
Real Madrid 1-1 Valencia: «A la final por penaltis tras un feo partido»
El Real Madrid ha logrado alcanzar su pase para la Final de la Supercopa de España tras un mal partido, en el que ni hubo juego ni apenas goles y en el que, una vez más, Thibaut Courtois demostró por qué es, a día de hoy y de largo, el mejor portero del mundo.
En un partido feo, espeso y donde apenas hubo ocasiones de gol, los de Carletto se llevaron el gato al agua después de una tanda de penaltis ejecutada de forma perfecta por los lanzadores madridistas, que anotaron sus cinco disparos mientras que, por parte valencianista fallaron Comert y Gayá. Y eso que Ancelotti había dicho en la rueda de prensa previa que no habían ensayado los lanzamientos…
Lo peor de todo, la catarata de lesiones sufridas durante estos 120 minutos. El primero, Camavinga, que se retiró al descanso no sólo por su mal partido sino con molestias en la rodilla. Minutos después caía Lucas Vázquez, lesionado con una aparatosa torcedura de tobillo en un lance con Kluivert durante la segunda mitad.
Los dos jugadores tuvieron que dejar el campo y su presencia para la final es, cuando menos, dudosa. Pero es que si estas dos lesiones fueron poco, Militao protagonizó un tremendo susto al tener que marcharse también, en este caso, aquejado de un fuerte mareo provocado por un tremendo balonazo que se llevó en su cabeza al inicio de la segunda mitad.
Hernández Hernández nunca defrauda
En paralelo, y aunque desgraciadamente no sea noticia ya, hay que volver a hablar de un nuevo esperpento arbitral, protagonizado por uno de los «sospechosos habituales» del fútbol español como es el inefable Alejandro Hernández Hernández, el «enemigo público núimero 1 del Madridismo en el CTA.
El canario ha vuelto a hacer de las suyas, con un arbitraje demencial, marcado por la tradicional diferente vara de medir disciplinaria, en función del color de la camiseta. Inflexible con los de blanco y tremendamente laxa para con los valencianistas.
Dejó sin sancionar varios derribos claros a jugadores del Real Madrid, dos de ellos cerca del área, pitó prácticamente cada toque, con balón o sin él, a jujgadores del Valencia, en un arbitraje tremendamente sibilino, tendente -como en tantas ocasiones, por cierto- a sacar de quicio a los de Carletto.
Además, se «tragó» un claro penalti a Nacho por empujón de Lino en el borde del área y anuló un gol a Benzema en la segunda parte, al precipitarse y señalar mano de Vinicius en el momento previo a asistir al francés, sin esperar a que acabase la jugada y que fuese el VAR quien dilucidase si el control del brasileño era punible o no.
Primera parte desigual para los de Carletto
Ciñéndonos a lo meramente futbolísticos, poco que reprochar a los 20 primeros minutos del Real Madrid, en los que dominó a placer, con momentos de muy buen juego y circulación rápida y fluida del balón ante un Valencia que sólo podía verlas venir.
En estos minutos, Benzema nos obsequió con una maravillosa obra de arte hecha jugada en el área del Valencia, que se marchó fuera por poco y Valverde estuvo a punto de anotar tras un gran disparo, marca de la casa, desde la frotntal.
El Valencia despertó en el minuto 19, en la que era prácticamente su primera aproximación por el área madridista, cuando Cavani remató de cabeza un gran centro de Gayá desde la izquierda, que obligó a Courtois a lucirse por vez primera esta noche.
A partir de ese momento, el Real Madrid colapsó. Quizás el hecho de verse nuevamente vulnerable a pesar de haber dominado a placer le provocó un exceso de ansiedad y nervios, pero el caso es que el equipo se volvió impreciso, perdió su posición en el campo y lo más importante, el dominio del partido.

Eso sí, Vinicius pudo haber marcado a la media hora de haber sido un pelín más rápido a la hora de armar la pierna y evitar que Thierry le robase la cartera justo cuando se disponía a ejecutar a Mamardashvili
El caso es que el partido se fue adormeciendo cada vez más, con un mayor cúmulo de imprecisiones, especialmente por parte de Vinicius y un desaparecido Rodrygo, que no lograban irse de nadie. Hasta que en el minuto 38 Militao se disfrazó de Modric y le envió un regalo a Benzema en forma de pase de 30 metros a la espalda de la defensa «ché» que éste no desaprovechó.
El francés se plantó solo ante Mamardashvili y cuando le iba a batir, apareció por detrás Cömert para derribarle. Un clarísimo penalti hasta para Hernández Hernández, que ejecutó Benzema de forma magistral, engañando al meta georgiano.
Gol del Valencia en la segunda parte y colapso madridista
Lo que nadie se esperaba es lo que iba a ocurrir apenas unos segundos de volver de vestuarios, cuando una jugada pésimamente defendida (una vez más y ya son muchas esta temporada) inicada por la banda izquierda madridista acabó con un gran servicio con rosca de Lato al corazón del área. Dudó Courtois en salir o no y Lucas Vázquez se durmió en los laureles, lo que aprovechó Lino para enviar el balón a la red.

Ese gol destrozó por completo la autoconfianza del Real Madrid, que se fue del partido y ya no volvió prácticamente hasta el final del tiempo reglamentario. El Valencia se hizo con el control del juego y los de Ancelotti ya no olieron el balón durante casi 40 minutos.
Afortunadamente, el Real Madrid se defendió con orden y, auque estuvo dominado por el Valencia, no sufrió en exceso. Pero en lo que se refiere a creación de juego, hay que decir que no hizo prácticamente nada. Y eso a pesar del cambio de Camavinga por Modric, que firmó uno de sus peores partidos que le recuerdo últimamente.
De hecho, el primer y único acercamiento del Real Madrid a la meta valencianista llegó a falta de dos minutos para el tiempo reglamentario, con un testarazo de Benzema, tras un buen pase desde la banda derecha.
A partir de ese momento, el Real Madrid dio el paso adelante que necesitaba para ir a por el partido e incluso evitar tener que llegar a la prórroga pero no pudo ser. En el minuto 95, Vinicius dispuso de una buena oportunidad en un uno contra uno ante el meta valencianista pero definió mal y el partido se fue a la prórroga
Prórroga sin goles y 100% de acierto en los penaltis
La prórroga pudo haber visto el segundo gol del Real Madrid, que dispuso de dos grandes ocasiones.
La primera, nada más empezar el tiempo extra, pero el disparo de Vinicius desde la frontal se encontró con la estirada de Mamardashvili para evitar el tanto. La segunda llegó casi al final del primer período, pero el georgiano -el mejor del Valencia ayer- se despachó un nuevo paradón, en este caso ante el disparo de Kroos.
Los últimos 15 minutos del partido estuvieron marcados por el cansancio. Y por la segunda gran intervención de Cortouis esta noche, que le sacó un balón inverosímil a bocajarro a Fran Pérez, que se había logrado infiltrar en el área del Madrid con una gran internada.
Finalmente, el partido se fue a los penaltis y el Real Madrid se clasificó sin problemas después de que Benzema, Modric, Kroos y Asensio anotasen sus respectivos lanzamientos, mientras que por el Valencia marcaban Cavani y Guillamón y Cörmet fallaban los suyos.
