Crónica Chelsea 2-0 Real Madrid | Champions League (vuelta semifinales)

El Real Madrid, la viva imagen de la impotencia en Stamford Bridge | Chelsea 2-0 Real Madrid

Chelsea 2-0 Real Madrid: «Doloroso final de trayecto»

El Real Madrid ha quedado eliminado de la Champions League y no podrá disputar su quinta final en siete años y lo que es peor, ha sido eliminado por el Chelsea ofreciendo una terrible imagen de impotencia y con la sensación de que la derrota pudo haber sido mucho más dura y humillante.

Tras una segunda mitad en la que el equipo se desfondó físicamente, los jugadores del conjunto londinense pasaron por encima a los de Zidane, en 45 minutos espantosos, en los que el Chelsea hizo gala de una superioridad física y táctica insultante y solo el desacierto rematado de Havertz y Werner y el gran partido de Courtois evitaron otra debacle de esas históricas, típicas de un fin de ciclo, al nivel del 5-0 ante el Milan de Sacchi, el 2-6 ante el Barça de Pep Guardiola o el 4-0 en Anfield ante el Liverpool.

Ahora bien, lejos de hacer sangre, he de decir que, poniendo en contexto lo ocurrido durante toda la temporada, con una plantilla mermadísima físicamente, asolada por una plaga de lesiones y por el COVID (que por afectar, afectó hasta al mismísimo Florentino Pérez)

Una especie de hechizo negativo que provocó que los jugadores que pudieron estar disponibles y a los que menos afectó esta racha tuvieran que jugarlo todo casi toda la temporada y llegaron machacados a este tramo final de la temporada (p.ej. Casemiro, Kroos, Modric o Benzema) y a los que no, prácticamente llegaron sin ritmo por no contar con minutos en sus piernas (el caso de Hazard, Ramos, Mendy, Valverde, etc.)

De hecho, se puede decir que, salvo una semana en diciembre, Zidane no ha podido contar con su plantilla al 100% ni una sola jornada en toda la  temporada, lo que es un drama, además de un serio problema a la larga, tal y como se ha podido ver  ahora.

Por eso, en vez de criticar esta derrota, previsible habida cuenta el equipo con el que contó Zidane para ese partido, prefiero quedarme con la heroicidad que ha supuesto llegar hasta tan lejos, contra viento y marea.

Una alineación sorprendente

Zidane, que a veces sorprende para bien y otras, desgraciadamente, para mal, sorprendió a todos con una extraña alineación. No tanto por el esquema, 5-3-2 con tres centrales y dos carrileros (exactamente igual que en la ida) sino por los elegidos para esos puestos.

Zidane sorprendió con una alineación extraña y Vinicius de carrilero derecho | Chelsea 2-0 Real Madrid

La principal sorpresa fue la incorporación de Vinicius en el carril derecho y la vuelta de Mendy, muy mermado físicamente ya que apenas contó con un par de entrenamientos tras casi tres semanas de baja. También volvió Sergio Ramos para ocupar el lugar de Varane, el último damnificado por esta plaga de lesiones.

Y el resultado de estos cambios no se hizo esperar. No tanto en el eje de la zaga, donde tanto Militao como el propio Ramos, se defendían como gato panza arriba sino por Vinicius, que hizo aguas por todas partes y en todo momento, dejando un carril que aprovecharon los atacantes de un Chelsea para entrar sin descanso, de nuevo y como en la ida propulsados desde la medular por un espectacular e incansable N’Golo Kante.

A esto hay que añadirle un elemento extra y es la excesiva dureza de los jugadores del Chelsea que, desde el primer minuto, dejaron claras cuáles iban a ser sus intenciones con tres o cuatro entradas, algunas de cartulina naranja, como un entradón de Christensen al tobillo de Hazard y por detrás en el segundo minuto que Daniele Orsato, el árbitro del partido, como Don Tancredo, ni quiso ver ni sancionar ni siquiera con amarilla.

Aun así, no comenzó mal el Real Madrid, que trataba a duras penas de mover el balón sacando con cierta solvencia la pelota y salvando la asfixiante presión del Chelsea, que inmediatamente replegaba atrás, esperando cualquier error para salir a la contra.

Así pues, a los 10 minutos avisó tímidamente el Real Madrid con un disparo de Kroos desde la frontal, buscando romper la poblada defensa londinense pero Mendy atrapó sin problemas que fue respondido prácticamnte dos minuutos más tarde con otro de Rüdiger, bastante más duro, repelido por Courtois.

Esta dura entrada de Christensen a Hazard se fue al limbo y se quedó sin sanción | Chelsea 2-0 Real Madrid

El primer gran susto de la noche llegó a los 18 minutos, con un fallo gravísimo de Casemiro en el centro del campo ante Kanté, quien asistió a Havertz, absolutamente como Pedro por su casa en el carril derehco del Real Madrid. El alemán centró cómodamente al punto de penalti para su compañero Werner, quien marcó a placer.

Afortundamente, el delantero alemán estaba ligeramente adelantado y Orsato, a instancias de su juez de línea decretó el fuera de juego y el gol no subió al marcador.

Un primer aldabonazo que espoleó algo a un Real Madrid que cada vez tenía más problemas para mantener la pelota y al que se le estaba empezando a indigestar la presión del Chelsea, especialmente en el centro del campo, bloqueando todas las líneas de pase a Kroos y a Modric, obligando a Casemiro o bien a la defensa a base de balones largos a forzar los centros.

En una jugada magistral de Benzema, en el minuto 25, el francés se revolvió en la frontal del área y se despachó un lanzamiento duro y raso pegado al palo izquierda de Mendy pero el meta francés sacó una mano inverosímil que mandó milagrosamente el balón a córner.

Un primer aviso del Madrid, que como en la ida, le llevó la preocupación al Chelsea y dejó unos instantes de duda ya que un gol de los blancos habría dejado la eliminatoria cuesta arriba a los locales.

Pero del posible 0-1 se pasó en apenas dos minutos al 1-0 cuando, en otro fallo en la salida de la pelota del Real Madrid, Kanté robó en zona peligrosa, asistió a Havertz, de nuevo completamente solo en la banda derecha y se plantó a Courtois. El alemán picó la pelota en demasía y el balón se estrelló en el larguero. La mala suerte quiso que el rechace en vez salir fuera, le cayó fácil a Werner, incomprensiblemente libre de marca en boca de gol, y de un sencillo testarazo anotó el primer tanto de la noche.

Con este fácil remate de cabeza, Timo Werner abrió el marcador en Londres | Chelsea 2-0 Real Madrid

No se rindió el Real Madrid, que siguió con su sistema. En el minuto 35, en la primera y casi úinica vez que Mendy y Modric pudieron trenzar una buena combinación por la izquierda, el croata asistió de forma magistral a Benzema, quien había logrado ganar la espalda a la defensa. El francés conectó un gran cabezazo pero de nuevo respondió Mendy con otra mano sensacional cuando se cantaba el empate.

Aquel fue el último estertor de un Real Madrid agónico, cada vez más apretado y con menos recursos y cuya banda derecha seguía siendo un coladero por el que entraban Mount y Kravertz sin excesivos problemas, obligando a Militao a salir de su zona y dejando un hueco aún mayor por el centro.

Afortunadamente, ambos equipos parecieron darse una tregua en los últimos minutos de la primera mitad y, aunque ya se atisbaba que el dominio del Real Madrid empezaba a hacer aguas y que el Chelsea hacía más daño con sus contras, el partido llegó al descanso sin más oportunidades.

Debacle madridista en la segunda parte

La segunda mitad fue otra cosa bien distinta. El Chelsea salió con la firme intención de acabar con la eliminatoria, aún muy abierta, por la vía rápida y a fe que casi lo consiguen  A los dos minutos de la reanudación, Azpilicueta colgó un excelente centro al corazón del área que remató de cabeza Havertz, estrellando el balón en el larguero de Courtois.

Nada mal para empezar y una buena tarjeta de visita sobre lo que le iba a esperar al Real Madrid en esta segunda parte porque, a partir de ahí, el partido se tiñó rápidamente de azul.

Courtois salvó al Real Madrid de una goleada aún mayor | Chelsea 2-0 Real Madrid

El balón cambió de dueño y el Chelsea le imprimió una marcha más al partido y eso provocó que el físico de los de Zidane, absolutamente cogido con pinzas, se hundiese estrepitosamente en cuanto los Blues apretaron el acelerador.

Ni dos pases podían dar los nuestros, que además, y seguramente fruto de ese colapso físico, comenzaron a llegar siempre tarde a los balones dvididos, especialmente en el centro del campo y el equipo se partió literalmente en dos, con un Casemiro superadísimo por un Kanté estelar y con unas líneas separadísimas, que provocaban cada vez más huecos por los que circulaban a placer los jugadores del Chelsea.

A partir de ese momento comenzaron a llegar las oportunidades para los Blues que pudieron ampliar la ventaja en el minuto 53 por medio de Mount aprovechadno otro despiste defensivo pero su remate se fue por encima de la meta de Courtois.

En pleno festival del Chelsea, tan solo cinco minutos después, otro robo del Chelsea en el centro del campo acabó con un buen balón a la espalda de la defensa que tampoco aprovechó Kravertz ante la buena salida de Courtois.

En el mintuto 62 llegaron los primeros cambios en el Real Madrid pero tampoco solventaron mucho, al menos desde el punto de vista táctico ya que Zidane optó únicamente por cambiar hombre por hombre y mantener el sistema, dando entrada a Valverde por Vinicius y a Asensio por Mendy.

Nada por sifón porque el agujero en lo físico que había a esas alturas entre el Real Madrid y el Chelsea era ya sideral y el centro del campo madridista ya no es que no produjese fútbol, es que se había convertido en transparente y las oleadas del Chelsea en cada ataque parecían invasiones bárbaras en territorio romano en el siglo V.

Mason Mount en el momento de anotar el segundo gol local | Chelsea 2-0 Real Madrid REUTERS/Toby Melville

En el minuto 66, otro fallo en la salida de balón habilitó a Kanté, que se plantó solo ante Courtois. Menos mal que cuando parecía que el francés iba a batir al meta belga apareció de la nada Fede Valverde para desviar con la pierna y evitar el segundo tanto.

Visto lo visto, las únicas alternativas al dominio abrumador del Chelsea eran las apelaciones a esa conocida «Ley del Fútbol», que dice que el que perdona, lo acaba pagando ya que, salvo algún chispazo suelto de Benzema, muy apagado toda la segunda parte, y algún destello de Rodrygo, que entró por Casemiro, nada hacía presagiar un gol del Real Madrid que nos llevase a la prórroga.

Es más, lejos de llegar esa oportunidad madridista (que nunca llegó, dicho sea de paso), se sucedían las oportunidades en el marco de Courtois. Primero, con un remate de cabeza de Thiago Silva que se marchó desviado por poco e inmediatamente después, Kravertz no llegó a empujar en boca de gol por muy poco un centro desde la izquierda. Incluso Pulisic en el 80 pudo marcar pero cruzó en exceso la pelota cuando se había plantado ante Courtois.

Con la emoción de si esa conocida Ley se cumplía, el partido llegó al minuto 84 y Pulisic, muy cómodo en todo momento, se metió hasta la cocina por la banda izquierda madridista y tras caracolear, hizo el pase de la muerte al área pequeña donde apareció Mason Mount para empujarla y dar por finiquitada y de forma merecida la eliminatoria.

La cosa pudo ser aún peor para el Real Madrid ya que, con el tiempo añadido cumplido, Nacho cometió un absurdo penalti a Ziyech, pero Daniele Orsato, con ganas de irse a la ducha, decidió correr un tupido velo y pitar el final del partido y los Blues, con mucha justicia, serán los rivales del Manchester City el próximo día 29 de mayo en Estambul.

La Decimocuarta, pues, tendrá que seguir esperando…

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