Crónica FC Barcelona 1-2 Real Madrid | Jornada 10 Liga Santander

David Alaba se estrenó en los Clásicos con un espectacular golazo | FC Barcelona 1-2 Real Madrid

FC Barcelona 1-2 Real Madrid: «Gran victoria en un flojo Clásico»

El Real Madrid se ha llevado los tres puntos y ha ahondado en la crisis del FC Barcelona, ganando el Clásico más flojo de los últimos años, en un partido anodino, en el que Vinicius y Alaba acapararon todo el protagonismo, muy por encima de Ansu Fati y Gavi, las estrellas emergentes culés.

El partido, a pesar de lo aburrido e intrascendente que fue, marcado por el desacierto y sobre todo, por la plasmación a nivel mundial de la decadencia de un club, el Barça, que un día fue grande y que hoy es un conjunto de jugadores en la cuesta abajo de sus carreras.

Veteranos como Piqué, Busquets, Jordi Alba y el «Kun» Agüero,y un puñado de jóvenes, elevados de forma artificial a los altares, como Ansu Fati, Gavi, Mingueza o Sergiño Dest, a los que estos partidos le quedan muy grandes todavía, conforman al Barça más mediocre y vulgar que recuerdo en estos últimos años.

El peor parado de este partido, además de Mingueza, borrado del mapa y abochornado por Vinicius en la primera mitad hasta el punto de tener que ser sustituido al descanso, ha sido Ronald Koeman.

El técnico fue víctima de una bochornosa encerrona al acabar el partido, cuando fue rodeado por decenas de salvajes que aporrearon su vehículo cuando abandonaba el Nou Camp. Un espectáculo repugnante que debería llevar a reflexión a mucha gente.

Golazo de Alaba y mediocridad culé

Por lo demás, el partido fue, como digo, bastante flojo en el que el aparente dominio culé de los primeros minutos, en los que el de Koeman se dedicó a pasarse el balón e intentar volcar el juego ofensivo por las bandas, con Dest por la derecha y Ansu Fati junto a Depay por la izquierda.

Este fue el «once» alineado por Ancelotti en el Nou Camp | FC Barcelona 1-2 Real Madrid

Un juego tan insulso, pobretón y previsible que, a pesar de algún error en el control de Lucas Vázquez, fue rápidamente cortocircuitado por la defensa madridista, capitaneada por unos espectaculares Militao y, sobre todo, Alaba.

Sin apenas crear peligro en ninguna de las áreas, hubo que esperar casi 20 minutos para ver el primer fogonazo del Real Madrid, con Vinicius como protagonista. El brasileño se convirtió en protagonista destacado porque rápidamente vio el filón y en la primera incursión con peligro, tras una virguería marca de la casa, se metió en el área y tras un contacto -que lo hay- entre Mingueza y Dest, cayó zancadilleado.

Un contacto, por lo visto, demasiado poco «evidente» para que González González avisase a Sánchez Martínez y que se zanjó únicamente con una reprimenda del colegiado murciano a Jordi Alba quien se abalanzó sobre el brasileño para acusarle de haberse tirado y, como ya pasó el año anterior con Modric, le «tocó» la cara a Vinicius.

Este primer acercamiento sirvió al menos para medir las fuerzas de una desigual lucha entre Mingueza y Vinicius, que cinco minutos más tarde nos dejó otra gran jugada del delantero carioca aprovechando un balón a la espalda de la defensa. Vinicius se plantó ante Ter Stegen, le burló hasta en dos ocasiones pero no acertó a batirle aunque Sánchez Martínez invalidó la jugada por fuera de juego.

Sin embargo, apenas un minuto después, en la primera y única ocasión culé de la primera mitad, en una jugada desde la izquierda con Alba, asistió a Ansu Fati en el centro del área pequeña pero el remate en semi fallo del joven delantero español acabó en las botas de Sergiño Dest quien, con toda la portería para él y con Courtois ya vencido, mandó el balón a las nubes.

Mal negocio lo de fallar goles cantados en este tipo de partidos porque casi a renglón seguido, al filo de la media hora de juego, Alaba robó un balón en la frontal de su propia portería y en cuestión de tres pases, de nuevo a la contra y con la defensa azulgrana en plena verbena, Vinicius asistió a Rodrygo y éste vio perfectamente el desmarque por el carril central del propio Alaba.

Partido gris de Luka Modric | FC Barcelona 1-2 Real Madrid

El defensa austríaco se plantó solo ante Ter Stegen y se despachó un zambombazo espectacular pegado al palo izquierdo del alemán, frente al que nada pudo hacer.

Goles, lesiones y pésimo juego en la segunda parte

Y si la primera parte fue mala, mucho peor fue la segunda ya que los errores, muchos de ellos ni siquiera forzados hacían que el balón fuese de una parte a otra del campo sin continuidad en el juego. El Barça era la viva imagen de la impotencia, incapaz de generar el más mínimo peligro y con el Real Madrid agazapado atrás, esperando su oportunidad de cazar una nueva contra.

En su intento de llevar el partido a la polémica más absurda, Piqué vio una amarilla a los pocos minutos de la reanudación por protestar airadamente un penalti en una jugada en la que Frenkie De Jong arrolló a Kroos al ir a rematar un balón y éste, a raíz del empujón, le golpeó en el brazo al alemán.

Antes de esto, apenas un par de escarceos de Vinicius e inmediatamente después la mejor oportunidad madridista de esta segunda mitad cuando Benzema falló inexplicablemente en boca de gol una volea tras un pase magistral de Modric.

En el minuto 71 entró Fede Valverde por Rodrygo con el fin de apuntalar el centro del campo madridista, cada vez más superado y, aunque sin peligro real, lo cierto es que cada vez más aculado en su área.

No duró mucho el charrúa en el campo ya que apenas un cuarto de hora después, en la disputa de un balón aéreo con Piqué chocaron sus cabezas y Valverde cayó en muy mala postura, lo que hizo por un momento pensar que se podía haber lesionado de gravedad en su rodilla. El caso es que, tras ser atendido en la banda, volvió al campo pero a los pocos instantes tuvo que ser reemplazado por Dani Carvajal.

Lucas Vázquez sentenció en boca de gol en el descuento | FC Barcelona 1-2 Real Madrid

No ganó para sustos el Real Madrid porque un minuto después Vinicius tenía que dejar el campo cojeando y dejó su puesto a Asensio y casi a continuación Courtois caí fulminado al suelo tras una volea, entre alarmantes gestos de dolor en su rodilla. Daba la sensación de que al patear se pudo haber lastimado pero, finalmente, tras unos instantes, se recuperó aparentemente sin problemas.

Con tanto revuelo, Sánchez Martínez decretó siete minutos de prolongación que dieron para bastante. Primero porque en el minuto 93, tras una melée en el área madridista en la que Piqué trató de volver a engañar al árbitro simulando otro penalti pero la jugada la salió mal. Y por partida doble.

Primero, porque el colegiado murciano no picó y, en segundo lugar porque a raíz de esa jugada, Carvaja despejó en largo y su rechace le cayó a la espalda de la defensa, tremendamente adelantada, casi en el centro del campo. Marco Asensio recogió el regalo y no lo desaprovechó y tras una gran galopada se plantó ante Ter Stegen al que intentó batir por abajo. El meta alemán hizo una parada portentosa pero insuficiente porque el rechace le cayó a Lucas Vázquez, que había venido siguiendo la jugada desde su área y, adelantándose a un bastante blandito Eric García, remachó al fondo de la red para cerrar el partido.

Sin embargo y, cuando el resultado parecía inamovible, en una jugada de picardía en la que Alba se adelantó unos metros el balón para sacar un fuera de juego, cambió de banda y Dest, en una buena internada, logró asistir al Kun Agüero, quien desde el área pequeña, se adelantó a Militao para cruzar el balón al fondo de la red.

Sin tiempo para más, el partido se acabó y estos tres puntos de oro volaron de vuelta a Madrid, sumiendo al Barça aún más en la crisis deportiva e institucional y de la que parece que les va a costar salir.

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