La Superliga Europea, una realidad que puede ver la luz en breve

El fútbol europeo se ha visto sacudido por un tremendo tsunami, cuyas consecuencias apenas sí se han empezado a sentir, al conocerse el importante paso adelante que se está gestando en el seno de varia de las más importantes ligas europeas para formalizar la ansiada -y sin duda controvertida- Superliga Europea.

Así pues, tal y como han informado varios medios como The Times y el Daily Mail en Reino Unido o el estadounidense New York Times, el proyecto de Superliga Europea va a ver la luz en breve y su imparable puesta en marcha será una realidad, al conocerse la «secesión» de al menos 12 equipos, que habrían dado el «sí quiero»  junto al consorcio financiero Key Capital para la constitución de la nueva competición continental, que como afirman dichos medios, será anunciada la próxima semana.

En concreto, además del Real Madrid, que es el club europeo que más ha luchado para sacar adelante la Superliga Europea, hasta cinco clubes de la Premier League (Manchester United, Manchester City, Arsenal, Liverpool y Tottenham Hotspurs), Juventus, AC Milan e Inter de Milán de la Serie A y, sorprendentemente, FC Barcelona -cuyo recién elegido presidente, Joan Laporta, manifestaba recientemente su posicionamiento contrario- y Atlético de Madrid, habrían firmado un compromiso con el citado consorcio financiero multinacional.

De las grandes Ligas, sólo el PSG, el Bayern Munich y el Borussia Dortmund habrían mostrado sus reticencias al proyecto y estarían en contra inicialmente a formar parte de esta nueva competición, aunque no se descarta en modo alguno que acaben sumándose al proyecto.

El formato de la competición ya esta definido. La Superliga estaría contaría inicialmente con 20 equipos de los cuales, y a imagen y semejanza de la Euroliga de baloncesto, 15 tendrían su participación asegurada en calidad de fundadores (los 12 antes citados más otros tres, cuyos nombres aún no han trascendido), mientras que los cinco restantes tendrían acceso tras participar en una fase clasificatoria previa.

Florentino Pérez y Andrea Agnelli, presidente de la Juventus, dos de los máximos impulsores de la Superliga

El eje vertebrador de este proyecto sería Key Capital, quien de la mano de JP Morgan, se habría comprometido al pago de una cantidad cercana a los 350 millones de euros por temporada a cada uno de estos equipos.

Unas cifras tremendamente alejadas de lo que actualmente vienen percibiendo actualmente por la UEFA a cuenta de su participación en la Champions League y que, en el mejor de los casos, podría llegar a los 90 ó 100 millones de euros para el campeón de la máxima competición europea.

Furibunda reacción de la UEFA y las grandes Ligas europeas

El mero anuncio de la posible llegada de la Superliga Europea ha generado una furibunda reacción por parte de la UEFA, que había previsto anunciar a bombo y platillo esta misma semana el nuevo formato para la Champions League y que entraría en vigor la temporada 2024/2025.

Una nueva Champions, con más equipos (pasaría de los 32 actuales hasta 36), más partidos y, en definitiva, más dinero para los participantes, con el fin de satisfacer las demandas de los equipos más grandes.

La Superliga obliga a la UEFA y a la FIFA a amenazar con graves sanciones

Sin embargo, con la amenaza de la Superliga sobre las cabezas de la UEFA y las distintas Ligas europeas, la reacción del colectivo futbolístico a nivel institucional no se ha hecho esperar.

Unos entes que verían peligrar su subsistencia en caso de que sus principales equipos la diesen de lado en detrimento de una competición supranacional que, a diferencia de la Champions, se jugaría cada semana y, por lo que parece, en prime time,

Así pues, tanto las distintas Ligas como la UEFA, en colaboración con la FIFA, han publicado un inédito pero contundente comunicado conjunto, en el que además de calificar a la Superliga como de «cínico proyecto», han amenazado con una serie de sanciones muy graves a todos los clubes (y a sus jugadores) que se sumen a este proyecto.

Desde la pérdida de sus ingresos televisivos por la distribución de sus partidos (que en algunos casos pueden llegar hasta los 50 millones de euros al año) hasta su expulsión de todas las competiciones europeas e incluso mundiales y la imposibilidad de convocar a sus jugadores en sus respectivas selecciones nacionales.

A pesar de las promesas realizadas por algunos miembros de la Superliga sobre su implicación en sus respectivas competiciones domésticas y que su objetivo no es atacarlas sino acabar con la Champions League, a la que consideran una competición obsoleta y poco rentable, las distintas Ligas no parecen estar de acuerdo.

De hecho, y a la luz de este comunicado conjunto con la UEFA, consideran que el hecho de que sus principales activos se centren en una competición cuyos partidos, para más abundamiento, podrían coincidir con los de sus respectivos calendarios locales, supondría una merma importante no sólo en imagen sino en sus ingresos relativos a sus respectivos contratos televisivos ya que perderían a su juicio a sus grandes reclamos de audiencia.

Unas sanciones que podrían ser «papel mojado»

En nuestra opinión, la aplicación de estas sanciones anunciadas por UEFA y las Ligas, no pasan de ser un auténtico brindis al sol, por varios motivos.

El primero es que, de ser ciertas las cifras de ingresos prometidas a los participantes, compensaría con creces a las cantidades que dichos clubes perderían por salir de la Champions o de sus respectivas Ligas, aun cuando, los organizadores de la Superliga siempre han mostrado su compromiso con sus competiciones domésticas, poniendo como ejemplo la Euroliga de baloncesto, que coexiste sin aparentes problemas con la Liga Endesa y el resto de ligas europeas.

El segundo, y en absoluto baladí, está en saber si a la UEFA e incluso a la propia FIFA les interesa, por ejemplo, una Copa de Europa de naciones o incluso un Mundial en los que las selecciones no puedan contar con sus principales estrellas, al haber sido sancionadas porque juegan en equipos que militan en la Superliga europea.

¿Despertaría, pues, el mismo interés comercial una competición en la que no pudiese verse a jugadores como Cristiano Ronaldo, Messi, Mbappé, Kroos, Varane, Griezzman, Joao Félix, Kane, Sterling, Rashford, Bale, Busquets, Jordi Alba, Sergio Ramos y así hasta un sinfin de estrellas mundiales?

Parece evidente que no, lo que evidencia que estas amenazas son más fruto de la impotencia de ver cómo se les escapa el control de unas competiciones que hasta ahora eran su coto privado que de un proceso reflexivo y serio y que el temor empieza a tomar cuerpo en sus instituciones.

De ahí que sea ciertamente incomprensible el tuit que esta misma tarde ha publicado Javier Tebas, actual presidente de LaLiga, y en el que, entre otras cosas ha dirigido una serie de epítetos ciertamente impresentables a los clubes, encabezados por el Real Madrid, que han encabezado algo que, de momento, ni siquiera existe físicamente y cuya consitución sólo es un rumor publicado por la prensa extranjera.

 Comunicado conjunto de la UEFA y las principales Ligas

«La UEFA, la Federación Inglesa de Fútbol y la Premier League, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y LaLiga, y la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) y la Lega Serie A han sabido que algunos clubes ingleses, españoles e italianos pueden estar planeando anunciar su creación de una llamada Superliga cerrada.

Si esto sucediera, queremos reiterar que nosotros, la UEFA, la FA inglesa, RFEF, FIGC, la Premier League, LaLiga, Lega Serie A, pero también la FIFA y todas nuestras federaciones miembros, seguiremos unidos en nuestros esfuerzos para detener este cínico proyecto, un proyecto que se fundamenta en el interés propio de unos pocos clubes en un momento en el que la sociedad necesita más que nunca la solidaridad.

Consideraremos todas las medidas a nuestro alcance, a todos los niveles, tanto judiciales como deportivos, para evitar que esto suceda. El fútbol se basa en las competiciones abiertas y el mérito deportivo; no puede ser de otra manera.

Como ya habían anunciado la FIFA y las seis confederaciones, los clubes en cuestión no podrán jugar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de la oportunidad de representar a sus selecciones nacionales.

Agradecemos a los clubes de otros países, especialmente a los clubes francés y alemán, que se han negado a inscribirse. Hacemos un llamamiento a todos los amantes del fútbol, ​​seguidores y políticos para que se unan a nosotros en la lucha contra este proyecto si se anunciara. Este persistente interés propio de unos pocos ha estado ocurriendo durante demasiado tiempo. Ya está bien».

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