invalidado por la posición antirreglamentaria de Varane en el inicio de la jugada.
La segunda mitad, un calco de la primera
Tras el descanso y a pesar de que el Borussia trató de darle un vuelco al partido dando entrada a dos hombres (Zakaria y Lazaro por Embolo y Wendt) pero la cosa no cambió demasiado.

Ya avisó Benzema a los tres minutos con un nuevo testarazo, ciertamente suave, tras un nuevo centro de Rodrygo que acabó en las manos de Sommer, quien se volvió a lucir a los pocos minutos con una espectacular parada a un zurdazo de Kroos desde la frontal del área que buscaba la escuadra derecha.
Rodrygo también dispuso de una gran oportunidad de ampliar el marcador en el minuto 68 tras una gran jugada colectiva iniciada en la banda izquierda por Vinicius, pero el balón se marchó lamiendo el palo derecho de Sommer.
Sommer tuvo tiempo de volver a lucirse en el minuto 72 cuando le sacó una majestuosa mano al portentoso remate de cabeza de Ramos desde el punto de penalti, tras otra nueva delicatessen de Toni Kroos por la izquierda.
La mala suerte quiso que el rechace le cayese a Benzema y su disparo, con rabia, impactase en el larguero y botase ligeramente fuera de la línea, perdiéndose de nuevo el tercer tanto de la noche.
Con el Borussia más pendiente de lo que estaba pasando en el Olímpico de Kiev entre el Shakhtar y el Inter de Milán (que en esos momentos discurría con empate a cero, resultado que metía a los alemanes en el bombo de Octavos) el Real Madrid dio entrada a Arribas, que debutaba en la máxima competición y a Marco Asensio, por Rodrygo y Vinicius en el minuto 74, pero ya no se movió el marcador.

Eso sí, hubo tiempo para un tercer disparo a la madera del Di Stéfano cuando, en el minuto 78, Lucas Vázquez pudo redondear su magnífica actuación con una excelente jugada personal que culminó con un gran derechazo, que se estrelló violentamente contra el poste de la meta alemana.
No hubo tiempo para más. El Madrid se hizo dueño y señor de la pelota en los últimos 10 minutos y dominó a placer, casi bailando a los alemanes y tras dos minutos de prolongación, el Real Madrid culminaba su trabajo firmando una victoria que, unida al agónico empate a cero con el que finalizó el Shakhtar Donetsk-Inter, le daba a los de Zidane el liderato del grupo y a los alemanes la segunda plaza y todos contentos.
