
Real Madrid 0-4 FC Barcelona: «Humillación extrema»
.Tras una buena racha de resultados, incluyendo la eliminación en Champions al PSG hace menos de dos semanas, el Real Madrid ha recibido una humillación extrema a manos del Barça en un Clásico donde los de azulgrana parecían adultos y los de blanco tiernos infantes del Benjamín «A» de la Casa Blanca.
Un partido espantoso a todos los niveles, salvo en la portería, donde Thibaut Courtois ha sido, una vez más, el heróe del partido para los de Ancelotti, evitando la que pudo haber sido una goleada aún más histórica y humillante que el 0-5 de aquel Barça de Cruyff o el 2-6 de Pep Guardiola.
Y es que si el Barça, este Barça en descomposición, con un plantilla de una calidad sensiblemente inferior a la que hemos visto estos últimos 15-20 años y configurada a base de retales, hubiese tenido algo más de calidad en sus atacantes, hoy estaríamos hablando de una de las noches más negras de la historia del Madridismo.
Parece un contrasentido, sobre todo cuando has encajado un duro correctivo como el que le ha infligido hoy el equipo de Xavi Hernández al Real Madrid, pero es que si en vez de Aubameyang; Ferrán Torres o Adama hubiesen estado aquella mítica «MSN» (Messi, Suárez y Neymar), seguramente habríamos sido testigos de una auténtica hecatombe en el Bernabéu.

Afortunadamente para el Real Madrid, el Barça -al que le resta aún un partido por jugar- se encuentra todavía a 12 puntos y apenas quedan nueve jornadas. Un «colchón» suficiente de puntos que, salvo debacle madridista, no parece que peligre el título liguero.
Eso sí, el varapalo de hoy debe ser un aldabonazo suficiente para que se disipe esa especie de euforia desatada que había antes del partido y se deje de minusvalorar a los rivales antes de saltar al césped y se pongan los cinco sentidos en todos y cada uno de los partidos que restan para acabar la temporada.
Despropósito y ruina táctica y deportiva en el primer tiempo
En lo relativo a lo meramente futbolístico, hay que decir que el Real Madrid llegaba al partido con dos imporantísimas bajas como eran Mendy, ya descartado a mediados de la semana, y sobre todo, Benzema, que se estuvo probando hasta la misma víspera, pero sin éxito.
Esto llevó a Ancelotti a una especie de marasmo, de esos que los que en el mundo del fútbol se denominan «ataques de entrenador» y provocó un auténtico seísmo táctico. Como el día del PSG, repitió con Nacho en el lateral izquierdo, dejando a Alaba en su puesto en el eje de la zaga. Pero cambió el sistema, insistiendo en su querencia hacia la «CMK», con Valverde pegado a la cal y con Modric, y he aquí la gran novedad, de «falso 9» junto a Rodrygo y Vinicius.

Un experimento que más o menos parecía haberle salido bien al Real Madrid, que dominó los primeros instantes, moviendo bien la bola y salvando con relativa facilidad la primera línea de presión azulgrana. En los 10 primeros minutos, los únicos potables del equipo en todo el partido, los de Carletto pudieron haberse adelantado con un disparo raso y pegado al palo de Valverde, que desvió muy bien Ter Stegen con un paradón abajo el minuto 7.
Reaccionó bien el Barça con un disparo a bocajarro de Aubameyang, completamente solo en el área pequeña, tras una gran jugada de Ferrán Torres. Sin embargo, remató mal el gabonés y su chut, centrado y mordido, lo despejó fácilmente Courtois.
En este intercambio de golpes, lo intentó inmediatamente después Vinicius con un flojo disparo lejano, a las manos de Ter Stegen. Y hasta aquí llegó el Real Madrid, que se deshizo como un azucarillo en el agua.
El equipo, que ya estaba empezando a deshilacharse, sobre todo en defensa, con unos tremebundos Carvajal, que no hacía más que darle balones al rival y con Nacho, pasto fácil de Dembelé, se vino terriblemente abajo. Modric, fuera de posición, no cubría campo, al igual que un descnocido Kroos, dejando únicamente todo el trabajo a Valverde y Casemiro, que tenía que bajar a ayudar en defensa porque, para más inri, dos seguros de vida como Alaba y Militao estaban firmando un partido terrible.
El Barça se hizo dueño y señor del centro del campo, con un buen Pedri y con dos flechas por las bandas como Ferrán y Dembelé y el equipo se desmoronó como un castillo de naipes.
El inicio del aluvión llegó en el minuto 17, cuando el mismo Ferrán ajustó tanto su disparo desde la frontal que se marchó ligeramente pegado al palo izquierdo de Courtois. Eso sí, no faltó su dosis de polémica arbitral, siempre escorada al lado culé, cuando ni Martíenz Munuera desde el campo ni Mateu Lahoz desde el VAR se desentendieron de un tremendo pisotón de Aubameyang sobre Kroos (que merecía algo más incluso de una tarjeta amarilla) pero no dudó en amonestar al mismo Kroos instantes después por una jugada infiinitamente menos grave.

El desastre se desató en el minuto 28 cuando Dembelé abusó de Nacho, triturándole con una gran jugada personal que culminó con un magnífico centro al área pequeña al que no llegó Alaba y Aubameyang, de cabeza y en las mismas barbas de Militao, alojó el balón en la red.
Cinco minutos más tarde, Aubameyang dispuso de otra gran oportunidad aprovechando una gran contra culé y con la defensa madridista de vacaciones pero Courtois, muy rápido le sacó el balón abajo para desviar a córner.
Un saque de esquina que, curiosamente, dio lugar a un contragolpe fulgurante del Real Madrid, que pilló descolocada a toda la defensa azulgrana pero el ataque, comandado por Vinicius acabó en un infame piscinazo del brasileño al ver que, después de hacérsele de noche, no acertó ni en rematar a puerta ni en asistir a Rodrygo, que seguía la jugada.
Y lo que pudo haber sido el empate se pasó a la puntilla para el Real Madrid cuando, un par de minutos después, Araújo remató a placer de cabeza un córner botado desde la banda derecha madridista para anotar el segundo.

A partir de ese momento, el Real Madrid se desmoronó deportiva y moralmente. El equipo se rompió y el Barcelona hizo lo que quiso, porque si algo caracteriza a los culés, especialmente cuando juegan contra el Real Madrid es que si huelen la sangre son como los tiburones. Una sangre que brotaba a chorros por todas las líneas del equipo.
Se rozó un escándalo aún mayor en la segunda parte
El descanso obligaba a hacer cambios para tratar de detener esa hemorragia y para ello Carletto movió el banquillo, dejando en el vestuario a Carvajal y a Kroos y sacando en su lugar a Camavinga y a Mariano, pasando al equipo a defensa de tres, en una especie de 3-4-3.
Un sistema que en la cabeza de Ancelotti era genial pero nada más lejos de la realidad porque nada más salir al terreno de juego, con el equipo absolutamente descolocado, Ferrán se plantó ante Courtois e inexplicablemente lanzó el bal´n fuera.
No falló, sin embargo, un minuto después cuando, en otro balón a la espalda de una defensia inexistente, entraron en tromba Aubameyang y Ferrán y el gabonés de tacón asistió al español, que esta vez no falló y clavó el balón en toda la escuadra.
Lejos de bajar el pistón, el Barça siguió apretando con fuerza, aprovechando que el Madrid era un juguete en sus manos y fruto del empuje, en el minuto 50 Ferrán arrancó en posición dudosa y asistió a Aubameyang quien se anticipó a Courtois y le batió con una suave vaselina.

En un primer momento, Martínez Munuera invalidó el tanto por fuera de juego a instancias de su asistente pero tras un par de minutos de espera, desde la Sala VOR se acabó por dar validez al tanto y el cuarto también subió al marcador
Aquello apestaba a una goleada de escándalo ya que el Real Madrid, como un boxeador absolutamente groggy, dando tumbos por el ring, estaba prácticamente fuera de combate y lo que es peor, con toda la segunda mitad por delante.
El fantasma del 2-6 flotaba por el ambiente y con un Barça enrabietado, con Xavi pidiendo más a sus jugadores. Afortunadamente para los de Ancelotti, se le acabó la puntería a los delanteros culés que, tuvieron no menos de tres o cuatro ocasiones más para haber aumentado la cuenta.
Primero Aubameyang, por dos veces, prácticamente a puerta vacía y a placer en el minuto 56 y apenas cinco mintos después, en un disparo que paró Courtois, quien también se lució con otra gran intervención unos instantes más tarde ante Ferrán Torres, tras la enésima vez que lograban ganarle la espalda a unos terroríficos Alaba y Militao.
Entre medias, Ancelotti dio entrada a Asensio y Lucas Vázquez por Rodrygo y Nacho, en un movimiento que, sumado a los cambios culés y el evidente bajón físico del Barça por el esfuerzo realizado, hizo que los de Xavi bajasen algo el pistón y ofreciendo un respiro a los madridistas, que lograron controlar algo más el balón en el útlimo tercio del partido.
Aun así, en el 72, Dembelé, tras un grave fallo en el despeje de Militao en un uno contra uno con el brasileño, también tuvo su oportunidad pero se mostró bastante torpe en su duelo y acabó fallando, aunque el árbitro anuló la jugada por falta del francés.
incluso Memphis Depay que acababa de saltar al campo, estuvo a punto de aprovechar un mal despeje de la defensa y su volea se encontró de nuevo con un inconmensurable Courtois.

Y no, no me he olvidado de destacar las acciones ofensivas del Real Madrid ya que, sencillamente, no las hubo.
Apenas un par de escarceos en toda la segunda parte en forma de un disparo alto de Casemiro, a los pocos minutos de la reanudación, un balón a las manos de Rodrygo al filo de la hora de partido y un remate de Alaba a las manos de Ter Stegen a falta de algo menos de 10 minutos para acabar. En eso se resume el bagaje ofensivo del Real Madrid en toda la segunda mitad.
El partido llegó a su fin con una galopada de Adama Traoré, ya en el descuento, tras otro fallo defensivo madridista pero su disparo se estrelló en el lateral de la red de Courtois y el partido, ante la estupefacción general de una grada en shock que ni siquiera pitó a los suyos, llegó a su fin.
