
RCD Espanyol 1-3 Real Madrid: «Poder absoluto»
El Real Madrid cierra su periplo de tres partidos ligueros consecutivos fuera de casa con su tercer triunfo, en este caso en el RCDE Stadium, y de nuevo con algunos apuros, merced a sendos goles de Karim Benzema en los últimos minutos, que vinieron a hacer justicia a un partido, en teoría cómodo para los de Ancelotti, pero que se les fue de las manos durante unos minutos y que a punto estuvo de acabar en empate.
Sin embargo, el poderío del centro del campo que aporta gente como Tchouameni, quien de nuevo volvió a cuajar un excelente encuentro y Camavinga, unido al potencial ofensivo de Benzema y Vinicius, fueron más que suficiente para darle unos merecidos tres puntos al Real Madrid.
Mal arbitraje de Melero López y protagonismo para el VAR
Por cierto, y puestos a hablar de merecimientos, mención aparte merece la actuación esta noche de Melero López, quien parece haberse alineado con el arbitraje-tipo al Real Madrid. Un arbitraje completamente laxo en cuanto a los marcajes, cada vez más endiablados especialmente sobre Vinicius. Ya lo vimos estas dos jornadas previas, sobre todo en Vigo y seguimos con la misma constante.

De nuevo, reparto constante de palos, agarrones y faltas, muchas de ellas sin balón, totalmente impunes desde el punto de vista reglamentario. Y no sólo a Vinicius. Kroos, Modric y también Benzema sufrieron los rigores de una defensa cuando menos «excesivamente ardorosa», quienes 15 faltas después se fueron sin una sola amarilla.
Eso sí, ya en el descuento, el Espanyol recibó una roja directa por una clara patada de Lecomte a Ceballos en la frontal del área blanquiazul. Pero no fue de primeras sino que necesitó de la revisión de la jugada en el VAR y que, al menos esta vez, esta vez sí favoreció al Real Madrid. Un VAR que durante la segunda parte, además de anularle un gol a Benzema por un fuera de juego milimétrico, no quiso entrar a valorar dos derribos a Vinicius en el área espanyolista (sobre todo el segundo), con claros visos de haber sido penalti.ç
Primera parte de claro dominio madridista
Yendo a lo meramente deportivo, Ancelotti volvió a apostar por el 4-4-2, con Valverde en posición de extremo derecho y apoyo constante a la medular y con una defensa de circunstancias. Ante la catarata de lesiones y con el fin de dar descanso a los dos laterales titulares, Carletto apostó por Lucas Vázquez y Alaba en las bandas, con Militao y Rüdiger en el eje defensivo, más los clásicos Kroos y Modric junto a Tchouameni en la medular y los más clásicos aún Benzema y Vinicius arriba.
A pesar de la fuerte presión alta que dispuso Diego Martínez, lo cierto es que el Real Madrid no tuvo grandes problemas defensivos y, con una salida de balón muy acertada, con Modric y Tchouameni de grandes ejes y con el ataque volcado sobre la izquierda, los de Ancelotti lograron desembarazarse con cierta facilidad de los arreones blaquiazules.

El Real Madrid no tardó en adelantarse en el marcador y así, a los 12 minutos, Tchouameni con una asistencia a lo Laudrup, mirando al tendido, logró encontrar un hueco en el centro de la defensa que Vinicius supo aprovechar, cruzando el balón a la red de Lecomte.
A partir de ahí, monólogo madridista que tuvo como principal consecuencia un dominio abrumador, con Vinicius como gran protagonista entrando una y otra vez por la banda izquierda como un cuchillo caliente en mantequilla. Y eso a pesar de la dureza empleada por la defensa «perica», especialmente por Oscar Gil, para intentar pararle.
El brasileño tuvo en sus botas aumentar la distancia apenas seis minutos más tarde con una galopada «marca de la casa» pero su intento de picar el balón por encima de Lecomte acabó con una buena parada del meta francés para desviar a córner.
El mismo Vinicius dispuso de un par de ocasiones también muy claras durante esta primera mitad. En el minuto 19 culminó con un disparo raso una gran contra «cocinada» al microondas entre Valverde y Benzema. Casi un cuarto de hora más tarde, estuvo a punto de anotar un golazo de rosca, pero su disparo, muy ajustado a la escuadra se marchó fuera por poco.
Por su parte, el Espanyol apenas inquietó a Courtois en estos primeros 45 minutos pero lo hizo de forma demoledora. En el minuto 41, Cabrera remató de cabeza en el área pequeña un córner botado desde la esquina derecha del Real Madrid, en un claro despiste defensivo.
Y apenas un minuto después, en otro error en la marca, Joselu se revolvió en el área pequeña y su remate abajo lo sacó bien Courtois con tan mala suerte que le golpeó en la espalda a Militao y el balón le cayó de nuevo a Joselu que, esta vez sí y prácticamente a puerta vacía, establecía el empate en el marcador.
Camavinga y Rodrygo revolucionaron el partido
Tras el descanso, y espoleado por el gol, el Espanyol se fue hacia arriba y retomó la presión alta que había olvidado tras el tanto de Vinicius y esta vez sí le fue mejor. Durante los primeros minutos, achuchó bastante y dificultó mucho la salida de balón madridista, que se hacía con dificultad y en ocasiones, a base de balonazos hacia delante buscando a un Vinicius cada vez más taponado con dos y hasta tres jugadores, sin éxito

Se reclamó penalti por parte del Real Madrid en el minuto 50 por un claro empujón de Calero sobre la espalda de Vinicius pero Melero no estaba por la labor y dejó seguir y prácticamente en la siguiente jugada, otro despiste en la marca, a la espalda de Lucas Vázquez dejó completamente solo a Joselu, quien asistió al punto de penalti pero Puado no acertó a empalar el balón.
Y en el minuto 58 llegó la jugada más clara del Espanyol en toda la segunda parte cuando Joselu aprovechó para revolverse en el área para empalmar un duro disparo a bocajarro que rechazó Courtois con una mano providencial. El balón le cayó a Darder que remató por encima del marco del portero belga.
Hay que decir que instantes antes, Carletto le dio la vuelta al partido con los cambios de Rodrygo por un apagado Valverde y, sobre todo, de Camavinga por Modric, muy cansado. Dos cambios que, unidos al posterior de Ceballos por Kroos, se revelaron decisivos.
Rodrygo y Camavinga aportaron frescura, vigor e ideas a la medular, muy apagada en esta segunda parte y con ellos en el campo, el partido literalmente se volvió loco, con el francés llevando el balón en conducciones espectaculares, rompiendo líneas y con el carioca haciendo daño por las bandas, permutándose con Benzema.
En el minuto 62 Lecomte salvó el segundo con un disparo de Benzema desde la frontal que sacó con muchos problemas. Un Benzema espeso y extrañamente fallón en los últimos metros pero al que sólo cuatro minutos después, le anularon un gol tras una jugada entre Camavinga y Kroos, que culminó el francés, miimétricamente adelantado según el VAR.
Unos minutos finales de infarto: «Killer» Benzema
El partido se le estaba «haciendo bola» a los de Carletto, que veían cómo el tiempo pasaba y las ocasiones no entraban y además, el colegiado tampoco ayudaba demasiado. En el minuto 83, Vinicius volvía a caer en el área espanyolista, en esta ocasión zancadilleado claramente por Calero pero ni Melero ni desde la Sala VOR apreciaron la jugada y aquí no ha pasado nada.

Y cuando todos daban por hecho el empate, en el minuto 87 volvió a hacerse la magia sobre el campo cuando Rodrygo asistió de forma mgistral desde la banda izquierda al segundo palo para que Benzema, adelantándose muy bien a la defensa, remató de primeras para adelantar al Real Madrid.
Ya en el tiempo de descuento llegó la sentencia tras una polémica jugada, no tanto por la claridad sino por el tiempo que se perdió consultándola en el VAR. Ceballos aprovechó la indecisión de la defensa y la mala salida de Lecomte para adelantarse al meta aunque recibió una durísima patada por su parte. El balón quedó muerto y le cayó a Rodrygo, que anotó a puerta vacía.
En un primer momento, Melero López anuló el tanto por fuera de juego del brasileño pero, avisado desde la Sala VOR, volvió a ver la jugada y apreció entonces la dura entrada de Lecomte sobre Ceballos y, tras una larga revisión delante del monitor decretó falta en la frontal del área y expulsión del portero.
Como ya no tenía más cambios, Diego Martínez decidió poner a Cabrera bajo los palos pero nada pudo hacer para detener el lanzamiento directo de Karim Benzema, pegado al palo izquierdo. Un gol que sentenció el partido y, tras más de 11 miunutos de prolongación, se certificó el triunfo madridista, que cierra de la mejor forma posible su periplo inicial de tres partidos a domicilio, con tres victorias y el liderato provisional de la clasificación.
