Sin pólvora en el frío de Paris
Llega Febrero, y con él la vuelta a la última curva de cara a la recta decisiva en todas las competiciones del futbol europeo. En la apertura de los Octavos de Final, el Parque de los Príncipes de la Ciudad Luz se vistió de gala para recibir al Real Madrid, Rey de la máxima competición de Clubes. Un Rey que ha cedido su corona desde 2019 y que buscaba enviar un mensaje desde Paris.
Para ello, Ancelotti disponía por primera vez en todo el año de los 25 jugadores que conforman la primera plantilla. Había mucha especulación en cuanto a la alineación blanca, considerando el estado de forma de algunos imprescindibles para el italiano.
Al frente, el Paris Saint-Germain, ese primo rico con modales cuestionables, al que todos toleran porque tiene dinero. Muchos analistas anticipaban una goleada por parte del equipo parisino, que tiene mucho en ataque, y al que todos dan como favorito para ganar la Champions luego del enésimo verano resuelto a punta de chequera.
Había un poco de ese “morbo del ex” que despertaban jugadores con pasado madridista como Di María y Achraf (titulares), Keylor Navas (banquillo) y Sergio Ramos (baja por lesión de última hora). Pero definitivamente la atención estaba centrada en Kylian Mbappé, objeto de múltiples reportes que lo vinculan al club de Chamartín para la próxima temporada.
El Real Madrid llegaba con muchas dudas en la ofensiva, entre lesiones y condiciones cuestionables. Luego de levantar la Supercopa de España, el equipo blanco había anotado cinco goles en igual número de encuentros, con apenas una diana en los últimos tres desafíos.

A pesar de las buenas sensaciones que dejó la segunda mitad del partido ante el Villarreal (lo que hacía pensar en algunos posibles movimientos en el once) el equipo merengue saltó al césped con Courtois en la portería, defendido por Mendy, Alaba, Militao y Carvajal. En el centro de campo, los de siempre, Casemiro, Kroos y Modric; y en el ataque Vinicius y Asensio acompañando a Karim Benzema.
Pero… ¿Saltó realmente el Madrid al césped de Paris?
Luego del habitual intercambio de golpes y tanteo, el PSG no perdió tiempo en hacerse con el control del partido. ¿Para qué usar eufemismos? Lo que vimos fue un auténtico baño. El Madrid fue superado en todas las facetas, y la posesión a favor de los parisinos llegó a ruborizar a más de uno.
Y es que no sólo fue el control del balón: el PSG borró al centro del campo del Madrid y durante muchas fases del primer tiempo tuvo a diez jugadores encimados en el campo blanco. Mbappé, Verratti y Paredes abrieron un boquete por la banda de Carvajal, obligando a Modric a meterse entre Militao y el español para vaciarse en labores defensivas.
Asensio, en el acostumbrado “partido off” luego de uno bueno, no aportó nada en ninguno de los lados de la cancha. Luego de varios avisos, la tuvo Mbappé en el minuto 16, en una internada que detuvo Courtois, y en la que Carvajal parece dar un empujón de más. Preludio de lo que vendría.
El Madrid dio la impresión de salir “a no perder” y eso le condenó. Se encerró en el último cuarto de cancha, jugando al balonazo y esperando un contragolpe vía Vinicius que no llegó, porque no daba tres pases seguidos. El PSG seguía buscando las grietas, con Di María muy vertical, y un Messi que no pierde visión de pase ni esa magia de transitar la cancha con el balón cocido a la bota. Por el Madrid achicaban Militao y Alaba, mientras Thibaut Courtois se hacía más gigante de lo que es, en plan de héroe, aguantando el bombardeo parisino.
El descanso transcurrió sin que saliera a calentar algún jugador del Madrid. Es muy fácil especular a toro pasado desde nuestros puestos de coach de sofá, pero vamos, que dado lo visto en el primer tiempo, era para revisar y hacer cambios temprano y buscar una reacción. El PSG estaba perdonando al Real Madrid, y esa oportunidad era muy aprovechable. Pero no. Ancelotti reanudó el partido con el mismo once, a pesar de que la primera mitad había dejado señalado a más de uno.

Así las cosas, el PSG siguió con su dominio, atacando sin descanso. En el minuto 49, Mbappé sacó un gatillazo en el borde del área, entre Alaba, Militao y Mendy, que detuvo providencialmente el meta belga. No paraba de llover en Paris, y a todos nos parecía que el gol de los anfitriones era cuestión de tiempo.
En el 60, otra internada de Mbappé sobre Carvajal provocó un penalty. Lastimosamente, el canterano nos tiene acostumbrados a esta desafortunada jugada. Todas las miradas se posaron sobre Messi, verdugo del Madrid en muchas ocasiones, quien sería el encargado de cobrar la pena máxima. Su disparo fue detenido por Courtois y muchos pensamos que podía significar un subidón anímico para el Madrid.
Se acordó Ancelotti del banquillo, incorporando a Lucas Vázquez por Carvajal, y a Rodrygo por Asensio. Para lo que estaban dando ambos españoles, el minuto 71 era muy tarde. Respondió Pochettino con Neymar en sustitución de un Di María que fue perdiendo piernas.
El brasileño, regresando luego de varios meses, dio frescura en el ataque, como si le faltara al PSG. En el 76, una combinación de Messi con Mbappé, sirvió para que éste se ingeniara un disparo peligroso, aún cuando estaba rodeado por Modric, Lucas, Kroos y Militao, con Mendy y Alaba un poco más atrás. Imparable Kylian.
En el 81 entraron Valverde y Hazard, por Modric y Vinicius. Con el uruguayo el Madrid dio un paso adelante. Gareth Bale entró 5 minutos después. Los tres cambios parecieron acertados, pero muy tardíos.
El Madrid empezó a mirar el reloj, dando por bueno el empate. Pero en la otra acera estaba uno que no paró en todo el partido (y que venía de anotar un gol en la zona Cesarini para ganar al Rennes en la Ligue1). Kylian Mbappé no dejó de creer, y en el minuto 94 se coló como un tren entre Lucas Vázquez y Militao, dio cinco zancadas pletóricas y resolvió con un misil entre las piernas de Courtois, para descorazonarnos a todos los madridistas.
Notas al cierre
El Madrid habría sufrido en Liga ante con rivales que amontonan jugadores en la defensa, con líneas muy juntas y mucha disciplina protegiendo el área, renunciando a la posesión. Pero lo que se vio hoy en el Parque de los Príncipes fue otra cosa. Un equipo dominante que desdibujó totalmente a un Madrid que salió a encerrarse y a especular. Mala imagen dejan los de Ancelotti, empezando por él mismo, con un planteamiento cuestionable, cambios a destiempo, y con jugadores que van acusando el sobreuso en el kilometraje.

El PSG balance en disparos (21 a 8), tiros entre los tres palos (8 a 0) y saques de esquina (7 a 1) fue, cuando menos, vergonzoso. Falta mucho para la ida, y habrá que recurrir al video y a la pizarra para enderezar esto. Toca, como tantas veces, abrazarse al espíritu de Juanito y a su frase forjada en ese fuego sagrado “90 minuti en el Bernabéu son molto longo”. Fuego sagrado que, por cierto, algunos de los que visten de blanco parecen haber perdido.
Hasta la vuelta de Champions, se asoman en el horizonte Alavés, Rayo Vallecano y Real Sociedad. Partidos que se hacen urgentes para mantener el liderato de Liga, mientras se calibran las prestaciones para recibir al PSG.
Como siempre, los esperamos en las imperdibles charlas en el canal de Twitch de Meritocracia Blanca twitch.tv/meritocraciablanca
Ya será hasta la próxima Crónica desde Down Under. ¡Hala Madrid y nada más.

