
Athletic de Bilbao 1-0 Real Madrid: «Despropósito total»
El Real Madrid ha quedado eliminado tras caer por la mínima ante un Athletic de Bilbao que, con más corazón que juego, logró sacar del campo a los de un Carletto que, impertérrito y sin el más mínimo atisbo de cintura táctica, no fue capaz de rectificar un planteamiento que, desde el primer minuto, se vio absolutamente superado.
Y no es porque el Athletic hiciese un excelso partido. De hecho, salvo una buena intervención de Courtois en la primera mitad, no tuvo apenas trabajo y los de Marcelino no tiraron apenas entre los tres palos, más allá del gol.
Sin embargo, a base de intensidad (en ocasiones, especialmente en la primera mitad, rayana en la violencia) y de coraje, logró sacar del partido a un Real Madrid desconocido, que apenas sí pudo cruzar el centro del campo en los 97 minutos que duró el encuentro y prácticamente, salvo un puñado de minutos en el tramo final del partido, el equipo no tuvo la pelota en su poder.
Mal partido en la primera parte
Mal partido, pues, en términos generales y una eliminación merecida, entre otras cosas porque pronto se pudo ver que el equipo presentado esta noche en San Mamés adolecía de la más elemental chispa. Ancelotti dio entrada a los cuatro brasileños que habían protagonizado dos partidos a cara de perro al otro lado del Charco, además de una importante paliza en un vuelo transoceánico apenas 24 horas antes.

De hecho, sólo uno de los cuatro, Militao, que había viajado a Madrid días antes al haber quedado exento por su seleccionador, Tite, de seguir en la concentración al haber visto una amarilla que le provocaba la suspensión por un partido, rindió a pleno rendimiento. El resto, visiblemente fatigados, especialmente Vinicius, no estuvieron a la altura.
El planteamiento de Ancelotti, consistente en aguantar la presión altísima a la que le iba a someter el Athletic y buscar su espalda, con Asensio de «falso 9» ante la baja de Benzema y con los dos jóvenes brasucas, Vini y Rodrygo, parecía un plan sin fisuras.
De hecho, durante los primeros 15 minutos, el Real Madrid logró salir de esa presión sin demasiados problemas, jugando al primer toque y con una salida rápida de balón que, si bien no se tradujo en nada positivo en el atauqe, sí que le permitió pasar esos minutos sin demasiados agobios.
Pero a partir del primer cuarto de hora, el Real Madrid perdió definitivamente el contro del partido. El Athletic redobló su presión usando un técnica que ya hemos visto otras veces, que es dar palos hasta que el mono cante en inglés sin ver amarilla, en forma especiamente deun marcaje especialmente agresivo sobre Vinicius por parte sobre todo de Dani García. Y entonces el Madrid desapareció del campo.
Y así fue hasta el pitido final porque el partido fue un espanto, en el que no pasó absolutamente nada, salvo una exhibición defensiva del Real Madrid con sus cuatro defensas convertidos en los mejores del equipo, traducida en una inoperancia total de ambos equipos de cara al marco.

Aquello no trajo nada positivo en ninguna de las áreas durante los primeros 45 minutos salvo un duro remate lejano de Dani García en el minuto 9, al que respondió Courtois con una buena intervención. Nada más. Cero patatero.
Un Real Madrid sin ideas y sin reacción desde el banquillo
Tras el descanso se esperaban cambios que permitieran atisbar algún movimiento del Real Madrid para ganar el partido, pero Carletto no estaba por la labor. Decidió seguir apostando por el mismo planteamiento que había sido claramente ineficaz en los primeros 45 minutos. Y claro, el ritmo del partido siguió igual o peor para el Real Madrid.
Con un centro del campo absolutamente perdido, con un Kroos totalmente desconocido, sin apenas presencia y un Modric que, pesa a sus intentos de sacar la pelota jugada, acababa perdiendo constantemente la pelota, el Real Madrid no conectaba con los tres de delante.
Sin ocasiones claras, entre otras cosas porque la defensa del Real Madrid estuvo impecable, con un Militao imperial y un Nacho más que aplicado, acompañados de un voluntarioso Lucas Vázquez y un Alaba, aunque más fallón de lo normal pero sí aplicado atrás.
Pero la sensación generalizada era de agobio, con un Madrid impotente, cada vez más aculado atrás y al que no le duraba nada la pelota. A la hora de juego, y rendido a la evidencia, Carletto dio descanso a un irreconocible Vinicius pero su recambio, sorprendentemente, fue Isco. Supongo que con la intención de aportar algo más de recursos técnicos en la salida de balón y de recuperar la iniciativa en el juego.

Daba incluso la sensación de que Ancelotti (y, ojo, el resto del equipo) pensaban que había partido de vuelta porque todo era especulación, mantener a cero la portería y sacar un buen resultado que defender en el Bernabéu Pero no era el caso y el equipo, muy lejos del área rival, bastante tenía con achicar agua y salvar la cara al partido, ante el empuje de los de Marcelino.
Pero volviendo al partido, el cambio no funcionó. El malagueño lo intentó pero acabó engullido por la intensidad de la medular rojiblanca y el centro del campo madridista no recuperó el equilibrio perdido. Pese a todo, Ancelotti siguió fiel a su idea y un cuarto de hora después dio entrada a Camavinga por Kroos, buscando el mayor músculo y la potencia del francés.
Entonces sí, con un Asensio más perfilado a la derecha y con más fuerza en el centro de campo, llegaron los mejores minutos de fútbol del Real Madrid. A partir del minuto 75 aproximadamente vimos a otro equipo bien distinto, con más presencia en el juego.
Sacudiéndose la pegajosísima presión del Athletic, el equipo jugó más suelto, elaborando jugadas y fiándolo todo a la inspiración de un Asensio que tuvo en el miunuto 80 un detalle de calidad impresionante, asistiendo a Casemiro de tacón. Un pase fantástico al hueco que el brasileño, inexplicablemente y completamente solo ante Agirrezabala, pateó defectuosamente y malogró la, hasta ese momento, primera y única oportunidad de gol madridista.

Sin embargo, y con Ancelotti fiándolo todo a la prórroga, dado que el partido, salvo la ocasión antes citada de Casemiro, apenas había tenido jugadas de peligro en ambas áreas durante toda la segunda mitad, llegó el desastre.
A falta de tan solo dos minutos para el final del tiempo reglamentario, el Real Madrid cometió dos errores consecutivos garrafales en la salida de balón desde atrás. Primero Modric, que le entregó a un rival y propició una peligrosa internada en el área y, acto seguido, Casemiro, que volvió a despejar mal, entregándole el balón a Vesga, quien asistió entre líneas a Berenguer.
El joven atacante vasco pisó área y con un gran gesto técnico, dribló a Nacho con la derecha y fulminó a Courtois con un duro disparo raso con la izquierda, pegado al palo derecho del belga, que nada pudo hacer por evitar el tanto.
Contrariamente a lo que podría pensarse, Ancelotti no tocó a rebato y, a pesar de tener en el banquillo a tres jugadores de ataque como Hazard, Jovic y Bale, siguió en sus trece, mantuvo su esquema y no echó al equipo hacia delante para buscar la igualada, a pesar de que Gil Manzano extendió el partido hasta siete minuto más. Tiempo suficiente para haber intentado tirar de la típica épica madridista. Pero no era el día, no al menos para Carletto.
Aun así, y casi con el tiempo vencido, el Real Madrid tuvo el empate en sus botas. En un gran balón cruzado desde la izquierda le cayó a Isco, que había ganado bien la espalda de la defensa, pero el malagueño -que tiene muchas virtudes pero entre ellas no es la de ser un killer del área- ajustó en exceso su disparo y el balón saió rozando el palo derecho de Agirrezabala.
Y hasta ahí fue todo. Gil Manzano decretó el final del partido y el Athletic se clasificó merecidamente para unas semifinales que, un año más (y éste es el tercero consecutivo) se le vuelven a escapar al Real Madrid.
