
Real Madrid 2-0 Granada: «Una nueva victoria con oficio»
El Real Madrid ha conseguido sumar su sexta victoria consecutiva ante un gran equipo, el Granada, que no le puso en absoluto las cosas fáciles a los de Zidane, especialmente en la primera mitad y en el que la única nota negativa ha sido la lesión de Rodrygo.
Diego Martínez le planteó al Real Madrid una auténtica encrucijada táctica, en la que maniató desde el primer minuto a los blancos, con un entramado defensivo y una presión adelantada que funcionaron como una gran tela de araña en la que los jugadores madridistas cayeron una vez tras otra.
Sin embargo, tras unos minutos de duda en la segunda parte, los de Zidane reaccionaron y, arrastrados por el empuje y el coraje de Carvajal y el talento de Asensio, que ayer sí se pareció mucho a aquel jugador que nos maravillaba no hace mucho, logró reaccionar y recuperar su juego, especialmente desde que se puso por delante con el gol de Casemiro.
Pero, de forma inexplicable, y como si de un extraño deja vu se tratase, el equipo perdió equilibro y fondo en los últimos 10-15 minutos y, como en los partidos contra el Athletic y el Eibar, acabó aculado en su área y casi pidiendo la hora, hasta que, en la última jugada y en este caso de la mano de Benzema, se pudo cerrar el partido con un gran gol.
Un Real Madrid atenazado por la presión del Granada
Zidane optó por el conservadurismo y, sabedor de la importancia de este compromiso, volvió a optar por su «guardia pretoriana» y, salvo la baja obligada de Luka Modric, que obligó a meter en el «once» a Fede Valverde, la alineación fue prácticamente la misma de estos últimos partidos.

Pero a diferencia de estos encuentros, sobre todo el último ante el Eibar, el Madrid no salió con la frescura (ni de ideas ni de piernas) y desde el primer minuto se pudo ver cómo se le atragantaba la presión adelantada de los rojiblancos, provocando problemas muy serios para sacar la pelota desde el primer minuto.
Es más, cuando apenas se llevaban disputados poco más de 30 segundos de partido, dicha presión provocó un error infantil de Varane en la salida de balón ante Roberto Soldado. El ex-madridista se plantó solo en el área y cedió hacia el punto de penalti para que Puertas se precipitase y mandase el balón arriba, con todo a favor para haber abierto el marcador.
Respondió Benzema a los dos minutos con un disparo cruzado al lateral de la red, desviado ligeramente por Vallejo y un poco después, Rodrygo disparó a las manos de Rui Silva, tras una buena pared con Benzema, pero aquello no era más que un espejismo.
Acto seguido, Courtois metía el miedo en el cuerpo a su propia parroquia con un error monumental en la salida ante Kennedy, tras un robo en la presión del Granada, pero afortunadamente, el delantero nazarí se complicó en exceso la vida y no acertó a batir al meta belga.
Desde ese momento, el partido entró en una compleja telaraña urdida por los jugadores de Diego Martínez, por la cual era prácticamente imposible avanzar unos metros con claridad, con unos fuertes marcajes a jugadores clave, como Kroos o Valverde, e incluso sobre Ramos, que hacía que sacar el balón desde la defensa blanca fuese poco menos que un suplicio.

Así las cosas, el partido entró en una fase de juego trabado, en el que los de Zidane rara vez lograban trazar alguna jugada decente y con el Granada controlando el partido, eso sí, sin apenas generar peligro.
Sin apenas jugadas de interés, lo único destacable fue la lesión de Rodrygo en el minuto 36. El delantero brasileño ganó a la carrera a Foulquier y fue derribado (eso sí, sin sanción) por el defensor cuando iba a internarse en el área y cayó aparatosamente. Las alarmas saltaron cuando el joven jugador carioca se llevó la mano al muslo y, entre evidentes gestos de dolor, pidió el cambio de inmediato.
Rodrygo tuvo que abandonar el campo en camilla y fue sustituido enseguida por Marco Asensio. Pero, entre que el jugador balear salió al campo sin ni siquiera haber podido calentar y que el partido se enfrió aún más mientras atendían al jugador, no hubo tiempo para nada más reseñable en esta primera mitad.
Mejoría madridista y gol postrero para sentenciar el partido
La segunda mitad comenzó sin cambios. Ni de jugadores -salvo el citado de Asensio por el lesionado Rodrygo- ni de sistema y el Granada continuó controlando el partido, aunque si bien se notó un pequeño bajón en la presión que llevó a que poco a poco fuese soltándose el Real Madrid.
El punto de inflexión estuvo en una internada de Carvajal por su banda en el minuto 53, en la que a punto estuvo de emular aquel gol en la Supercopa de Europa de 2016 ante el Sevilla. Una jugada, hecha a base de empuje y coraje que contagió a sus compañeros, que parecieron empezar a creerse que se podía ganar sólo poniendo más corazón que el Granada.
Y así fue cómo empezaron a desmoronarse los de Martínez. En apenas dos minutos, el Real Madrid generó más peligro que en los 55 minutos anteriores. Primero, cuando Marco Asensio estuvo en un tris de anotar el gol de la temporada, rematando con la espuela un gran centro de Carvajal desde la derecha y, acto seguido, con una triple oportunidad consecutiva.

En el rechace del acrobático remate de Asensio, el balón le cayó a Mendy en la izquierda, quien cedió a Kroos. El alemán puso a prueba al meta nazarí con un gran disparo desde la frontal y el balón quedó muerto en el área rojiblanca. Asensio lo aprovechó y centró al corazón del área pequeña pero el remate a bocajarro de Valverde se estrelló en el portero y el posterior rechace le cayó a Benzema, quien libre de marca, remató por encima del larguero.
Eran, pues, los mejores momentos del Real Madrid, cuyos jugadores habían logrado sacudirse la presión del Granada y empezaron a mover la pelota con rapidez y acierto, y a encontrar cada vez más líneas de pase.
Al minuto siguiente, y fruto de una gran jugada por la izquierda entre Mendy y Asensio, el jugador mallorquín conectó un maravilloso centro desde la misma línea de fondo y Casemiro, poderoso en el salto y libre de marca, conectó un espectacular testarazo picado para batir casi en línea de gol a Rui Silva.
El tanto terminó de hundir al Granada, que se deshizo ante el empuje madridista que, con el marcador a favor y libre de presión podía afrontar mejor el último tercio del partido. Eso sí, no faltó el error de concentración típico nada más marcar, que permitió que el Granada estuviese a punto de empatar.
Al minuto escaso de haber anotado, un balón aparentemete inocente de Brice a la frontal del área trajo consigo un error colosal de Casemiro. El brasileño intentó despejar de espuela pero no llegó y le dejó el balón muerto para que Puertas, completamente desmarcado, obligase a Courtois a lucirse en la mejor oportunidad del Granada de todo el partido.
A partir de ahí, el encuentro se «durmió», con un Granada incapaz de hacer daño y un Real Madrid que, sólo a base de jugadas a balón parado o buscando las contras, trató de sorprender, sin éxito. De hecho, sólo Varane, con un remate franco de cabeza a la salida de un córner, logró llevar algo de peligro.

Fue a partir de los últimos 10-15 minutos, en especial desde que Zidane quitó a Valverde y a Lucas Vázquez por Isco y Vinicius, cuando el Real Madrid perdió nuevamente el «oremus». Y es que, es cierto que ni el gallego ni el uruguayo habían estado muy acertados pero su trabajo defensivo fue poco menos que estajanovista y con su salida, el centro del campo blanco desapareció.
Asensio pasó a ocupar el interior derecho, dejando a Vinicius la banda izquierda mientrsa que Isco salió con la idea de mantener la pelota en su poder el mayor tiempo posible. Pero ni una cosa ni otra funcionaron. El centro del campo madridista desapareció y el Granada acabó embotellando a los de Zidane en su campo.
Sin mucho acierto y sólo colgando balones al área, los de Diego Martínez llevaron el desasosiego al madridismo, que sin ver amenazada de forma exagerada su área, la sensación de que se acercaban cada vez más peligrosamente, era creciente.
Sin embargo, en el descuento y aprovechando que el Granada estaba ya volcado sobre el campo madridista, logró llevar la tranquilidad con tres contras casi consecutivas. En la primera, Isco no estuvo muy acertado y se lió a la hora de rematar un centro de Asensio. La segunda, con los mismos protagonistas, acabó con un disparo alto del mallorquín y a la tercera fue a la vencida.
En otra nueva contra, de nuevo llevada por la derecha, Benzema cogió el balón en la zona de tres cuartos del ataque madridista, se fue abriendo al centro del área y desde ahí, con un gran derechazo, alojó el balón junto al palo izquierda de Rui Silva.
Sin tiempo para más, Munuera Montero decretó el fnal del partido y estos tres nuevos puntos, vitales para seguir en la lucha por el título, se quedaron en casa.
