Crónica RCD Mallorca 1-0 Real Madrid | Jornada 20 Liga Santander

Raíllo se dedicó a provocar y golpeó con saña a Vinicius todo el partido | RCD Mallorca 1-0 Real Madrid

RCD Mallorca 1-0 Real Madrid: «No es fútbol, es la guerra»

El Real Madrid se ha dejado un buen jirón en sus opciones para ganar la Liga al caer derrotado en Son Moix ante un equipo, el RCD Mallorca, que de la mano de uno de los más indecentes arbitrajes que recuerdo, convirtió lo que iba a ser un partido de fútbol en poco menos que una guerra de guerrillas.

Una refriega en la que un, digamos «extramotivado» Mallorca, capitaneado por dos auténticos salvajes como Raíllo y Maffeo, se dedicó a patear, golpear y hacer un sinfin de faltas que hizo imposible que el Real Madrid (como el mismo Brasil del 70) pudiese desplegar mínimamente su juego.

Espantoso y permisivo arbitraje de Hernández Hernández

En un partido en el que el Mallorca ha batido el récord de faltas cometidas por un equipo (hasta 30) con apenas cinco amarillas, tres de las cuales se mostraron en los últimos minutos, para maquillar estadísticamente los datos de tarjetas, resulta casi imposible hablar de juego, táctica, estrategia y «sudokus» varios de 4-4-2, 4-3-3 o similares.

La pieza de caza mayor en esta cacería fue sin duda Vinicius, al que le hicieron todo tipo de perrerías, le buscaron constantemente y hasta incluso se permitió Raíllo el hecho de ponerle la camiseta en la cara para que besase el escudo del Mallorca.  Pero «cobrar», ahí cobró todo el mundo.Patadas, simulaciones, empujones, conatos de pelea y siempre con el mismo objetivo, sacar del partido a Vinicius por lo civil o por lo penal… y la misma respuesta arbitral. Nada. Cero.

Hernández Hernández, autor de uno de los peores arbitrajes de la temporada | RCD Mallorca 1-0 Real Madrid

Eso sí, le faltó tiempo a Hernández Hernández, un auténtico cáncer del arbitraje y un sicario al servicio de la causa, para amonestar a Vinicius por un pisotón fortuito a Maffeo, mientras éste y el resto de sus compañeros le convertían en una especie de «pim-pam-pum», en el que cada vez que tocaba el balón, era objeto de un golpe, de un codazo, un empujón, una patada: O todas ellas, mientras el colegiado canario contemporizaba una y otra vez.

Para hacerse una idea de cómo fue la cosa. La primera amarilla para el Mallorca llegó en el minuto 66, cuando el conjunto balear llevaba ya la friolera de 22 faltas cometidas (más las que no se pitaron porque se concedió la Ley de la Ventaja, no menos de cinco, y las que directamente no pitó porque no le dio la gana). Eso sí, en ese momento procesal, el Real Madrid ya tenía tres amarillas (la citada de Vinicius, otra a Ceballos por protestar y una más a Valverde por una dura entrada).

Sirva como referencia el índice de permisividad arbitral que en el RCD Mallorca-Barça disputado en la primera vuelta antes del parón por el Mundial, este mismo equipo tan agresivo e «intenso», apenas sí cometió nueve faltas en los 90 minutos y, sin embargo, vio dos amarillas.

Luego podremos hablar de que el Real Madrid, muy cansado y sin frescura ni en las piernas ni en la cabeza tras jugar su segundo partido consecutivo en menos de 72 horas. Ni las cinco bajas con las que afrontaba este partido, a la que hubo que sumar la de Courtois, lesionado en el calentamiento. Y podemos hablar también de que el equipo no carburó y algunos jugadores como Asensio, además de fallar un claro penalti a Vinicius, ofrecieron un paupérrimo espectáculo.

Pero todo eso quedaría, al menos para mí, en un segundo plano si te encuentras delante a un equipo que no te deja de dar patadas de forma impune y hace imposible dar dos pases seguiidos, cortando con falta cada intento de ataque y ves cómo los dos jugadores que más palos dieron, Maffeo y Raíllo, junto a Ruiz de Galarreta (que hizo con Ceballos, Tchoaumeni y Modric o lo mismo que los otros dos con Vinicius) ven sus respectivas amarillas en los minutos finales del partido.

Cacería a Vinicius en la primera parte y gol en propia meta

En lo futbolístico poco o nada que contar porque futbolísticamente el partido fue una ruina. Desde el primer minuto se vio a lo que saltó a jugar el Mallorca, lo que sorprendió al Real Madrid que,quizás, no se esperaba un arranque tan violento ni tan permisivo como el que se vivió.

El partido fue una constante cacería a Vinicius por parte de la defensa | RCD Mallorca 1-0 Real Madrid

Y así, con un equipo deslabazado, sin ideas y a merced del empuje mallorquinista, en la única vez que los de Aguirre se acercaron mínimamente al área de Lunin, un balón colgado desde la izquierda del ataque del Mallorca por parte de Dani Rodríguez, fue rematado al alimón por Muriqi y Nacho, el último en tocar y la pelota se envenenó de tal forma que acabó entrando lentamente y por la escuadra izqueirda de Lunin, que sólo pudo mirar cómo se colaba.

Aquello no hizo sino reforzar la estrategia ultradefensiva del «Vasco» Aguirre, que metió a prácticamente todo el equipo en su área y, viendo lo «barato» que estaba resultando apalear a los madridistas sobre el campo, redobló su cacería especialmente sobre Vinicius.

Faltas, parones, simulaciones constantes especialmente de los defensores mallorquinistas en cada contacto, sobrne todo con Vinicius y el partido se fue trabando hasta hacerse insoportable. El Real Madrid era impotente para generar juego y todo intento se acababa enredando en las botas de los defensores mallorquinistas una y otra vez o directamente a córner, que se botaba sin consecuencias.

Y así llegamos al descanso, con un buen esperpento arbitral, con Hernández Hernández amonestando rumbo a los vestuarios a Ceballos por protestar y tras haber mostrado amarilla a Vinicius un minuto antes por una acción absurda que no era ni falta, al pisar accidentalmente a Maffeo y que, oh casualidad, le dejará fuera de los terrenos de juego por acumulación de partidos para el próximo encuentro de Liga.

Una batalla campal, no un partido de fútbol tras el descanso

Después de la reanudación el Real Madrid intentó achuchar aún más pero el guión era claro por parte del Mallorca. Leña al mono hasta que cante en inglés. Palos y más palos sin tarjeta y la imposibilidad de dar tres pases seguidos, que estaba sacando de quicio a los jugadores madridistas, en especial a Vinicius.

Momento en el que Vinicius es objeto de penalti por parte de Rajkovic | RCD Mallorca 1-0 Real Madrid

Sin embargo, y pese a este marasmo, el Real Madrid tuvo la posibilidad de empatar cuando en el minuto 56, en una de las pocas veces que encontró un hueco, fue a rematar un centro de Rodrygo y Rajkovic, que llegó más tarde que el brasileño, se lo llevó por delante.

Penalti claro que Asensio, la viva imagen hoy de la indolencia y la falta de compromiso en un partido de esos que «rascan», pateó flojo y ligeramente escorado a la izquierda y Rajkovic desvió a córner ante el delirio en las gradas. Un penalti, por cierto, que debió haberse repetido porque en el momento del golpeo por parte de Asensio ya había hasta cuatro jugadores mallorquinistas que habían invadido el área local.

A partir de ahí, el caos. Asensio intentó redimirse de su falllo intentando un gol de los suyos pero no era el día y el balón, fuerte y raso, se marchó pegado al palo izquierdo de Rajkovic

Entonces llegaron los cambios, aunque Modric ya estaba en el campo por un desacertadísimo Valverde, y con Kroos a los mandos y Camavingan en la medular, dejando su puesto en el lateral izquierdo a Alaba, el equipo mejoró mucho y empezó a genera mucho peligro.

Sobre todo en forma de centros laterales pero el área mallorquinista, en el que llegó a haber hasta 18 jugadores, se convirtió en intransitable y aunque hubo algún susto en forma de remate de Mariano, que había sustituido a Asensio y sobre todo de Rüdiger, espeicalmente uno que se perdió fuera por poco en el último de los ocho minutos que dio de prolongación el polémico colegiado canario, el partido tocó a su fin y ahora la Liga se ha complicado sobremanera.

Es verdad que estamos aún a principios de febrero y falta por ver qué pasará esta noche entre un Sevilla en horas bajas y un Barça que sigue ganando sin convencer. Pero si los culés se ponen a ocho puntos esta noche y viendo el espectacular estado de forma del colectivo arbitral,esta Liga se antoja bastante complicada. Crucemos los dedos…

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