
Luego de un partido que el Real Madrid resolvió con practicidad en el Camp Nou, tocaba poco descanso para recibir a Osasuna. Los de Arrasate venían de conseguir 10 puntos en los últimos cuatros partidos, para colocarse sextos en la tabla. No era un rival de fiar, aunque los blancos habían ganado ocho de los últimos nueve encuentros ante los de Pamplona, con un empate.
Luego de la travesía por Barcelona, el Madrid perdió por lesión a Fede Valverde y, poco antes del partido en el Bernabéu, se anunció que Modric no estaría disponible por fatiga muscular. El croata, talentoso como pocos y motor indiscutible del tramo exitoso reciente, necesita ser dosificado en su tiempo de juego. Por su parte, Hazard y Carvajal recibieron el alta médica y estaban a disposición de Ancelotti.
Cuando se especulaba que podría ser un partido para ver a algunos de los no habituales en el once titular, la alineación nos mostró a Courtois en la portería, la novedad de Carvajal en el lateral derecho (la “papa caliente” en el once madridista) con Mendy, Eder Militao y David Alaba completando la zaga. Camavinga se unió al centro del campo con Casemiro y Toni Kroos. El ataque estaría formado por Vinicius y Benzema acompañados por Marco Asensio. Esta vez fuimos nosotros los que subimos la ceja.
Los rojillos, con defensa cerrada y orden en todas las líneas, saltaron al Bernabéu sin deseo alguno de tener el balón (la posesión final fue 75% para el Madrid). Defensa de tres centrales con tres mediocampistas y dos bisagras que sumaban cinco en cada línea dependiendo de la situación de juego. Orden, presión y piernas en el mediocampo, y especular algún balón largo para Chimy Ávila y Kike García.
El circuito en el mediocampo y la ausencia de creación desarticularon al Madrid, incapaz de capitalizar las largas posesiones de balón. Vinicius y Benzema aislados del resto, y Asensio… ausente. Atrás quedó el recuerdo fugaz del partido ante el Mallorca. Una pena, porque de su talento no se duda. Pero tiene esas inexplicables desconexiones que le borran del mapa.

Por su parte, Camavinga no terminaba de asentarse en el partido, despistado a ratos, y condicionado por un arbitraje con rasero distinto al que acostumbra. En la Ligue 1 se deja meter mucha más pierna y físico que en La Liga, y el muchacho aún no logra calibrar el ímpetu. En esa misma banda, Carvajal regresaba de otra lesión. Se notó muchísimo su bajo estado de forma, impreciso en ambas facetas y muy lejos de lo que se espera de un lateral del Real Madrid.
La banda izquierda tampoco mejoró al Madrid
Con la banda derecha totalmente desangelada, el Madrid hizo un trencito de conga por la izquierda. Allí se combinaron y se atropellaron entre ellos Mendy, Alaba, Kroos, Casemiro, Benzema y Vinicius.
No salió nada por allí, por mucho que lo intentaron. No fue sino hasta el minuto 20 cuando Asensio recibió un balón en el círculo central, se dio media vuelta y encaró un contragolpe con velocidad por todo el centro del campo. Al borde de la media luna, y rodeado por cuatro defensas, vio a Camavinga, en carrera lanzada por la derecha. Pase al francés, quien controló con la izquierda pero que, al pasarse el balón para rematar con la diestra, ya tenía un defensa encima, enviando el remate al lateral de la red protegida por Herrera.

El Madrid se dedicó a seguir tejiendo pases (terminaría el encuentro con 655 pases completados contra 166 de Osasuna) y a buscar a Vinicius. El brasileño luce ahora muy lleno de confianza. Encara, regatea, se atreve, vertical como pocos.
Fue suya la acción siguiente, mediando la primera parte. Se inventó un caracoleo en línea final por la izquierda y dio un pase al corazón del área que pilló a contra pierna a Benzema. Llegó desde atrás Carvajal, quien culminó la jugada en un remate muy desacertado, por el que habrían criticado al mismo Vinicius sin piedad con algún meme.
Una toma posterior de la jugada mostró lo que el brasileño le reclamaba al principal: Torró le pisa desde atrás en el tobillo. Se ha pitado muchas veces esa falta en Liga, pero no a favor del Real Madrid. El VAR ni se mojó, al parecer estaban fuera de la caseta.
Segunda mitad a la desesperada
Últimamente, el Real Madrid da la impresión de estar siempre en el alambre, de estar a un partido de palmar aparatosamente. Ya no es imperial, desde hace mucho no lo es. Al iniciar la segunda parte, muchos presentíamos que venía el Madrid de “centros al área”.
No se resignó Carletto, colocando de inicio a Rodrygo por Camavinga, para oxigenar la banda y buscar ideas. Pero fue Osasuna quien metió el miedo en el cuerpo con una impecable jugada al contragolpe, en el 49. Una combinación de García con «Chimy» Ávila sirvió un balón para que Moncayola rematara al palo cuando en Navarra ya cantaban gol.
Seguidamente, en el 60, Vinicius y Benzema se combinaron en el borde izquierdo del área, pero el remate de Karim no encontró puerta, luego de torcer a dos defensas con una bonita gambeta. En buena posición estaban Asensio y Rodrygo, en medio de un mar de camisetas rojillas, pero el francés no los vio.

Diez minutos después, Carletto echó mano del banquillo. Cuando algunos esperábamos a Jovic, entraron Hazard, Lucas Vázquez y Marcelo, reemplazando a Asensio, Carvajal y Mendy, respectivamente. Los cambios no resolvieron la papeleta para los blancos, quienes dispusieron de un par de oportunidades más antes de finalizar el encuentro con un empate que deja mal sabor.
Notas al cierre
Este Real Madrid de luces y sombras, que nos tiene más cerca del antiácido que de la botella de champán, tiene mucho trabajo por hacer. Y pasa por volver a pensar en lo que hay en la plantilla. En un encuentro donde hacía falta pólvora arriba, Ancelotti pasa de Jovic y de Mariano. Lo de este último se puede entender, pero parece obvio que el técnico tampoco cuenta con el serbio.
Sin la visión y el pase entre líneas de Modric, el Madrid queda a expensas de lo que puedan cocinar Kroos y Casemiro. Estos dos son, junto al croata, artífices de muchos éxitos del equipo blanco. Pero últimamente parece que Kroos juega con una velocidad menos, y Casemiro aún está muy lejos de su mejor forma. Hay que echar mucha pizarra, sentadillas y series de abdominales para acomodar esa línea fundamental.
Con Hazard, nada nuevo. No se le espera. El entrenador dice que prefiere a otro. Y nosotros también. Si el belga y Marcelo son los que van a entrar como revulsivos en un partido enredado, es que hay asignaturas pendientes en confección de plantillas. Ojo al récord de Ancelotti en ligas: no ha tenido mucha suerte el italiano en torneos largos, habiendo entrenado a la crema y nata de Europa.
Hermanos madridistas, igual no nos da mucho tiempo para lamentar este empate, en tres días toca visitar al Elche.
Como siempre, los esperamos en las imperdibles charlas en Twitch de Meritocracia Blanca y Madridista Real. Ya será hasta la próxima Crónica desde Down Under.
¡Hala Madrid y nada más!
