
Celta 1-2 Real Madrid: «Mala imagen, arbitraje valiente y tres puntos»
El Real Madrid se ha llevado tres puntos de oro de Balaídos en un partido bastante flojo de los de Ancelotti, marcado por el arbitraje valiente de González Fuertes, que pitó tres penaltis (que lo eran) y le anuló un gol correctamente al Celta, tras la intervención del VAR.
De esos tres penaltis, Benzema logró anotar dos y con ello y unos últimos minutos de infarto, impropios de un equipo como el Real Madrid, encerrados atrás a merced del cuadro olívico y pidiendo la hora. Pero tres puntos al fin y al cabo.
Tres puntos, por cierto, de oro ya que este domingo se enfrentan nuestros dos perseguidores, Barça y Sevilla, y el resultado de este partido puede ser el golpe definitivo al título de Liga, cada vez más cercano.
Una primera parte tremendamente gris
En lo futbolístico poco que contar salvo que el Real Madrid, hoy dirigido desde el banquillo por Davide Ancelotti y Llopis, ante la baja de Carletto por Coronavirus, no ha podido jugar peor y ofrecer una imagen más triste y apagada, en blanco y negro.
De nuevo, insistiendo en una CKM, cada día más desgastada física y anímicamente, de la que sólo Modric pudo destacar y con Asensio, que se empeña en cada partido en darle argumentos a sus críticos, que afirman que jugar con él es jugar con uno menos.

El Celta salió con mucho ímpetu, empujando al Real Madrid, al que apenas le duraba la pelota en los pies. Y, aunque avisó Benzema a los 10 minutos con un remate de cabeza al lateral de la red, cómo no, con el protagonismo una vez más de Thibaut Courtois, que salvó al equipo con una excelente mano a tiro de Brais un par de minutos más tarde.
Y de lo que pudo ser el 1-0 se pasó al 0-1 apenas cinco minutos más tarde al anotar Benzema desde los 11 metros el primero de los penaltis, señalado pro un claro derribo, absurdo pero claro, de Nolito a Militao, al que barrió de forma diáfana cuando se disponía a rematar en el área.
El partido entró en una fase de claro dominio madridista, pero un dominio inane. De posesiones largas, lentas, absurdas, sin la más mínima profundidad pero que hacían que poco a poco el tiempo fuese transcurriendo sin que pasase nada. Bueno, nada, no. Porque al filo de la media hora, Courtois volvió a lucirse con un paradón espectacular a un lanzamiento de falta directa de Iago Aspas que iba directo a la escuadra.
Pero al margen de esta jugada aislada, lo cierto es que el Real Madrid parecía tener más o menos controlada la situación. Hasta que en el minuto 39 llegó la segunda jugada polémica del partido.
Tras una pérdida del Real Madrid, pésimamente defendida, el Celta colocó un balón a la olla rematado de cabeza por Galhardo pegado al palo izquierdo de Courtois. El belga volvió a sacar otra mano brutal para desviar lo mínimo el balón, que se estrelló en el poste y el rebote acabó entrando de forma accidental justo en el palo contrario.

La cuestión estuvo en el hecho de que Iago Aspas, que se encontraba en posición ilegal en el momento del remate de su compañero, fue a por el balón y además, aunque es verdad que no toca la pelota, estorbó claramente a Alaba, quien precisamente por la acción del delantero gallego, no pudo sacar la pelota.
Una jugada muy difícil de arbitrar y que, sorprendentemente, González Fuertes, tras su revisión en el VAR, decidió anular el tanto, ante la indignación de los locales, en especial de Aspas, que no paró de protestar la jugada hasta incluso, en el túnel de vestuarios, a sabiendas de que no tenía razón. Una decisión francamente valiente del colegiado.
El partido se reanudió tras el descanso sin cambios en ambos equipos, a pesar de que, al menos para el Real Madrid, era más que evidente la necesidad de darle otro aire al equipo ante el mal partido, entre otros de Asensio y Kroos, que dieron una lamentable imagen durante el tiempo que estuvieron sobre el césped.
Mala segunda parte madridista, salvada por los penaltis
Al menos, el Real Madrid dio muestras de haber salido un poco más espabilado, y así, a los pocos instantes, Modric obligó a Dituro a lucirse con un gran disparo «marca de la casa» desde fuera del área y Asensio la tuvo con otro chutazo desde la frontal que se marchó alto, casi inmediatamente después.
Pero aquello fue un espejismo, porque en un nuevo descarajamiento táctico, el Celta esta vez sí acertó a meterla, aprovechando que en una contra el Real Madrid no tenía a nadie en su sitio.
En el minuto 51, Javi Galán entró por la banda derecha madridista como Pedro por su casa y asistió a Nolito, hasta ese momento anulado por el buen trabajo de Militao, y el delantero andaluz, completamente solo, observado en la distancia por el propio Militao y Asensio, fusiló a placer a Courtois para lograr el empate.

Fue entonces cuando Davide Ancelotti, siguiendo los pasos de su padre, movió el banquillo, poniendo a calentar a Carvajal y a Rodrygo. Esto quizás fue lo que espoleó a Asensio quien tras el tanto celtiña, protagonizó una gran jugada personal que, de no haber detenido Murillo con una violenta entrada, podría haber acabado en algo más interesante.
No le sirvió esa jugada «maradoniana» al balear quien, al filo de la hora de partido, dejó su puesto junto a Lucas Vázquez por los citados Rodrygo y Carvajal. Dos cambios clave en el desarrollo del partido porque el carioca demostró en apenas unos minutos que, motivado, es hoy por hoy mucho mejor y más trascendente que Asensio en la banda derecha.
Cuando apenas llevaba tres minutos en el césped, Rodrygo fue objeto de penalti. El brasileño se marcó una bicicleta en el área ante Murillo, quien «picó» en el engaño y le derribó claramente. González Fuertes no dudó y señaló la pena máxima. Sin embargo, Benzema lo tiró francamente mal, flojo y mal colocado y Dituro desvió el lanzamiento sin demasiados problemas.
El Real Madrid desaprovechó esta oportunidad y siguió sumido en la inanidad más absoluta. Es cierto que el Celta no le incomodó demasiado pero es que los de Ancelotti no daban con la tecla y tampoco es que generaran mucho más peligro, con un Vinicius muy bien marcado por Aidoo y con Kroos incapaz de mover al equipo con soltura. Sólo Modric, muy solo, trataba de mover al equipo con algo de criterio pero su posición, muy atrasada, le impedía mejorar la salida de balón.

Pero en ese momento la suerte o, al menos, el buen ojo de González Fuertes, vino en rescate del Real Madrid. Una buena contra del Madrid en el minuto 68 que acabó con una apertura de Benzema a la banda izquierda por la que se coló completamente solo Mendy. El francés tiró de oficio y en vez de chutar a puerta, dribló a Kevin y éste le dejó la pierna atrás y trabó clarísimamente al lateral galo.
Tercer penalti de la tarde que, esta vez sí, con bastante aplomo y serenidad, fue ejecutado de nuevo por Benzema para adelantar definitivamente al Real Madrid en el luminoso. Y hasta ahí el partido de los blancos porque comenzó un repliegue tan absurdo como peligroso, a pesar de los cambios, con Fede Valverde por Modric y casi al final Nacho por MIlitao y Ceballos por Kroos.
Con los de Ancelotti encerrados en su área, los celtiñas comenzaron el acoso y derribo de la meta de Courtois pero, entre el buen trabajo de la defensa, especialmente de Alaba en el juego aéreo y un providencial despeje de Carvajal frente a Murillo cuando éste se disponía a cabecear a placer en la última jugada del partido, el marcador ya no se movió y estos tres importantes puntos volaron hacia Madrid.
