
Real Madrid 5-3 Al Hilal: «Vinicius, Rey del Mundo»
El Real Madrid ha logrado su octavo entorchado intercontinental (quinto con el formato del Mundial de Clubes) tras imponerse en la final a un modesto pero tremendamente luchador Al Hilal, que nunca se rindió y que peleó hasta el último momento para vender su derrota.
De la mano de un Vinicius estelar -nombrado con justicia MVP del torneo- que, como ya le pasa en Europa en sus partidos de Champions, cuando no sufre persecuciones y provocaciones en el campo permitidas miserablemente por los árbitros, es ahora mismo uno de los tres mejores del mundo,
Con un doblete goleador y una asistencia «galáctica» a Benzema, el joven delantero brasileño firmó una de esas actuaciones memorables y que le permiten entrar por derecho propio entre los mejores jugadores de la historia del campeonato.
Le acompañó un cada vez más recuperado Fede Valverde, con otro doblete y un despliegue físico que nos recordó al deslumbrante Fede Valverde del primer tercio de la temporada, y Karim Benzema, que se sumó a la fiesta tras su viaje relámpago desde Madrid.
La única nota negativa, la endeblez defensiva mostrada por el equipo, al que no le volvió a funcionar la solución de Camavinga en el lateral izquierdo ni tampoco la pareja Rüdiger-Alaba. De hecho, el alemá salió en las tres fotos de los goles saudíes, rompiendo el fuera de juego y mostrandose alarmantamente blando y despistado. Tampoco ayudó mucho Lunin, que falló en el primer tanto del Al Hilal y seguramente pudo hacer algo más el segundo.
Primera parte de exhibición madridista y reacción de Al Hilal
Pero en términos generales, hay que decir que el Real Madrid hizo un muy buen partido, sobre todo en los primeros 25 minutos, en los que borró del mapa literalmente al equipo de Ramón Díaz, al que ya ganaba por 2-0 prácticamente al cuarto de hora del inicio.

Con un «once» digamos más reconocible, con Lunin en la meta, Carvajal, Rüdiger, Alaba y Camavinga en defensa, los cuatro «titularísimos» en el centro del campo (Tchouameni, Kroos, Modric y Valverde) y con Benzema y Vinicius en el ataque, el Real Madrid fue una apisonadora en el primer tercio del partido.
Basándose en una presión asfixiante, que inducía a constantes errores en la salida de balón de los saudíes, los de Ancelotti jugaron a placer y en campo contrario. Así, en el minuto 12 y precisamente de un robo de balón en la frontal por parte de Vinicius, llegó el primer gol que el brasileño se guisó y se comió él solo. Robó, se plantó ante Al-Mayoof y le batió por abajo.
Intentó reaccionar tímidamente Al Hilal con un disparo lejano de Vietto, el mejor de los saudíes esta noche, pero se marchó ligeramente desviado, junto al palo derecho de Lunin.
No tardó en aumentar su ventaja el Real Madrid ya que, en el minuto 17, un mal rechace de la defensa saudí le cayó a Fede Valverde dentro del área y el uruguayo empalmó una volea de primeras que acabó en la meta de Al-Mayoof tras desviar ligeramente en un defensor saudí.
Con el partido volcado del lado madridista claramente, llegó la consabida (pero no deseable) relajación del equipo que, sabedor de su enorme superioridad hasta ese momento, ya se veía celebrando el título a pesar de que quedaban casi 75 minutos de partido.
Y fruto de esa relajación llegó el inesperado gol de Marega en el minuto 25, aprovechando una fulgurante contra del equipo saudí que sorprendió a la defensa, en ese momento casi en el centro del campo. El delantero de Al Hilal, en posición correcta porque Rüdiger no dio el oportuno paso atrás para dejar en fuera de juego a Marega, se plantó ante Lunin y de disparo duro y raso, que se coló por debajo del cuerpo de Lunin, acortó distancias.

Fue un calco de lo vivido en los últimos minutos de las semifinales ante el Al Ahly porque el Madrid acusó el gol, se tornó más inseguro y los jugadores saudíes, que se creyeron que era posible remontar, empezaro a achuchar de lo lindo y los de Carletto perdieron el control del partido, que se convirtió en una especie de correcalles sin dueño.
Desde ese momento y, aunque es verdad que Al Hilal no generó más peligro que un disparo de Marega que se fue ligeramente desviado al filo de la hora, el Real Madrid no pudo imponer su juego y, salvo un par de escarceos con cierto peligro en los últimos cinco minutos (un remate de Benzema a pase de Valverde y un disparo desde la frontal a cargo de Modric), nadie puso en aprietos a Al-Mayoof hasta el descanso.
Segunda parte de goles y fútbol ofensivo
La segunda parte comenzó con un perfil más o menos similar a como acabó la primera: Es decir, con un Al Hilal valiente, plantándole cara al Real Madrid, que se defendía del ímpetu saudí al tiempo que buscaba intentar una contra.
Sin embargo, les duró poco el fuelle a los saudiés porque a los ocho minutos de la reanudación Vinicius, en su enésima internada por la banda, se inventó una asistencia con rosca con el exterior del pie, que hubiese firmado el mejor Modric y Benzema, desde el área pequeña, reventó el balón anotando el tercero.
Un duro golpe para los de Ramón Díaz, que para más inri veían cómo en el minuto 57 (esto es, apenas cuatro minutos de haber encajado el tercer gol) Valverde rubricaba su doblete rematando en el área pequeña un buen centro de Carvajal desde la derecha.

Ahora sí que parecía finiquitado el partido pero el Real Madrid tiene esa extraña virtud (o defecto, según se mire) de «resucitar» a los muertos y cuando todos apostábamos por una goleada madridista, llegó el segundo tanto saudí para darles una vida extra.
En el minuto 62, en otro despiste defensivo bastante serio y con Rüdiger, de nuevo habiltando al delantero, Vietto se plantó solo ante Lunin, que se había quedado a media salida, y le picó la bola ligeramente por encima.
Es cierto que la situación no fue ni mucho menos como en el primer tiempo pero, desde luego que Al Hilal, lejos de tirar la toalla siguió presionando al Real Madrid intentando un imposible como era acercarse aún más en el marcador. Sobre todo porque los blancos acababan de dar entrada a un tipo tocado por una varita como es Dani Ceballos.
El utrerano, que había entrado en el minuto 61 antes por un lastimado Tchouameni, que había recibido un duro tantarantán por parte de Kanno, se inventó una jugada fabulosa en el minuto 68 dentro el área saudí, con regate de fantasía incluido. No sé bien si porque se adelantó el balón en exceso o porque realmente vio la entrada de Vinicius, pero el caso es que la pelota cayó en las botas del brasileño, que cruzó el balón junto al palo izquierdo de Al-Mayoof para hacer el quinto y útlimo gol de la noche.
Un Vinicius que pudo haber marcado un hat-trick si su disparo desde el punto de penalti hubiese visto puerta, en vez de marcharse ligeramente alto, tan sólo un minuto más tarde.
Y ahí se acabó el partido, que ya estaba roto y al que, pese a todo, los jugadores saudies no renunciaron. Y se llevaron su premio cuando 10 minutos después, Camavinga perdió un balón peligroso en la frontal ante Michael. El jugador saudí dejó sentado por velocidad a Rüdiger, de nuevo presente en otra foto más, y ganó la línea de fondo. Asistió a Luciano Vietto para que, de forma habilidosa, se llevase el balón con una especie de ruleta y batió con facilidad a Lunin.
A partir de ahí poco o nada, salvo algún escarceo de Rodrygo y de Asensio pero sin éxito y tras siete tediosos minutos de prolongación, el colegiado puso punto final al partido y el Real Madrid se trajo para la capital un nuevo título (el segundo de los tres que ha disputado esta temporada) que supone el 31º de la era Florentino Pérez, que iguala en número de entorchados a Santiago Bernabéu. Poca broma…
https://www.youtube.com/watch?v=juzUvtjbcbY
