Crónica Real Madrid 3-1 PSG | Champions League (Vuelta octavos de final)

Esta imagen refleja el ambiente del equipo en este partido | Real Madrid 3-1 PSG

Real Madrid 3-1 PSG: «Grandeza, gloria y orgullo»

El partido que hemos vivido esta noche en el Santiago Bernabéu es uno de esos que se recordarán durante años ya que ha entrado en la amplia lista de noches mágicas, de las grandes remontadas europeas y que son ya parte de nuestra leyenda continental.

La Champions, guste o no, es algo especial para el Real Madrid y para el Madridismo que, en noches como ésta, se conjura y provocan en el ambiente algo especial, mágico como digo y carente de toda lógica.

Con un equipo con bajas importantísimas como las de Mendy o Casemiro, contra todo un club, el francés a cuyas espaldas está empujando no sólo todo un Estado como Qatar sino también todo el estamento federativo europeo en el que, además, juega el mejor jugador del mundo, como es Mbappé y con el marcador en contra, todo apuntaba a fiasco.

La lógica, de hecho, invitaba a que la noche iba a ser toledana para el Real Madrid y su aventura europea sería efímera, como lo fue la tranquilidad vivida en un sorteo que, cada día que pasa, parecía un burdo amaño tendente a lograr lo que parecía que iba a pasar. Una especie de «ajuste de cuentas» de Ceferin y Al-Khelaiffi contra Florentino Pérez y el Real Madrid a cuenta de la Superliga.

Una primera mitad para olvidar

Si a eso le unimos la alineación incial de Carletto, con un Kroos mermadísimo tras casi una semana fuera de combate por una lesión en los isquiotibiales y con una banda derecha, con Carvajal y Asensio, algo que hasta un niño de corta edad sabía que iba a ser una autopista norteramericana de cuatro carriles, por la que circularían a su antojo Mbappé y Nuno Mendes como en la ida, todo parecía abocado al desastre.

Este es el «once» inicial alineado por Ancelotti en esta histórica jornada | Real Madird 3-1 PSG

Los peores presagios no tardaron en concretarse ya que a los siete minutos Mbappé sorprendió con una gran contra que culminó él mismo con un tímido disparo a las manos de Courtois.

Eso sí, hay que decir que en los pimeros minutos el Real Madrid salió con una actitud muy diferente a la que salió al Parque de los Príncipes, mucho más presionante y empujando al PSG en su campo, aunque sin crear más peligro que un disparo lejano de Carvajal, que se marchó desviado por poco.

Sin embargo, no tardaron mucho los de Pochettino en percatarse del boquete oceánico que había dejado el Real Madrid en su banda derecha, con un descolocadísimo en todo mometno Carvajal y un Asensio totalmente fuera del partido.

De hecho, el primer gran aviso llegó en el minuto 12 cuando una triangulación sencilla entre Verratti, Neymar y Mbappé habilitó al francés por una vacía banda derecha y éste se plantó solo ante Courtois, obligando al belga a hacer otra de sus paradas salvadoras.

Un serio aviso que, por un lado empequeñeció a los de Carletto y empezó a darle alas a un PSG que, sin hacer gran cosa, poco a poco se fue haciendo con las riendas del partido. Neymar avisó con un disparo que atajó Courtois junto al palo.

Una oportunidad a la que respondió Benzema con un tirazo espectacular al que respondió Donnaruma con un paradón sensacional, en la que fue la mejor oportunidad del partido para el Real Madrid en toda la primera mitad

Al filo de la media hora, el PSG volvió a golpear, cómo no, por la derecha madridista con una excelente pared entre Neymar y Messi quien, muy escorado, se plantó ante Courtois y le picó por encima la pelota pero el balón se perdió por poco.

No fue el mejor partido de Asensio | Real Madrid 3-1 PSG

Quien no falló fue Mbappé, apenas tres minutos más tarde cuando en otro desajuste defensivo entre Asensio y Carvajal, permitió que Nuno Mendes rompiese la espalda a la zaga madridista y llegase hsata la línea de fondo. Ahí entró Mbappé completamente solo y ajustó con la precisión de un cirujano el balón al primer palo, a la zona más dificil.

Sin embargo y afortunadamente para el Madrid, el VAR anuló el tanto instantes después al determinar que la arrancada de Nuno Mendes se había producido en fuera de juego y, por tanto,el resto de la jugada había quedado sin validez.

Respiraba hondo, pues, el Madridismo porque las sensaciones eran cada vez peores y el equipo cada vez estaba más espeso y el centro del campo, con Kroos ahogado y sin apenas rastro de Modric o Valverde, superado. Y lo que es peor, sin necesidad de una presión asfixiante como sí había llevado a cabo el PSG en París tres semanas antes.

Pero la cosa pintaba mal y, como suele pasar en estos casos, acabó mal. Tras un buen remate de Benzema a pase de Kroos, en la única vez que ambos pudieron soltarse de sus marcajes, llegó lo que todos veíamos que, más tarde o más temprano, iba a pasar.

En el minuto 38 Carvajal perdió un balón absurdo en la zona de tres cuartos del ataque parisino y eso permitió al equipo azul trazar una contra de manual. El balón le llegó a Neymar y no se lo pensó dos veces. Mandó un balón larguísimo al espacio donde apareció libre de marca Mbappé y, de nuevo, batió por abajo a Courtois.

Un durísimo golpe para el Real Madird que definitivamente se partió en dos y en los últimos minutos de la primera mitad estuvo a merced del PSG, y sólo la buena labor defensiva de Miltao y Alaba, impidió una debacle aún mayor.

De la desesperación al delirio en la segunda parte

Se esperaban cambios en la segunda mitad pero Carletto, fiel a su estilo, decidió mantener a los mismos en cancha y claro, cuando no modificas una coma de tu planteamiento, es normal que las cosas no cambien. Si acaso, a peor.

Gran partido de Vinicius, especialmente en la segunda mitad | Real Madrid 3-1 PSG

Y así pudo ser porque el Real Madrid, que seguía aún en estado de shock y con una banda derecha inoperativa, pudo ver cómo la eliminatoria se le iba definitivamnete por el desagüe.

Con un partido calcado a los últimos minutos de la primera mitad, llegó la jugada que pudo haber desnivelado completamente el partido. En el minuto 53, una pérdida absurda entre Kroos y Valverde en la salida de balón le permitió a Neymar asistir a Mbappé que, una vez más, había ganado la espalda a Carvajal y el francés, tras un recorte maravilloso a Courtois, anotó el segundo.

Afortunadamente, Alaba -que es perro viejo- dio un paso atrás en el úlitmo momento que, por unos centímetros, dejó en posición ilegal al francés y de nuevo Makkelie anuló el tanto por segunda vez.

No sé si por desesperación o porque, como Saulo camino de Damasco, Carletto se cayó por fin del caballo, pero el caso es que en el minuto 58 movió el banquillo, retirando a un oscurísimo Kroos y a un indolente Asensio por Camavinga y Rodrygo, que rápidamente le dieron otro aire al equipo.

Un soplo de aire fresco a una casa que apestaba a rancio, a alcanfor barato y que, como era de eperar, revolucionaron el partido subiendo varios enteros la velocidad y el ritmo de juego madridista, hasta ese momento exasperadamente lento y previsible.

El partido dio un giro radical cuando, llegados a la hora de partido, Donnaruma se vistió de Karius y, al intentar sacar el balón con los pies se lió ante Benzema. El francés le robó la cartera y centró al segundo palo para Vinicius. El brasileño, con la puerta vacía, vio la llegada de nuevo de Benzema y le asistió para que anotase el empate con facilidad, ante la pasividad de la defensa parisina.

Benzema supo aprovechar el gravísimo fallo de Donnaruma para empatar el partido | Real Madrid 3-1 PSG

Un gol que metía de nuevo al Real Madrid en la eliminatoria pero que, visto lo visto, fue mucho más que eso. Aquello fue con un tsunami, un maremoto de proporciones bíblicas que trufó de dudas al PSG y todas sus estrellas, incluida Mbappé desaparecieron del mapa.

El Real Madrid empezó a creer en la remontada. A fin de cuentas, sólo estaba a un gol de resetear la eliminatoria ya que, al haber desaparecido el valor doble de los goles fuera de casa, un segundo tanto igualaría el global y, al menos, forzaría la prórroga.

Así, el equipo, espoleado por una grada que también había empezado a creer que aquello era posible, se desató y en un pis-pas se hizo con las riendas del partido. El balón comenzó a quemarle en los pies a todos los jugadores del PSG y el Real Madrid lo embotelló en su área.

En el minuto 73, ya con Carvajal fuera del partido sustituido por Lucas Vázquez, Vinicius tuvo en sus botas el 2-1 cuando mandó lastimosamente a las nubes un balón que le había caído en el área pequeña, procedente de un mal despeje de la defensa.

Pero no había tiempo para lamentarse. Con el ritmo trepidante que un redivivo Modric le había impuesto al partido y con Vinicius absolutamente desatado por su banda, como un martillo pilón y con Rodrygo tapando a base de esfuerzo las subidas de Nuno Mendes por la derecha.

En el minuto 76 se obró el milagro. Modric se disfrazó una vez más de Benjamin Button, recogió un balón casi en su área y se pegó un sprint de más de 60 metros, sorteando rivales a su paso. Asistió a Vinicius, quien se internó en el área, aunque demasiado escorado. Vio llegar de nuevo a Modric y éste se inventó un pase interior al corazón del área a Benzema, quien batió de fuerte disparo a Donnaruma, levemente desviado por Marquinhos.

No falló Benzema para anotar el segundo gol de la noche | Real Madrid 3-1 PSG

Ese gol fue como una losa de 200 toneladas sobre las piernas del PSG, cuyos jugadores se desvanecieron sobre el campo. Se convirtieron en un mar de nervios, casi en amateurs a los que el Bernabéu devoró por completo.

La prueba está en que, en pleno éxtasis por el hecho de haber igualado una eliminatoria que hasta minutos antes estaba más cuesta arriba que las faldas del Angliru, llegó el tercero de nuevo por obra y gracia de Benzema.

En otra nueva internada de Vinicius por la izquierda, Marquinhos despejó mal y el balón le cayó al más listo de la clase, a Monsieur Karim y éste no perdonó y, casi desde el punto de penalti y de primeras, cruzó el balón pegado al poste izquierdo de Donnaruma.

En ese momento se desató el delirio tanto en el césped como en la grada, que asistía atónita a otra nueva hazaña europea de su equipo, que vivió los últimos minutos con intensidad y lo que es más importante, controlando el partido para evitar sorpresas desagradables como en París.

Sólo un lanzamiento de falta directa de Messi que se fue ligeramente alta, ya con el tiempo vencido, fue el único recurso del PSG para afrontar el tramo final del encuentro y, tras cuatro interminables minutos de prolongación, Makkelie pitó el final y el Real Madrid algo por lo que muy pocos habrían dado por bueno, especialmente tras la desastrosa primera parte.

Bochornoso espectáculo de Al-Khelaifi en el vestuario

La nota negativa de un partido limpio, deportivo y jugado de poder a poder entre dos de los mejores equipos del continente y con un arbitraje serio y valiente, que acertó con las dos decisiones polémicas del encuentro, con los dos goles anulados a Mbappé, la puso el ínclito Nasser Al-Khelaifi, el presidente del club parisino.

Llevado sin duda por la rabia que le produjo ver cómo se volvía a quedar un año más sin poder ganar su ansiada Champions y ante un equipo que había sido su principal rival en los despachos de la UEFA, el dirigente franco-qatarí bajó al vestuario del árbitro acompañado del director deportivo del PSG, Leonardo, para increparle y, según se recoge en el propio acta del árbitro, le amenazó de muerte e incluso rompió uno de los banderines de los asistentes.

También cuentan que Al-Khelaiffi estampó violentamente contra el suelo la miniatura con la representación del nuevo estadio Santiago Bernabéu que, horas antes, le había obsequiado Florentino Pérez en la tradicional comida de directivas.

Al parecer tuvo que intervenir la Policía para llevarse a ambos personajes de la zona de vestuarios y la UEFA, que ha reclamado al Real Madrid las imágenes de lo ocurrido (afortunadamente registradas por las cámaras del personal del club) y habrá que ver qué sanción le imponen, pero dada la gravedad de lo ocurrido, ésta debería ser ejemplar.

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