Luego de una importante victoria en casa ante el Alavés, el Real Madrid tomó unos la M-30 de la capital por unos pocos kilómetros para visitar al Rayo en el estadio de Vallecas. Los blancos no tenían victorias ni goles anotados en los dos últimos desafíos fuera de casa en Liga (empate a cero ante el Villarreal y derrota 1-0 contra el Getafe) por lo que el foco estaba en lograr los tres puntos para seguir afianzados en el liderato de la competición.
Ancelotti se mantuvo en lo suyo y puso “el once de gala” en el engramado, con excepción de Alaba, quien fue sustituido por Nacho debido a molestias musculares. Antes del inicio del partido se guardó un minuto de silencio en homenaje a la memoria de Ángel Gutiérrez de la Gala, ex directivo del equipo local.
Un Rayo plantado y dando cara
A diferencia de los partidos más recientes, el Madrid salió mucho más concentrado en la primera mitad. Encontró espacios en lo angosto del césped de Vallecas porque el Rayo no salió a esconderse. Los de Iraola plantaron cara, decididos a hacer valer la localía. Y fue en uno de esos intentos de avanzar desde el mediocampo cuando, en el minuto 4, Casemiro cortó un pase en el borde del círculo central para servir un balón a Benzema. Se viró el francés quien encontró a Asensio mordiendo el área, pero el disparo del mallorquín encontró a un atento Luca Zidane.

Seguidamente fue Vinicius quien lo intentó desde fuera del área con un disparo desde la derecha ante un buen repliegue del Rayo (siete jugadores se encontraban dentro del área en labores defensivas). No se amilanó el Rayo, respondiendo con una jugada relámpago por la derecha, finalizada con un desviado remate de Bebé. En el 16, una buena combinación entre Guardiola y Fran García dejó inoperante a Carvajal. El centro del ex canterano blanco fue cortado por Mendy, pero dio tiempo a Oscar Valentín para servir un nuevo centro a Guardiola, cuyo remate de cabeza detuvo Courtois en dos tiempos, ante el acoso de Álvaro.
El Real Madrid lo siguió intentando, afianzados en una correcta línea defensiva, y con Modric tomando control de un partido que se jugaba a una velocidad que se adapta al violín virtuoso del mediocampista de Zadar.
Adelantó líneas el Madrid y en el 23, un saque de banda de Mendy originó una hilvanada de 17 toques donde participaron todos los jugadores del Madrid excepto Casemiro y Benzema. La jugada recorrió las tres líneas con maestría y culminó con un pase a la esquina del área de Carvajal a Asensio. Armó el rifle Marco pero su disparo fue desviado por Luca Zidane con el borde de los dedos cuando ya estábamos cantando el gol.
Se animaron los locales con otra buena proyección de un muy participativo Fran García. Pase de éste a Álvaro y centro a Guardiola cuyo remate se fue por muy poco ante el mar de bandanas franjirrojas al fondo de la grada. Siguió el dominio de la posesión madridista (llegó a ser de 70% durante el primer tiempo) pero con poco resultado. Kroos fue anulado y Casemiro seguía con su mal momento de forma y de juego.
Pese a esto, fue suya la jugada de gol que tuvo que ser revisada por el VAR. Kroos sirvió un centro flotado que el paulista mató con el pecho y remató a la red. El VAR (encabezado por el infame González González) determinó que hubo fuera de juego. Tuvo una más el Madrid en el descuento, con una falta sacada por Kroos al área. Militao se elevó para rematar de cabeza y el balón le quedó servido a Benzema pero el remate del francés fue detenido por Luca Zidane.
Caminando en el alambre
El Madrid acusó el esfuerzo y salió mucho menos lanzado en la segunda mitad. Con el paso de los minutos dominaba menos, y los fantasmas de resultados recientes empezaban a flotar en el coso vallecano, mientras los locales adelantaban sus líneas y empezaron a acosar la portería de Courtois. En el 54, Sergi Guardiola (primero) y Mario Suarez (a la salida de un córner) pusieron a prueba al arquero belga, quien se lució con su acostumbrada solvencia.

Movió el banquillo Ancelotti en el 60, dando entrada a Valverde por un Casemiro de capa caída. Muchos de los éxitos recientes del Real Madrid se han forjado en una sólida contribución del brasileño. Y esa falta se nota. La inclusión del Pajarito dio otro aire a la sala de máquinas merengue, como casi siempre.
El uruguayo aporta otro tipo de prestaciones y los rivales lo acusan cuando está en el campo. Pero el Rayo siempre mantuvo la línea de ataque que lo ha hecho muy fuerte en casa (llegaba al partido con 8 victorias, dos empates y 20 goles anotados en 12 encuentros de local). Se atrevió por las bandas e hilvanó jugadas que crearon mucho peligro.
En el 78 entró Rodrygo por Asensio, muy apagado en la segunda parte del desafío. Y con el Madrid tratando de resolver el partido se encimaron los ataques del Rayo, pero se encontraron con un agigantado Courtois, providencial nuevamente.
Un centro de Balliu, ante la mirada pasiva de Vinicius y Mendy, no pudo ser dominado por Falcao (quien pareció caerse solo entre Kroos y Militao). El balón quedó muerto al borde del área pequeña, y Carvajal no supo leer bien la jugada para que Oscar Trejo rematara desde el piso, salvando Courtois con la pierna izquierda. El rechace quedó para Álvaro quien remató, pero Super Thibaut estaba allí para impedir la anotación. Doble parada salvadora. Siempre Courtois.
Y cuando muchos ya anticipábamos un amargo empate, una jugada de toques cortos a lo futbol sala al borde del área vallecana culminó en el gol madridista. Rodrygo y Benzema se combinaron para habilitar a Vinicius al borde del área pequeña, y cuando achicaba Zidane, el brasileño dio el pase a Karim, quien anotó a puerta vacía. Cosas del futbol, ni Benzema ni Vinicius habían tenido un buen partido. Pero bastó un flash de ambos para decidir el encuentro.
Notas al cierre
Hizo piña el Madrid al terminar el partido. Dadas las circunstancias, todo lo que sea sumar de a tres en Liga es bienvenido. Son 60 puntos en 26 partidos, y una ventaja de nueve, a falta de lo que haga el Sevilla. Sin embargo, hay muchas lecturas que sacar del partido.
Sigue la falta de gol, y es evidente el agotamiento de muchos jugadores del Madrid. Aunque Ancelotti insista que “no los ve cansados”. En la rueda de prensa previa al partido, el italiano ratificó que va a seguir poniendo a su once fijo mientras haya títulos en juego. El próximo partido será ante la Real Sociedad, equipo que está tratando de meterse en puestos europeos.
Como siempre, los esperamos en las imperdibles charlas en el canal de Twitch de Meritocracia Blanca twitch.tv/meritocraciablanca.
Ya será hasta la próxima Crónica desde Down Under. ¡Hala Madrid y nada más!
